martes, 27 de diciembre de 2022

"Petro" es un significante vacío

 

Ernesto Laclau, fallecido en 2014, es el mejor teórico del Socialismo del siglo XXI y el escritor predilecto de los mamertos ilustrados. Una mala aplicación de su pensamiento sobre el populismo define la situación política que estamos viviendo en el gobierno Petro.

Las teorías de Laclau no concuerdan con la estrategia asumida por la izquierda latinoamericana. Como la lucha de clases del viejo marxismo no funcionó, Laclau sigue a Antonio Gramsci y mejora su proyecto con la visión de Jacques Lacan. Supone que los antagonismos de algunas organizaciones o grupos con el Estado se basan en sus demandas no satisfechas.

Entre esas organizaciones, una de ellas toma las riendas del movimiento contra el Estado y crea una hegemonía cultural o identitaria. El líder de grupo que hegemoniza a los otros se convierte en un significante vacío que representa las demandas de todos esos grupos.

Con un ejemplo sencillo Laclau explicaba el concepto de significante vacío. Una señora consulta en un hospital de Buenos Aires, pero no es atendida. Cuando sale indignada grita en la puerta del hospital: “Viva Perón”. Esa expresión significa en la mente de la señora: “necesito salud” o “si Perón gobernara mi demanda sería resuelta”. En ese tiempo Juan Domingo Perón estaba exilado.

El significante (el sonido o la huella acústica que es una palabra) puede tener muchos significados. Por ejemplo, si digo “Jesucristo”, cada uno de mis oyentes o lectores evocará un significado diferente o, como decía el padre John Dominic Crossan, hay un “Jesús” distinto para cada cristiano. Eso mismo pasa en el populismo que, según Laclau, es una forma de hacer política; no es una ideología. Puede haber populismo de izquierda o de derecha y es parte del proceso en la toma del poder.

La palabra “Petro” en Colombia correspondería a la expresión “Perón” en la Argentina de mediados de siglo XX. “Petro” sería un significante vacío que simboliza las necesidades no satisfechas por el Estado a sus grupos hegemonizados; pero en realidad no es así.

Los movimientos indígena, feminista, ecológico y la Primera Línea no representan demandas de la sociedad colombiana; por el contrario, son su negación.  La ecología de izquierda prefiere sacrificar la seguridad económica de la nación por una visión romántica y falsa o no científica del medio ambiente. Los indígenas se prestan al montaje de la izquierda porque ignoran los proyectos reales de la izquierda; el movimiento feminista es la destrucción de la familia, y la primera línea es la nueva guerrilla adoctrinada en colegios y universidades.

La izquierda de hoy es un engaño ideológico en el que cabe cualquier cosa por loca o absurda que sea. Tal vez ese es el motivo de su fracaso en Argentina, Venezuela, Perú y Chile. La Constitución rechazada en Chile es el libreto de Petro que aquí se impone en reformas legales, facultades extraordinarias o dictatoriales para el presidente, subsidios que compran conciencias y la toma del Congreso con “mermelada” para políticos decadentes.

miércoles, 21 de diciembre de 2022

Clase y relación de equivalencia

 

La confusión en que nos encontramos todos los colombianos y los funcionarios del Gobierno se puede explicar por la evolución teórica que va del marxismo clásico, el original de Carlos Marx, a la nueva izquierda. El primero hablaba de clases; la segunda, de relación equivalente entre los grupos hegemonizados por la izquierda.

Estos grupos hegemonizados o dirigidos por los partidos zurdos en su proyecto de toma del poder mediante una dictadura son en nuestro caso latinoamericano: movimiento feminista, ecologismo ideológico, indígenas, intelectuales o maestros adoctrinadores y estudiantes de la Primera Línea. Cada uno de esos grupos tiene una demanda no satisfecha por el Estado. Esas demandas son equivalentes porque coinciden en su antagonismo con el orden institucional, es decir, ese hecho las equipara y las hace solidarias.

Por el contrario, en la vieja izquierda se hablaba de dos clases, la burguesía y el proletariado. El resto del pueblo o sociedad civil no tenía valor alguno en el esquema: campesinos, lumpenproletariado, trabajadores no asalariados, profesionales, creativos y artistas, etc.

Una cita de Ernesto Laclau y su esposa Chantal Mouffe nos resume el asunto: “La condición de emergencia del “pueblo” como agente político en el discurso comunista ha sido la relación de equivalencia entre clases, que desdobla la identidad de estas últimas y que, a través de es desdoblamiento, constituye una polarización de nuevo tipo”.

