martes, 8 de septiembre de 2015

Medicina preventiva


Iván Tabares Marín

Como sucede con la corrupción de los políticos, la reforma agraria, la inseguridad y otros asuntos eternos, el ministerio de salud vuelve con el cuento nunca resuelto de las enfermedades crónicas, determinadas generalmente por los malos hábitos y los vicios como el tabaquismo y el alcoholismo.

No se trata solamente como propone el Ministro de “promover hábitos de vida saludable”, entre otras razones porque a la mayoría de los colombianos no les interesa y porque, como ya ha demostrado la medicina  basada en la evidencia, apenas un tres o cuatro por ciento de los pacientes siguen los consejos de su médico en este aspecto. Es el momento de medidas estrictas, radicales o punitivas para lograr que una comunidad, con moralidad infantil o que solo actúa cuando puede ser sancionada, reaccione y aprenda que ser sano es una obligación para con los otros. Además, para los negociantes de la salud no es conveniente una comunidad sana.

Una buena medida sería establecer tarifas diferenciales en los aportes al sistema de seguridad social, de tal manera que aquellas enfermedades autoprovocadas, como las producidas por el tabaco y el licor o la misma obesidad, sean castigadas con copagos o cuotas adicionales.  También se debe  prohibir la venta de gaseosas, jugos artificiales y otros venenos en los centros educativos, además de crear los impuestos que se vienen estudiando para las bebidas azucaradas.  Otros países tienen experiencias en estos controles y podemos aprender de ellos.

Mientras ejercí la medicina pensaba que mi labor como la de todo el sistema de atención era una estupidez.  ¿Para qué dar medicamentos a un hipertenso que no controla la sal, no se esfuerza por bajar de peso y nunca hace ejercicio?  ¿Qué sentido tiene gastar enormes cantidades de pesos en el tratamiento de un enfisema pulmonar si el hombre sigue fumando?   Y mientras eso ocurre, muchas personas se ven privadas del cuidado médico para sus enfermedades no prevenibles porque los obesos, los fumadores, los diabéticos y quienes no se cuidan congestionan todos los días clínicas y hospitales.  El 10 por ciento de los usuarios consumen el 70 por ciento del presupuesto del sistema de salud.  No hay derecho.

Esta discusión nos sirve, por otro lado, para tener una visión más seria del problema sanitario.  No podemos seguir con el pensamiento fetichista de que la Ley 100 y el expresidente Uribe son los responsables de la crisis, como lo repite el senador Robledo y los impulsores del socialhablapajismo. 




No hay comentarios:

Publicar un comentario