lunes, 14 de septiembre de 2015

La amenaza terrorista



Iván Tabares Marín

El temor expresado por algunos ciudadanos ante la posibilidad de que la izquierda siga dominando en la alcaldía de Bogotá y alcance en el futuro inmediato la presidencia de la República encuentra muy buenas justificaciones en los hechos recientes: la obsesión del presidente Santos por firmar los acuerdos con las FARC a como dé lugar, la actitud débil o conciliadora del mismo Presidente ante la continua violación de los derechos humanos en Venezuela y el apoyo recibido de la izquierda para su reelección. 

Además, el panorama mundial agrega nuevos elementos que deben llamarnos a la reflexión.   Si después de la corrupción descarada de los partidos tradicionales en varios países latinoamericanos la izquierda se hizo con el poder y a pesar de sus errores no parece dispuesta a entregarlo, no hay motivo alguno para pensar que aquí no puede pasar lo mismo.  La incultura general de nuestras comunidades y nuestra irresponsabilidad tradicional al votar, unida a la tendencia general de los jóvenes a apoyar la izquierda, aumentan las posibilidades de los comunistas, sin contar con el repugnante derroche de “mermelada” en los últimos gobiernos, incluido el de Álvaro Uribe.

En contra de la posibilidad de que la izquierda llegue a la presidencia encontramos que no cuenta con un líder de las características de Hugo Chávez, de Evo Morales o de los que acaban de aparecer en Grecia y España.  Su mejor carta era el maestro Carlos Gaviria Díaz, recientemente fallecido, seguido por Gustavo Petro, quien borró con la alcaldía de Bogotá su buena labor en el Congreso.  Podría aparecer entre los mamertos un hombre carismático y educado en materia económica, como el presidente Correa de Ecuador, quien ha hecho buenas cosas aunque ha demostrado, como todos ellos, su tendencia a aferrarse al trono y a tener pocas consideraciones con la oposición y con la prensa.  Quizás encuentren un Lula da Silva o un Pepe Mujica, mucho más decentes que los otros aunque el partido del primero resultó muy  corrupto.   De todas maneras, no parece estar en las filas de las  cínicas y desprestigiadas guerrillas el líder que necesita la izquierda colombiana y que estemos dispuestos a apoyar.


Más dañino para el país que un gobierno populista de izquierda, es su tradicional apoyo a los regímenes terroristas islámicos. Todas las fallas de nuestro sistema educativo y la desorientación en que se encuentran nuestros muchachos servirán a la yihad para reclutar en Colombia muchos seguidores.  Alá es grande.


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