lunes, 9 de noviembre de 2015

El hombre de las contradicciones



Aunque siempre ha presumido ser de izquierda, pertenecía a la guerrilla derechista y romántica del M-19; luego se unió a un sancocho llamado Polo Democrático Alternativo con la ANAPO conservadora y populista, el sectario MOIR y algunos amigos de la guerrilla; durante la campaña a la alcaldía de Bogotá dijo defender la Doctrina Social de la Iglesia aunque nadie entendió a qué se refería y, cuando llegó al trono, proclamó que construiría “la Bogotá Humana”.  Gustavo Petro es la mejor expresión de la confusión ideológica en que vive la izquierda colombiana.

Cualquiera podría pensar que tales ambigüedades no son exclusivas de la izquierda ya que en todos los partidos caben todas las tendencias después de que las ideologías perdieron todo respeto y prestigio en el siglo pasado; ya que los guerrilleros no tienen ningún inconveniente en ponerse la camiseta de los paramilitares y viceversa; ya que unos y otros se nutren con los mismos delitos y mantienen las manos untadas de sangre y cocaína; ya que, en suma, la coherencia nunca ha sido un requisito para hacer política y menos en un país donde cada ciudadano lee un libro en promedio por año.  Sin embargo, en el caso de Petro y la izquierda, el enredo parece mucho mayor.

La mitología de la ideología burguesa es humanista, es decir, se fundamenta en la persona humana y en los derechos de cada individuo.  Todo hombre y mujer valen por sí mismos y quieren encontrar en la sociedad el reconocimiento de su dignidad y valor.  De allí podemos concluir que la ideología de nuestro orden constitucional y jurídico es humanista.

En cambio, el marxismo es la negación a ultranza de ese humanismo, pues en su esquema el individuo o la persona no es nada en sí mismo y solo es un elemento de la estructura económica o de clases de la sociedad.  La naturaleza o identidad de cada hombre se determina por su vínculo o relación con los medios de producción.  Pedro, Juan y María son definidos por su condición de obreros o dueños de los medios de producción, no por ser humanos.  En principio, el comunismo buscaba acabar con las relaciones capitalistas de producción en la que ya no habría capitalistas y obreros: todos serían iguales.  Ahora nadie sabe qué es lo que buscan con tantos partiditos: Partido Comunista, MOIR, UP, Marcha Patriota, Partido Clandestino de las FARC, Alianza Verde, el Polo, Movimiento Bolivariano, Progresistas... y el nuevo que las FARC quieren fundar. Entre todos no sumaron un millón de votos en las últimas elecciones.


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