¿Qué significa el desdoblamiento de las identidades de las clases u organizaciones hegemonizadas por la nueva izquierda? Para responder, debe quedar muy claro que ya no se habla de la posición económica en la determinación de las clases enfrentadas en la lucha por el poder, sino de identidades. Una es la identidad que tenían las mujeres en la sociedad patriarcal y otra es la dada por el discurso con enfoque de género de la nueva izquierda. Eso mismo sucede con indígenas, Primera Línea, organizaciones ecologistas, etc.

La cita continúa: “La enumeración comunista (de las clases) no es la constatación de una situación de hecho, sino que tiene un carácter performativo; la unidad de un conjunto de sectores no es un dato: es un proyecto de construcción política”. “Performativo” significa, como he comentado en otras notas, que es producto del discurso o del adoctrinamiento. Las palabras tienen la función de crear realidad. Cuando estudiantes, indígenas, ecologistas o feministas son adoctrinados por la izquierda, se les está dando nuevas identidades antagónicas con el Estado. He ahí la explicación de la polarización de todos los países latinoamericanos y que parece insalvable. Los intelectuales son fundamentales en ese adoctrinamiento.

El petrismo no entiende la nueva izquierda. Por eso, se enreda mezclando reivindicaciones salariales, que generan desempleo, con educación sexual desde el preescolar para que los niños aprendan a estimularse sexualmente y se preparen a escoger el género que más les guste. También usa su ideología ecológica para aumentar el hambre y la pobreza. Es la crisis mamerta de Nicaragua, Cuba, Perú, Argentina, Chile, Colombia, etc. No saben lo que hacen.

martes, 13 de diciembre de 2022

Liberar a los aliados

 

Las protestas de 2019 y 2021 se han rodeado de una serie de falacias repetidas por los partidos de izquierda y algunos medios de comunicación y que ahora conforman la fundamentación del discurso del Gobierno para liberar a sus aliados de la Primera Línea, organización con un claro plan delictivo respaldado abiertamente por el Pacto Histórico a través de los aportes económicos del senador Gustavo Bolívar.

 

Citaré los argumentos resumidos por el ministro de Justicia para desconocer la ley y la Constitución Nacional y los discutiré. “Petro había propuesto al electorado esa solución alternativa…”. El Gobierno intenta crear la ficción de que toda promesa de la campaña electoral es norma de obligatorio cumplimiento por encima de nuestra Carta Política y las leyes con el peregrino argumento de que es la voluntad popular.

 

“En la Ley de Paz Total se incluyó esa facultad” (…) con relación a “personas pertenecientes a organizaciones sociales y humanitarias que se encuentren privadas de la libertad”. La Primera Línea no es una organización de ese tipo. Obedece a un proyecto de la izquierda internacional con el propósito terrorista de asesinar y destruir la infraestructura económica de un país tal como se hizo en Chile y otros países. Como ha probado la Fiscalía, la Primera Línea incluye guerrilleros, mercenarios, organizaciones criminales financiados, en parte, por otros países. No es solo de estudiantes adoctrinados por la izquierda. El montaje incluía protestas pacíficas para engañar a la comunidad y los medios, como de hecho lo logró.

 

“Se les permitirá a los vocero o gestores defenderse en libertad” (...) “Por principio todas las personas tienen el derecho a defenderse en libertad”. Falso. Eso es una clara violación del Código de Procedimiento Penal y la Constitución Nacional.

 

“La utilización de la figura (…) en aras de la reconstrucción de una convivencia pacífica (…) es similar a la que emplearon los presidentes Uribe y Santos”. Falso. La Ley de la Paz Total no existía y los requisitos para nombrar gestores de paz eran muy distintos. Las organizaciones criminales eran claramente identificables; en este caso no. La Primera Línea no tenía una función humanitaria o constitucional, sino un claro objetivo de delinquir para crear zozobra en la comunidad y presionar al gobierno por cualquier hecho como la reforma tributaria o el leve incremento de los pasajes del metro (Chile). En Chile humillaron al Gobierno y lo obligaron a citar una asamblea constituyente que fracasó; en Colombia, lograron tumbar la reforma tributaria de Carrasquilla, mucho menos dañina para la economía y las comunidades pobres que la aprobada por los amigos de esos delincuentes.

 

Por otro lado, la mala fe del Gobierno quedó en evidencia cuando la hija de Gustavo Petro, Sofía, amenazó a los colombianos con nuevos ataques de la Primera Línea si no votábamos por él en la segunda vuelta. El Gobierno en este caso es juez y parte. Son los primeros pasos hacia la dictadura.

martes, 6 de diciembre de 2022

¿Cuál izquierda?


