jueves, 5 de noviembre de 2015

Oxímoron




Oxímoron es una figura retórica de pensamiento que consiste en complementar una palabra con otra que tiene un significado contradictorio u opuesto.  Baudelaire hablaba de “placeres espantosos y dulzuras horrendas”.

En medicina se habla de “migraña sin migraña”.  Como todos sabemos, la jaqueca o migraña es un síndrome caracterizado por una cadena de síntomas: alteraciones visuales, dolor de cabeza unilateral de tipo pulsátil, mareos y vómito.  En la migraña sin migraña pueden aparecer uno o varios de los síntomas pero no hay dolor de cabeza.  Por ejemplo, un niño que ha sufrido de jaquecas puede  presentar solo crisis de vómito, sin dolor de cabeza; otro paciente puede referir mareos sin otro síntoma. 

Otro ejemplo de oxímoron puede ser la expresión “ateísmo religioso”.  La oposición o contradicción de ambos términos resulta del significado de la palabra “religión” entendida como la creencia en Dios; pero si a esa expresión se le aplica otro significado, se pierde la contradicción con ateísmo y ya no se trata de un oxímoron.

El papa Francisco se refirió a este asunto hace algunas semanas dijo que a los ateos pueden ir al cielo y que Dios perdona a los que no creen y no buscan la fe.  La expresión “ateísmo religioso” pierde su contradicción aparente.  Claro que no deben ser muchos los ateos interesados en el perdón de Dios y, mucho menos , en la salvación eterna.

De todos modos, ese oxímoron no da pie para discutir el sentido de la palabra “religioso”.  Más allá de mi propuesta en el sentido de que el ateísmo es imposible, podemos considerar que la creencia en Dios no está determinada por la declaración de cada quien; más bien está definida por la forma como usted viva, de tal manera que muchos ateos o agnósticos parecen creer más en Dios que algunos hipócritas que van a misa todos los domingos.  Mejor aún, la religiosidad se define por su relación con los otros, por el respeto, por el amor.  Un estudio publicado esta semana mostró que los ateos son más caritativos que los creyentes.

José Mujica, el exguerrillero que ocupó el cargo de presidente de Uruguay, es un caso típico de ateo religioso; más aun, parece un santo.  Otro ejemplo es Albert Schweitzer quien después de dedicarse un tiempo a la teología y de declarar en uno de sus libros que Jesús estaba muy equivocado en su misión y en su mensaje, decidió hacerse médico, abandonar Europa e irse a África a sanar enfermos.  En la práctica entendió a Jesus aunque no en teoría. 

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