Iván Tabares Marín
Si hubiéramos tenido la oportunidad de preguntarle a Gabo por el lugar donde preferiría
pasar la eternidad, con absoluta
seguridad no habría escogido el cielo de los católicos, cargado de uribistas,
amigos del Procurador y con cien mil vírgenes –sí, ¡vírgenes!- entonando cantos
gregorianos por los siglos de los siglos, amén. Habría preferido el pago del viejo Sata,
siempre bullanguero, aficionado al vallenato, acompañado de todas las putas y
los revolucionarios que en el mundo han sido; pero en particular estaría feliz
de compartir con estos últimos, aquellos que no aceptaron la camisa de fuerza
de la religión y de los gobiernos oligarcas.
Por eso nunca entendí el escándalo desencadenado entre
todos los mamertos por las declaraciones de la senadora uribista María Fernanda
Cabal, cuando mandó al infierno al maestro que nos había enseñado que la mejor
manera de darle sentido a la vida era defecarse en todo. Pero a quién se le ocurre que puede ser un
castigo encontrarse con los amigos para celebrar, como lo hará Gabo con el
bacán de Fidel en la otra insoportable vida.
Otro capítulo de la historia de nuestro país peleador
se presentó cuando la alcaldía de Cartagena se puso de “lambona” con el Príncipe
de Gales y descubrió una placa para conmemorar la valentía de los soldados ingleses
que intentaron tomarse La Heroica por allá en el año de 1741. No faltaron las reacciones de los energúmenos
historiadores contra lo que consideraron un despropósito, como si esa guerra
hubiese sido nuestra. Era, ni más ni
menos, un conflicto entre el Reino Unido y España y, de verdad, que muchos
colombianos de hoy habríamos preferido el triunfo inglés; pero ganaron los
bárbaros españoles.
Lo más gracioso del cuento sucedió en la Madre Patria
dos semanas después del oso ocurrido
aquí: los catalanes se enfurecieron –como que así viven- porque en Madrid se hizo otro homenaje a los
valientes españoles que acompañaron a lo que quedó del general Blas de Lezo en el sitio de Cartagena. Por fortuna, nuestra muy noble Academia de Historia no presentó carta de protesta contra los
catalanes, como hubiera sido lo lógico, después de ultrajar sin justa causa al
buen alcalde de Cartagena. En Barcelona
sobraba la ira, pero no porque el Real
Madrid de James sea el mejor equipo del mundo, sino porque todavía odian allí a
los borbones que para 1741 llevaban 41 años en el trono y hoy llevan 315. Este mundo loco…
....acompañados de cien mil Vírgenes , - si Vírgenes, ¡si cien mil! Y lo peor de todo es que después de cien mil años seguirán siendo vírgenes.
ResponderEliminarja,ja,ja,
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