 Antes de la Revolución Rusa de 1917, sus dos principales líderes tuvieron este diálogo. Lenin preguntó: “¿Qué será de nosotros si fracasamos?”. León Trotsky contestó: “¿Qué será de nosotros si triunfamos?” He ahí el dilema de todos los regímenes de izquierda porque no han tenido un libreto que oriente sus mandatos. Es la confusión que observamos todos los días en los funcionarios del gobierno Petro y las contradictorias posiciones de todos los parlamentarios de izquierda.

 

Si en la época reciente todos los regímenes zurdos coinciden en su afán de repartir subsidios a raudales para asegurar su reelección y usar la misma estrategia de la lucha contra la corrupción o la radicalización de la democracia creando todo tipos de derechos “sociales” para favorecer sus seguidores, son marcadas las diferencias entre Petro y los presidentes de izquierda en Latinoamérica.

 

Asimismo, los adversarios de la izquierda están más confundidos aún porque su concepto del marxismo corresponde al clásico del siglo XIX que, aunque se mantiene en la mente algunos mamertos como la ministra de Trabajo, Gloría Inés Ramírez, no tiene relación con el de las activistas del medio ambiente o del feminismo radical. A los campesinos cocaleros e indígenas, sujetos centrales en el movimiento petrista, el viejo Carlos Marx ni siquiera los tuvo en cuenta en su revolución.

 

Un elemento determinante en la variedad de regímenes de izquierda es la patología psiquiátrica de sus líderes que Carlos Marx, Antonio Gramsci y Ernesto Laclau jamás tomaron en consideración. No es lo mismo un caudillo con mentalidad de monje como Pepe Mujica, un cínico como Nicolás Maduro, un fascista como Daniel Ortega o un paranoico y megalómano como Gustavo Petro.

 

Ahora, si analizamos la ideología de la nueva izquierda, la confusión entre los zurdos y sus opositores es peor.  Casi nadie conoce en Colombia la hegemonía discursiva de Ernesto Laclau, seguidor de Jacques Lacan y uno de los mejores representantes del Socialismo del siglo XXI impulsado por el Foro de Sao Paulo.

Veamos un ejemplo del enredo de la nueva izquierda. Si Jacques Lacan se hizo famoso por su expresión “el inconsciente está estructurado como un lenguaje”, Laclau aseguraba que “la política está estructurada como un lenguaje”. Ambos usan la lingüística como metodología. De manera que, si usted no tiene buenos conocimientos sobre semiología y lingüística, nada entenderá de la nueva izquierda. La mayoría de los influenciadores y profesores de filosofía fallan en este punto, incluidos Gloria Álvarez y Agustín Laje, militantes de derecha. Ignoran a Lacan.

 

Las revoluciones que toman el poder no saben qué hacer con él. Es patético el encarte en que está Petro con unos ministros que usan lenguajes tan diversos. La única voz sensata, y no siempre, es la del ministro de Hacienda. Cuando no hay una ideología precisa, cualquier improvisación vale. La historia de nuestros líderes de izquierda no muestra preparación académica importante en economía y mucho menos en filosofía. Es ridículo que Roy Barreras compare a Petro con Michel Foucault.

martes, 29 de noviembre de 2022

La "cháchara" de la participación comunitaria

 

Desconcertante la entrevista concedida por el dirigente del ELN Israel Ramírez Pineda, alias Pablo Beltrán, al noticiero de CM& la semana pasada. Desconcertante por la falta de preparación del guerrillero y del periodista comisionado por Yamid Amat.

Esa media hora tuve la sensación de estar en 1970, en plena Guerra Fría, como si la caída del Muro de Berlín, símbolo del fracaso comunista, no hubiera ocurrido. Como si la nueva izquierda no hubiese cambiado su discurso de lucha de clases por el de la guerra cultural o de identidades. Como si los nuevos sujetos revolucionarios (indígenas, feministas radicales, cocaleros, la primera línea de jóvenes adoctrinados y ecologistas) no hubieran sustituido el proletariado y las guerrillas en el proyecto de la toma del poder, no por la fuerza, sino mediante elecciones y con el juego sucio de Isabel Cristina Zuleta, Guanumen y el Registrador General.

El periodista no hizo más que darle al negociador del ELN la oportunidad de repetir su discurso anacrónico y muy parecido al de Petro, motivo por el cual pensé que el nuevo proceso de paz será “un diálogo entre guerrilleros” que están de acuerdo en todo para humillar, otra vez, a los colombianos.

