Iván
Tabares Marín
El
temor expresado por algunos ciudadanos ante la posibilidad de que la izquierda
siga dominando en la alcaldía de Bogotá y alcance en el futuro inmediato la
presidencia de la República encuentra muy buenas justificaciones en los hechos
recientes: la obsesión del presidente Santos por firmar los acuerdos con las
FARC a como dé lugar, la actitud débil o conciliadora del mismo Presidente ante
la continua violación de los derechos humanos en Venezuela y el apoyo recibido
de la izquierda para su reelección.
Además,
el panorama mundial agrega nuevos elementos que deben llamarnos a la
reflexión. Si después de la corrupción
descarada de los partidos tradicionales en varios países latinoamericanos la
izquierda se hizo con el poder y a pesar de sus errores no parece dispuesta a
entregarlo, no hay motivo alguno para pensar que aquí no puede pasar lo mismo. La incultura general de nuestras comunidades
y nuestra irresponsabilidad tradicional al votar, unida a la tendencia general
de los jóvenes a apoyar la izquierda, aumentan las posibilidades de los
comunistas, sin contar con el repugnante derroche de “mermelada” en los últimos
gobiernos, incluido el de Álvaro Uribe.
En
contra de la posibilidad de que la izquierda llegue a la presidencia
encontramos que no cuenta con un líder de las características de Hugo Chávez,
de Evo Morales o de los que acaban de aparecer en Grecia y España. Su mejor carta era el maestro Carlos Gaviria
Díaz, recientemente fallecido, seguido por Gustavo Petro, quien borró con la
alcaldía de Bogotá su buena labor en el Congreso. Podría aparecer entre los mamertos un hombre
carismático y educado en materia económica, como el presidente Correa de
Ecuador, quien ha hecho buenas cosas aunque ha demostrado, como todos ellos, su
tendencia a aferrarse al trono y a tener pocas consideraciones con la oposición
y con la prensa. Quizás encuentren un
Lula da Silva o un Pepe Mujica, mucho más decentes que los otros aunque el
partido del primero resultó muy corrupto. De todas maneras, no parece estar en las
filas de las cínicas y desprestigiadas
guerrillas el líder que necesita la izquierda colombiana y que estemos
dispuestos a apoyar.
Más
dañino para el país que un gobierno populista de izquierda, es su tradicional
apoyo a los regímenes terroristas islámicos. Todas las fallas de nuestro
sistema educativo y la desorientación en que se encuentran nuestros muchachos servirán
a la yihad para reclutar en Colombia muchos seguidores. Alá es grande.
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