lunes, 23 de noviembre de 2015

Líder





Así como para un martillo todas las cosas son puntillas, nuestra mente se vuelve esclava de una serie de ideas, arquetipos, paradigmas, esquemas mentales o modelos obsesivos en función de los cuales miramos o interpretamos la realidad como una  monótona versión de lo mismo.

En mi caso, cada día veo con mayor certeza a los líderes de todas las culturas como personajes de un mismo drama en el que se creen redentores de la humanidad después de haber pasado por un período de retiro o reflexión forzada en el que, por arte de magia, como si hubiesen sido “tocados” por los dioses, creen haber encontrado la clave de la condición humana.  Cuando “bajan de la montaña” o “se caen del caballo en el camino a Damasco” regresan “transfigurados”  o “iluminados” y comienzan a decir insensateces con tal convicción que los seres humanos, afectados por el virus de la estupidez, les creemos ciegamente.

En mi deliciosa aventura por los libros encontré a uno de estos líderes.  Su nombre era Luis Cristiano o Ludwig Christian Haeusser, nació en 1881 en Alemania y fue una especie de precursor o “Juan Bautista” para Hitler.   Su descubrimiento del cristianismo fue de tal impacto en 1912 que con el tiempo afectó sus sesos.  Cuando comenzó la Primera Guerra Mundial pensó, con poca originalidad, que la humanidad estaba en el comienzo de un renacimiento.  En París le fueron embargados sus bienes pero se recuperó y prosperó.  Empezó a predicar a sus clientes hasta aburrirlos y escribió el libro El futuro superhombre, como ni mandado a hacer para los alemanes humillados de la posguerra.

En Ancona, meca italiana de los marginados y redentores encontró su “desierto” en el que pasó sus “cuarenta días y cuarenta noches”.  Allí dejó su ropa elegante, se hizo nudista, empezó a predicar la pureza, aunque era tan aficionado al cunnilingus como al sadomasoquismo, y encontró seguidores antes de volver a Alemania.  A pesar de que nadie es profeta en su tierra le picó el bicho de la política; su secta no se llamaba MIRA sino Partido Cristiano Radical del Pueblo.  Se casó con una mujer rica, se comió todos los bienes de ella, pasó casi dos años en la cárcel por pícaro y murió sin pena ni gloria en 1927.
El programa de Haeusser incluía la abolición de la propiedad privada, clausura de manicomios y cárceles, como también la guillotina para quien se opusiera a su evangelio.


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