Dijo Beltrán que “la democracia representativa está en la ruina” y que su guerrilla busca crear una democracia participativa. La democracia participativa es la patraña usada por la izquierda para imponer su proyecto populista y dictatorial, tal como está haciendo Petro con sus “diálogos vinculantes” para conformar el Plan Nacional de Desarrollo. Una reforma constitucional de hecho ante la indiferencia de la Corte.

El filósofo marxista Slavoj Zizek llama “cháchara” al discurso de la participación comunitaria: “Toda esa cháchara acerca de la participación popular activa, de que la gente (o la multitud) se organice en movimientos sociales, en última instancia solo sirve para ocultar la carencia de una alternativa distinta al modelo parlamentario y el Estado estalinista”. Ese comentario es, además, un sarcasmo contra el Socialismo del siglo XXI de Ernesto Laclau, cuyas fallas en Latinoamérica empiezan a demostrar que Zizek tiene razón.

Si la democracia participativa no funcionó en la pequeña comunidad de Atenas del siglo V a. C., mucho menos hoy con cincuenta millones de colombianos cuando las fuentes principales de información son las mentirosas redes sociales y cuando los jóvenes son adoctrinados, no leen o no entienden lo que leen y prefieren una dictadura a una democracia.

Otras de las falacias de Beltrán: “Hay un régimen que todavía mata líderes sociales”. Los informes de la Fiscalía señalan que la mayoría de esos asesinatos son producidos por las guerrillas y las bandas criminales en su lucha por el control territorial y de los negocios ilícitos. Sin embargo, el joven entrevistador no hizo una sola réplica a los comentarios maliciosos del entrevistado como si su objetivo fuera un montaje en favor de la estafa de la paz total.  ¿Quién pagó esa entrevista?

martes, 22 de noviembre de 2022

El proyecto de educación sexual


Son tantas las falacias y errores incluidos en el proyecto de ley 229 de 2021, aprobado en primer debate en la comisión sexta de la Cámara de Representantes, “por medio del cual se promueve y fortalece la educación integral de la sexualidad”, que estoy seguro de que quienes aprobaron ese adefesio no lo analizaron o no tienen la preparación académica para hacerlo, a no ser que alguno de ellos sea doctor en filosofía; tampoco la tienen los opositores.

El enfoque de género, base del proyecto 229, tiene como último objetivo la destrucción de la organización familiar, soporte de la sociedad democrática y capitalista o de cualquiera otra. Además, la izquierda busca legalizar la pedofilia y el incesto, objetivos planteados por Judith Butler en su texto El género en disputa. El artículo 10 de la rechazada Constitución chilena, que cité en otra columna, daba las bases para esa legalización.

Como todo lo que hace la izquierda hipócrita, el proyecto se adorna con palabras rimbombantes que tienen múltiples interpretaciones como “derechos”, “humanismo”, “ética”, etc. ¿De cuál ética hablan? ¿La de Guanumen e Isabel Cristina Zuleta o la de alias Tornillo? Además, el proyecto se adorna con principios en los que todos estaríamos de acuerdo en una perspectiva democrática y respetuosa de las tradiciones religiosas culturales de nuestra nación; pero el diablo está en los detalles.

El proyecto es antitécnico y tiene varios “micos”. Establece en todo el sistema educativo el proyecto de Petro alcalde de Bogotá, el mismo que en España legalizó el partido Podemos de Pablo Iglesias y su esposa Irene Montero. Irene vino a Colombia hace pocos días a repetir que los niños tienen derecho a relaciones sexuales consentidas “cuando les dé la gana”.

“Los hijos no pertenecen a los padres”, pregonaba ella misma cuando el enfoque de género se estableció en España para legitimar la intervención del Estado en la educación sexual. EL proyecto también revive el intento de Gina Parody, exministra de Educación del gobierno Santos, de modificar los manuales de convivencia de los colegios.

Repito las falacias del enfoque de género mamerto: el carácter exclusivamente cultural o social de las identidades de género, sin ningún condicionante biológico; el mito del sujeto o del fantasma en la máquina cerebral del niño que puede elegir el género y consentir las relaciones sexuales.

No es necesario ser un experto para entender que los niños adquieren de forma inconsciente su rol de género en la identificación con sus padres y que la intromisión del Estado y los maestros en ese proceso generará muchos conflictos emocionales, perversiones y suicidios.

