Para
quienes recuerdan una nota que escribí sobre el fenómeno del retiro-retorno o
Re-Re debe haber sido muy llamativo el hecho de que Ingrid Betancourt haya
decidido dedicarse a la Teología después de su espantosa experiencia del
secuestro.
Pues
bien, los líderes a quienes la tradición
ha atribuido le invención de los tres monoteísmos pasaron o habrían pasado por
una experiencia similar a la de Ingrid: estuvieron aislados un tiempo y luego
regresaron con un mensaje de redención para sus respectivos pueblos. Dicen los musulmanes que cuando Mahoma se
retiraba a meditar, el arcángel Gabriel le dictaba el Corán; en el evangelio
cristiano se cuenta que después de meditar en el desierto, donde fue tentado por el
Demonio, Jesús empezó a predicar una nueva visión del Judaísmo que luego daría
origen al Cristianismo, y Moisés, relata el mito hebreo, al penetrar en una
misteriosa montaña en la península del
Sinaí escuchó la voz de Dios después de haber sido expulsado de Egipto.
Aunque
es poco lo que sabemos de la historia de Mahoma, nadie duda de su existencia y
de los acontecimientos más importantes de su vida: su infancia con tíos o
abuelos sin los padres, sus matrimonios, su trabajo como comerciante, los
conflictos tribales que generó, la huida a Medina o Hégira, sus guerras y sus
triunfos. De Jesús sabemos menos pero
podemos estar seguros de la autenticidad de su maravilloso mensaje. En cambio del Moisés histórico no sabemos
nada y, por el contrario, hay muy buenos argumentos históricos y arqueológicos
para dudar de su existencia. Aunque
debió haber existido por allá en el 1210 antes de Cristo, las investigaciones
modernas concluyen que el Éxodo no sucedió, como tampoco la peregrinación por
el desierto durante cuarenta años y, mucho menos, la toma violenta de las
tierras de Canaán por los ejércitos hebreos.
Los
tres hombres sustituyeron el politeísmo de sus pueblos por la creencia en un
solo Dios. Tal reforma
ocurrió en realidad para el pueblo de Israel unos ocho siglos “después” de
Moisés; en el caso de los cristianos, su Dios suplantó el politeísmo del
Imperio Romano en el curso de los cuatro siglos siguientes al nacimiento de
Jesús, y para los árabes, Mahoma postuló
a Alá como el verdadero Dios en reemplazo de sus muchos dioses
tribales. Los tres monoteísmos son
síntesis de las creencias de cada época, elaborada por los sacerdotes de Yahvé,
para los judíos; por Pablo y los primeros seguidores en el caso cristiano, y
por Mahoma y sus seguidores en el del Islam (la primera versión escrita del
Corán se publicó varios lustros después de la muerte del profeta).
Como
se puede apreciar en este apretado resumen no hay razón alguna para considerar
a una mitología o una religión mejor que las otras. Simplemente soy cristiano porque fui educado
por una familia cristina en un país donde los españoles impusieron por la fuerza
y por las torturas de la Inquisición el mensaje de Jesús interpretado por el clero. Si hubiera nacido en al-Ándalus, en la
España mora, habría sido feliz adorando
a Alá; pero ¡cómo me hubiera gustado ser judío en uno de sus guetos de la Edad Media,
añorando a la maravillosa Jerusalén! Soy
judío, soy cristiano, soy musulmán, soy ateo, soy hereje, soy negro, soy
marica, soy comunista, soy uribista, soy tonto, soy loco, soy mujer, SOY DIFERENTE, SOY EL OTRO.
Después
de que Ingrid, nuestra Juana de Arco, conozca la ciencia de Dios, con seguridad
regresará a su tierra con un mensaje de paz y salvación. La paz está cerca…
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