miércoles, 9 de septiembre de 2015

¿Una dieta sin pan?



En resumen, el autor de Cerebro de pan nos recomienda evitar el consumo de trigo, cebada y otros cereales ricos en gluten, esa proteína que da al pan su consistencia elástica; además, nos invita a reducir los carbohidratos a un 10 % de las calorías consumidas, al mismo tiempo que sugiere incrementar el consumo de grasas no saturadas y de las proteínas. Para algunos críticos, alrededor de ese libro hay un buen negocio y por eso no todas sus referencias son  científicas.

En ese libro también se critica el uso de las estatinas.  Investigaciones serias han mostrado que el problema en el infarto del miocardio no es tanto la placa ateromatosa o grasosa misma de las arterias, que disminuye su luz, sino su inestabilidad o la inflamación a que puede  estar sometida.  Es precisamente en este punto donde actúan las estatinas o drogas usadas para prevenir el infarto, como lovastatina, atorvastatina y simbastatina, además de que bajan los niveles de colesterol y de LDL o grasa mala.

Como se han señalado algunos efectos secundarios de las estatinas, los médicos recomiendan no consumirlas de manera indefinida, a pesar de que tienen otros efectos positivos como la notable reducción de la enfermedad de Alzheimer.  El libro Cerebro de pan propone que al disminuir el colesterol las estatinas pueden rebajar la producción de la Coenzima Q10, la vitamina D, como también favorecer algunos tipos de cáncer y afectar las funciones cerebrales.

 El libro nos dice, además, que el problema es el alto consumo de carbohidratos o azúcares porque son los causantes de la obesidad, el incremento mundial de la Diabetes y, probablemente, de algunos trastornos mentales de los longevos.  Si el abuelo todavía persigue a las mujeres pero no recuerda para qué, debe consumir menos azúcares y más grasas, especialmente las buenas o de origen vegetal como el aguacate, el aceite de oliva y las nueces. De origen animal, el huevo se recomienda porque tiene apenas 300 mg de colesterol, los requeridos por el organismo por día; también los peces de agua fría, por su  grasa omega 3, como  salmón,  atún  y  trucha.

 No se explica en el libro cómo aplica en los latinoamericanos su teoría, cuando sabemos que nuestra genética, distinta a la europea, genera rarísimos casos de intolerancia al gluten. Mientras que las cosas se aclaran, una dieta con pocas calorías es el único factor demostrado que prolonga la vida.   







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