Los padres no dicen a los hijos que deben ser heterosexuales. Estos actúan como tales por su identificación inconsciente con los padres. Los niños transgénero por lo general reclaman a sus padres hacia los cuatro años que sus genitales no corresponden a su género; los homosexuales expresan su tendencia progresivamente. La familia debe asumir con amor esas esas diferencias.

martes, 15 de noviembre de 2022

El Leviatán encadenado

 

El análisis de los economistas Daron Acemoglu y James A. Robinson en su último libro El pasillo estrecho nos sirve para hacer una aproximación a la estrategia de la izquierda con el propósito de destruir las instituciones democráticas utilizando las organizaciones indígenas y otras etnias, organizaciones sociales, el feminismo, los maestros e intelectuales, entre otros.

“Thomas Hobbes usó la imagen del Leviatán, el gran monstruo marino descrito en el libro bíblico de Job, como sinónimo de Estado, para enfatizar que este tenía que ser poderoso”. Hay tres formas de Leviatán: ausente, despótico y encadenado. El Estado no existe (Leviatán ausente) en las comunidades primitivas o indígenas; el Leviatán despótico es el de las monarquía y dictaduras; el encadenado es el Leviatán del Estado democrático.

La política en la modernidad es una confrontación permanente entre el poder del Estado y la sociedad. Cuando esa lucha está en tablas o la comunidad pone en peligro el poder del Estado se dice que la confrontación es suma cero y cualquier cosa puede suceder, como la aparición de una dictadura de extrema derecha o extrema izquierda (Leviatán despótico), o la anarquía (Leviatán ausente) como sucede en algunos países africanos.

Ejemplos de Estados debilitados en los que se impuso una dictadura: la república de Weimar en la Alemania posterior a la Primera Guerra Mundial tomada por los nazis; la república chilena de 1970, tomada por Pinochet después del golpe de Estado contra Salvador Allende.

El Leviatán encadenado recibe ese nombre porque su poder está limitado por las normas, la Constitución Nacional y las leyes, más la relación de pesos y contrapesos entre los poderes. El Leviatán encadenado usa el poder para proteger la libertad, crear incentivos y oportunidades económicas generalizados y promueve una mejora sostenible de la prosperidad económica.

“Pero el Leviatán encadenado solo se ha presentado tardíamente en la historia y su desarrollo ha sido disputado o conflictivo”, de tal forma que se mueve en un pasillo estrecho del que puede salir. La mayoría de las naciones con el Leviatán encadenado se encuentran en Europa. Acemoglu y Robinson dicen que muchos de los países latinoamericanos “celebran elecciones regularmente y tienen algunas de las formas de las instituciones democráticas, aunque están lejos de disponer de un Leviatán encadenado”.  Eso se debe parcialmente, agregan, a que estas entidades políticas se encontraban en la órbita de un Leviatán despótico, controlado por las élites tradicionales.

En el Estado plurinacional, que intentaba crear en Chile la Constitución de izquierda rechazada, encontramos una de las tácticas usadas por la izquierda para destruir nuestro orden institucional. Allí está la explicación de que cuando se conoció la elección de Petro como presidente, inmediatamente los indígenas y campesinos, algunos orientados por guerrillas, invadieron un gran número de predios.

Con la izquierda en el poder estamos en una suma cero en la confrontación entre nuestras instituciones y el intento de quienes quieren destruirlas con los intelectuales de izquierda a la cabeza. Un Leviatán despótico nos amenaza.

martes, 8 de noviembre de 2022

La mala fe de la paz total

 

El viejo marxismo del siglo XIX prometía una sociedad sin clases y, por tanto, desaparecerían las luchas entre el capital y el trabajo, entre explotados y explotadores. Sin ese antagonismo el Estado no sería necesario. La nueva izquierda cambió su discurso y no habla de clases sino de identidades y hegemonías, pero mantiene el mito de la sociedad sin clases o la “paz total”.

Para comprender el engaño implícito en el proyecto de la paz total es necesario conocer muy bien la evolución de la izquierda en los últimos 32 años, desde la primera reunión del Foro de Sao Paulo, dirigida por Fidel Castro y Luiz Inácio Lula da Silva. Conceptos como sobredeterminación, hegemonía, posiciones de sujeto e identidad nos permiten dilucidar la trampa. Esta teoría se encuentra en los textos de Ernesto Laclau y Chantal Mouffe. Ellos consideran que la paz total es imposible.

Sobredeterminación significa que nuestra conducta tiene muchos determinantes. A diferencia de las cosas que tienen una causalidad definida, las relaciones humanas se dan un mundo simbólico, de palabras, mitos, imaginarios y genes en los que no es posible definir culpables o inocentes, buenos y malos. Es un mundo de negatividades o de antagonismos, como lo llama Byung-Chul Han, y acabar con los antagonismos es suprimir la condición humana.

