martes, 8 de septiembre de 2015

Matar al padre



Iván Tabares Marín

Si bien la Arqueología contemporánea ha mostrado con suficientes evidencias que los soportes de la reflexión de Sigmund Freud en su texto Moisés y la religión monoteísta han perdido toda validez, no deja de suscitar mucho interés su metáfora del padre aplicado al nacimiento de las religiones.  Recordemos que en la mitología freudiana los machos de la horda primitiva debieron matar al padre para poder acceder a las mujeres.  El supuesto asesinato de Moisés revive en el inconsciente del pueblo judío aquel primer pecado y da origen a su religión, en tanto que los sacrificios de animales serían el ritual para exorcizar la culpa.  Del asesinato de Moisés surgiría el mito del mesías. Padre, líder y dios serían las metáforas intercambiables para el psicoanálisis.  Todo se explica por el complejo o la estructura edípica.

Como probablemente Freud no había leído a Hegel, sostiene que el cristianismo es un retroceso con relación al judaísmo pero que también es expresión del retorno de lo  reprimido: “(…) la resurrección de Cristo tiene una parte de verdad histórica, pues él era, en efecto, Moisés resucitado, y tras este, el protopadre de la horda primitiva, que había vuelto en transfiguración para ocupar, como hijo, el lugar del padre.”  No deja de ser muy curioso, como lo han expresado algunos teólogos, que el evangelio de Mateo intenta correlacionar a Jesús con Moisés, pues mientras este fue víctima de la persecución del faraón, aquel lo fue de Herodes, además de otras analogías.

Aunque los estudiosos modernos del fenómeno religioso le critican a Freud su reduccionismo o simplificación, nadie puede negar que las experiencias infantiles definen en alguna forma nuestra vivencia religiosa, como sin duda también la manera de relacionarnos con el poder político.  Padre, Dios y Estado imponen reglas que nos generan un malestar en la cultura.  El joven puede optar por aceptarlas o, también, por enfrentarlas toda su vida en un movimiento contracultural, ya sea artístico, revolucionario o ateo.  Al fin de cuentas la política es el nombre moderno de la religión, con sus mitos, rituales y promesas nunca cumplidas.

Basado en las elucubraciones freudianas pronostiqué, cuando César Gaviria Trujillo estaba muy atrás en las encuestas, que él sería el presidente de Colombia.   El asesinato de Galán nos removió el sentimiento de culpa por haber alguna vez odiado al padre (líder) y la mejor forma de reivindicarnos consistía en votar por su remplazo o avatar.








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