jueves, 3 de septiembre de 2015

La nada



Iván Tabares Marín

El año pasado reseñé el libro Egobody, del profesor francés de filosofía Robert Redeker.   En resumen, se trata de una crítica a la sociedad contemporánea porque el hombre es solo cuerpo, body, en la medida en que solo estamos preocupados por la salud, la dieta, el gimnasio, la cirugía plástica o el entretenimiento y nos hemos olvidado del “alma”,  la cultura, los viejos valores, el sentido de la vida, el pasado o el futuro, los sentimientos, etc.  En otras palabras, la profecía de Michel Foucault sobre la “muerte del hombre” se ha cumplido.

Esa misma crisis de la época posmoderna es llamada por otros pensadores nihilismo, por la expresión latina nihil que significa “nada”.   Por eso, el último texto de Peter Watson sobre el mundo contemporáneo se titula La edad de la Nada.  En otro enfoque, estamos asistiendo a la muerte de Dios.   Podemos decir, entonces, que al hablar de egobody, la muerte del hombre, nihilismo o la muerte de Dios nos estamos refiriendo al mismo asunto desde distintas  perspectivas. 

Para el filósofo francés Michel Onfray, una buena explicación de todo este rollo la podemos encontrar en la historia filosófica o cultural de Occidente que siempre se ha inspirado en versión idealista iniciada por Platón, continuada por  Renato Descartes (“Pienso, luego existo”) y concluida con F. Hegel y la Fenomenología.  Ahora, si queremos superar la crisis debemos aprender de la otra versión de la filosofía o de la cultura, la materialista.   Esta última comenzó con el atomismo, los epicúreos, los cínicos, los escépticos y los hedonistas, se continuó con pensadores medievales y modernos que han sido ignorados por el discurso oficial. 

Ese mundo de las ideas inventado por Platón se encuentra en el más allá y  fue mantenido por la cultura escolástica y cristiana como la mejor forma de despreciar el cuerpo y la materia.  Esa cultura debe ser superada y debe dar paso a la revolución del individuo, al goce, al hedonismo, pero no entendidos en la forma grotesca como fueron desprestigiados por el poder.   

Toda la historia de la cultura del siglo XX se centró para Europa en la búsqueda de una salida para la humanidad después de la muerte de Dios.  El arte y la filosofía exaltaron los valores del individuo como el último asidero para dar sentido a la vida.   Y así como los europeos se sorprendieron por nuestro atraso cultural en 1492, la divergencia se mantiene.  Vivimos en la Edad Media europea.  



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