Si hay delincuencia, se debe a que se dan los determinantes que la favorecen; no es una decisión personal ser asesino. Por eso, por cada delincuente que firme la paz total con el Gobierno hay miles de colombianos y extranjeros dispuestos a sustituirlo en las organizaciones criminales. “Si te vas a convertir en un criminal, la inteligencia artificial ya lo sabe”; no es una decisión tuya.

Hegemonía se puede definir como la dominación por consenso. La paz total es un intento malicioso de la izquierda por extender su hegemonía sobre indígenas, campesinos, feministas radicales, ecologistas y la Primera Línea a toda la sociedad por medio de una dictadura. Pero eso no implica que desaparecerán los antagonismos y la violencia.

En la mentira de la paz total no habría identidades, es decir, no habría cristianos y ateos, negros y blancos, heterosexuales (todos seremos transgéneros o de género no binario), patronos y obreros, colombianos y extranjeros. Si desaparecieran los antagonismos, no necesitaríamos el Estado que dirima nuestros conflictos. Así lo expresó la epístola a los Gálatas 3: 28 de Pablo: “Ya no hay judío ni griego, no hay varón ni mujer, porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús”. Es el cielo en la tierra.

Sin embargo, como decía Antonio Gramsci, “La progresividad de las hegemonías no aparece garantizada de antemano”. Las identidades de sujeto que la izquierda dio a sus hegemonizados se rompen fácilmente. Eso fue lo que sucedió en Chile con la reacción de los indios mapuche contra la izquierda y el rechazo de la nueva Constitución.

Solo los ingenuos o mal informados creen en la paz total.

martes, 1 de noviembre de 2022

Legalizar la pedofilia

 

La ministra de la Igualdad de España, Irene Montero, causó un gran escándalo al declarar que los niños tienen derecho a disfrutar de las relaciones sexuales “cuando les dé la gana” siempre y cuando expresen su consentimiento.

Irene es esposa del dirigente del Partido Podemos, Pablo Iglesias, amigo personal de Gustavo Petro. Unidas Podemos envió hace cuatro años una comisión a Bogotá para celebrar el eventual triunfo de Petro y este año mandó delegados a participar en la transmisión del poder.

Irene Montero tiene 34 años, es psicóloga y ha sido una de las principales impulsoras del enfoque de género marxista que las FARC incluyeron en nuestra Constitución Nacional por el Acuerdo de paz. Gustavo Petro estableció ese enfoque en las clases de educación sexual en los colegios públicos de Bogotá con la utilización de cartillas españolas.

La izquierda usa el concepto de “derecho” para darle una connotación democrática a perversiones como la pedofilia. Es obvio que un niño de ocho o diez años no tiene la suficiente madurez cerebral para consentir las relaciones sexuales. Por otro lado, el mito de la existencia de un sujeto o una persona en el niño, como si hubiera un fantasmita en su cerebro que toma decisiones, ha sido desvirtuando por la ciencia, pero sigue siendo la base del engaño de la izquierda.

La izquierda vive obsesionada con la legalización de la violación de los menores, el más repugnante de sus objetivos, junto con el aborto sin restricciones y el incesto. En otra columna me referí a la solicitud formal que hicieron en 1977 un grupo de intelectuales marxistas para que la Asamblea Nacional francesa legalizara le pedofilia con el consentimiento del menor.

Para comprender que la izquierda es un monstruo internacional, recordemos el artículo 10 de la rechazada Constitución chilena que consagraba el enfoque de género marxista para legalizar la pedofilia y el incesto: “El Estado reconoce y protege a las familias en su diversas formas, expresiones y modos de vida, sin restringirlas a vínculos exclusivamente filiativos (sic) o consanguíneos”. Un adulto y un niño o una niña podrían formar familia, aunque sean consanguíneos, y eso es incesto.

El fundamento del enfoque de género es una falacia, según la cual, la determinación del género sexual es exclusivamente cultural, es decir, definido por la familia y la sociedad según los genitales del niño. La importancia decisiva de la biología, negada por la izquierda en la determinación del género, la vemos en el niño transgénero quien hacia los cuatro años les cuenta a sus padres que su cuerpo o sus genitales no corresponden a su género.

