martes, 17 de noviembre de 2015

Mahoma, Jesús y Moisés



Para quienes recuerdan una nota que escribí sobre el fenómeno del retiro-retorno o Re-Re debe haber sido muy llamativo el hecho de que Ingrid Betancourt haya decidido dedicarse a la Teología después de su espantosa experiencia del secuestro.

Pues bien, los líderes a quienes  la tradición ha atribuido le invención de los tres monoteísmos pasaron o habrían pasado por una experiencia similar a la de Ingrid: estuvieron aislados un tiempo y luego regresaron con un mensaje de redención para sus respectivos pueblos.  Dicen los musulmanes que cuando Mahoma se retiraba a meditar, el arcángel Gabriel le dictaba el Corán; en el evangelio cristiano se cuenta que después de meditar  en el desierto, donde fue tentado por el Demonio, Jesús empezó a predicar una nueva visión del Judaísmo que luego daría origen al Cristianismo, y Moisés, relata el mito hebreo, al penetrar en una misteriosa montaña  en la península del Sinaí escuchó la voz de Dios después de haber sido expulsado de Egipto.

Aunque es poco lo que sabemos de la historia de Mahoma, nadie duda de su existencia y de los acontecimientos más importantes de su vida: su infancia con tíos o abuelos sin los padres, sus matrimonios, su trabajo como comerciante, los conflictos tribales que generó, la huida a Medina o Hégira, sus guerras y sus triunfos.  De Jesús sabemos menos pero podemos estar seguros de la autenticidad de su maravilloso mensaje.  En cambio del Moisés histórico no sabemos nada y, por el contrario, hay muy buenos argumentos históricos y arqueológicos para dudar de su existencia.  Aunque debió haber existido por allá en el 1210 antes de Cristo, las investigaciones modernas concluyen que el Éxodo no sucedió, como tampoco la peregrinación por el desierto durante cuarenta años y, mucho menos, la toma violenta de las tierras de Canaán por los ejércitos hebreos.

Los tres hombres sustituyeron el politeísmo de sus pueblos por la creencia en un solo Dios.  Tal reforma ocurrió en realidad para el pueblo de Israel unos ocho siglos “después” de Moisés; en el caso de los cristianos, su Dios suplantó el politeísmo del Imperio Romano en el curso de los cuatro siglos siguientes al nacimiento de Jesús, y para los árabes, Mahoma postuló  a Alá como el verdadero Dios en reemplazo de sus muchos dioses tribales.  Los tres monoteísmos son síntesis de las creencias de cada época, elaborada por los sacerdotes de Yahvé, para los judíos; por Pablo y los primeros seguidores en el caso cristiano, y por Mahoma y sus seguidores en el del Islam (la primera versión escrita del Corán se publicó varios lustros después de la muerte del profeta).

Como se puede apreciar en este apretado resumen no hay razón alguna para considerar a una mitología o una religión mejor que las otras.  Simplemente soy cristiano porque fui educado por una familia cristina en un país donde los españoles impusieron por la fuerza y por las torturas de la Inquisición el mensaje de Jesús interpretado por el clero.  Si hubiera nacido en al-Ándalus, en la España  mora, habría sido feliz adorando a Alá; pero ¡cómo me hubiera gustado ser judío en uno de sus guetos de la Edad Media, añorando a la maravillosa Jerusalén!  Soy judío, soy cristiano, soy musulmán, soy ateo, soy hereje, soy negro, soy marica, soy comunista, soy uribista, soy tonto, soy loco, soy mujer,  SOY DIFERENTE, SOY EL OTRO.

Después de que Ingrid, nuestra Juana de Arco, conozca la ciencia de Dios, con seguridad regresará a su tierra con un mensaje de paz y salvación.  La paz está cerca…





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