Claudia López, alcaldesa de Bogotá, acaba de recibir el Premio LGBTI Andalucía. Ella fue la más aguerrida defensora del enfoque de género en el Congreso cuando Gina Parody intentó establecerlo en los manuales de convivencia de los colegios y escuelas con la complicidad de las Naciones Unidas. Y se autodenominan “decentes” y “progresistas” estos bárbaros.

martes, 25 de octubre de 2022

El fracaso de la reforma agraria

 

Un año antes de que se aprobara la Reforma Rural Integral contenida en el Acuerdo de paz, el entonces profesor de la Universidad de Harvard y especialista en economía latinoamericana, James A. Robinson, publicó un artículo en El Espectador para llamar la atención del Gobierno sobre el error que se iba a cometer con un acuerdo fundamentado en la distribución de la tierra porque, según él, la propiedad de la tierra es una suma igual a cero.

 

Si guerrilla y gobierno buscaban la paz, la forma de lograrla era otra porque da lo mismo que sea usted o cualquiera otro el dueño de la parcela. Aunque no soy economista, me pareció muy lógico el planteamiento de Robinson, especialmente en la era de la globalización y la tecnología. El hecho de que un campesino tenga una parcela no significa mayor cosa para el país; tampoco, para su familia si no cuenta con enormes recursos, capacidad de endeudamiento y tecnología de punta para ser competitivo en el mercado nacional e internacional.

 

Al respecto, la posición de Gustavo Petro es completamente contraria a la de Robinson y así lo dijo: “Una reforma agraria nunca es un proceso técnico; es un proceso social y político”. Es decir, es un proceso ideológico y por lo tanto debe lograrse por la fuerza “y para ello debe haber un sujeto político que lo pelee: el campesinado de Colombia”, agregó.

 

Petro no habla de clases sociales, sino de “sujetos políticos”; pero un sujeto político no se logra con una simple arenga. Un sujeto político como la Primera Línea se formó después de más de veinte años de adoctrinamiento en colegios y universidades. La izquierda considera al campesinado como uno de los sujetos políticos que, con un pequeño grupo LGBTIQ+, cocaleros, estudiantes adoctrinados, maestros, indígenas y algunos negros, remplaza el proletariado; pero los campesinos no son sujetos revolucionarios.

 

Los campesinos son mayores de edad. En algunos departamentos el promedio de edad es superior a 57, según el DANE. Sus hijos se van a buscar mejores oportunidades. Y cuando esos campesinos entiendan que los quieren montar en el mismo bus con unas feministas que buscan destruir la familia, legalizar la pedofilia y el incesto, no se van a subir.

 

Compramos productos del campo a otros países porque los obtienen a bajo costo gracias en sus grandes extensiones de tierras planas, enormes capitales y tecnología. Nuestra topografía y los inviernos destructores de carreteras y cultivos hacen que la reforma agraria no sea más que una ilusión o una farsa politiquera de las FARC y la izquierda.

 

El socialismo busca seguridad alimentaria y sustitución de importaciones, según la fallida estrategia de la CEPAL. También quiere anular los tratados de libre comercio. Ya se anunciaron demandas de empresas norteamericanas contra Colombia por violación al Tratado de Libre Comercio si se aprueba la reforma tributaria.

 

Ni siquiera hay dinero presupuestado para comprar los tres millones de hectáreas que FEDEGAN ofreció al Gobierno.

martes, 18 de octubre de 2022

DESPENALIZAR LA PROTESTA

 

El ministro de Justicia, Néstor Osuna, presentó un proyecto de ley para despenalizar o no incluir en el Código Penal los crímenes cometidos en las protestas “sociales”. Escribo “sociales” entre comillas porque hay protestas que son sociales, espontáneas y democráticas como la del pasado 26 de septiembre, en la que participé para protestar contra la improvisación y abusos del gobierno Petro.

Sin embargo, hay protestas que no son sociales ni espontáneas, sino planeadas por la izquierda nacional e internacional con claros intereses terroristas, pero que son realizadas de tal forma que ocultan mediante montajes pacifistas sus verdaderas intenciones delictivas. Las protestas de la Primera Línea fueron eso en 2019 y 2021.

Para decirlo de otra forma, la Primera Línea es una nueva forma de guerrilla de la izquierda y por eso la infanta Sofía Petro nos amenazó con ella si no votábamos por su papá en la segunda vuelta de las elecciones. La coartada de la protesta de la Primera Línea puede ser un pequeño aumento de las tarifas del metro como en Chile o una reforma tributaria mucho menos dañina e injusta que la de Petro como era la de Carrasquilla.

Universidades, colegios, maestros y grupos feministas conforman la comparsa pacifista de la protesta con danzas y canciones para que la comunidad sea engañada y se convenza de que las protestas la representan. Luego, los encapuchados salen en pequeños grupos que atacan a la policía para obligarla a reaccionar y presentarla en videos editados como violadora de los derechos humanos.

Esta farsa es usada ahora por el gobierno Petro como justificación para suprimir el ESMAD, transformarlo en un grupo de hermanitas de la caridad y crear una legislación permisiva que facilite el bloqueo de calles y carreteras, la invasión de tierras por la minga y los campesinos o los ataques al comercio, el transporte, RCN, revista Semana y a la Fuerza Pública. Es un plan macabro preparado durante años.

La absurda reforma es una repetición de lo que hizo el Acuerdo de paz con las FARC. Los asesinatos culposos y dolosos cometidos por los encapuchados, más los daños producidos a particulares y al Estado o el terrorismo y el concierto para delinquir se consideran conexos con el derecho constitucional a la protesta y por tanto no podrán ser judicializados. Esos crímenes serían actos políticos y democráticos. Osuna nos cree tontos a todos los colombianos como cuando propuso un acuerdo con cada atracador para que no vaya a la cárcel. Ese refrito fracasado se llamaba en los años setenta Código Penal Alternativo.

El ministro parece que no viviera en Colombia, pues no conoce los informes de la Fiscalía General de la Nación que demuestran la participación en las “protestas” de guerrillas, bandas criminales, mercenarios, vándalos, Gustavo Bolívar, gobiernos extranjeros, la hoy ministra de Cultura y Claudia López, entre muchos otros cómplices de los criminales.

Es difícil determinar si los proyectos de algunos ministros son montaje, amenaza, burla o van en serio.

martes, 11 de octubre de 2022

Así funciona el cerebro

 

Cada colombiano tendrá su propia explicación del triunfo de Gustavo Petro en las elecciones, pero muy pocos considerarán los determinantes científicos de ese fenómeno. Uno de estos determinantes es dado por los sistemas de formación de juicios de nuestro cerebro, según los estudios de Daniel Kahneman.

El sistema uno es intuitivo, inmediato, emocional, no elaborado y predominante. Tomemos como ejemplo la fórmula que repiten Petro y su ministro de Hacienda todos los días: “Hay que subir los impuestos a los ricos para financiar a los pobres”. Además de la trampa que contiene la afirmación en el sentido de que los subsidios a los pobres buscan sus votos para las próximas elecciones, esa frase pone en funcionamiento el sistema uno del cerebro predominante en las personas no letradas y con una enorme carga emocional en su razonamiento.

El sistema dos del cerebro emite juicios complicados, analíticos, estructurados y racionales. En nuestro ejemplo, el sistema dos mide el impacto que los impuestos tendrán en la inversión de capitales, la productividad, el empleo, la inflación y la miseria de los más pobres, entonces se comprenderá que los impuestos a los ricos tienen un límite a partir del cual agravan la situación económica de todo el país.

Ese es el principio básico de la política fiscal, propuesto por Arthur Laffer: “Cuando las tasas impositivas son bajas, su aumento tiende a incrementar los ingresos fiscales por la simple razón de que el Gobierno se queda con una parte mayor de los ingresos de todo el mundo. Sin embargo, cuando la tasa impositiva sube demasiado, elimina los incentivos para trabajar duro, esforzarse e invertir, porque las ganancias generadas por todas esas actividades se las lleva el Gobierno”.

El sistema cerebral predominante en los engañados por el populismo es el uno; en quienes defendemos la democracia y nuestra economía predominan el sistema cerebral dos y el principio básico de la política fiscal de Laffer. Los populistas apelan al sistema uno para manipular diversas emociones de sus seguidores: esperanza, resentimiento, odio, deseo de surgir, victimización, venganza, negación del otro. Por eso la izquierda desprecia las ciencias, la economía y el análisis racional del sistema cerebral dos.

Son muchos los prejuicios intuitivos del sistema uno. Por ejemplo: el precio “justo”, el valor objetivo, el control de precios, la falacia de la cantidad fija, el igualitarismo y mucho más. La falacia de la cantidad fija consiste en creer que la riqueza es un recurso finito que ha de repartirse como un sistema de suma cero; pero la riqueza no funciona así, pues “cuando los ricos se enriquecen más aún, los pobres también pueden hacerse más ricos”, dice Steven Pinker.

La falacia de la cantidad fija es la base de la reforma agraria del gobierno actual y del Acuerdo de paz porque la propiedad de la tierra es también una suma cero, según el experto en Economía Latinoamericana James A. Robinson.

martes, 4 de octubre de 2022

Un gobierno autista

 


Los proyectos de “la paz total” y de la reforma a la política criminal planteada por el ministro de Justicia, Néstor Osuna, son un claro desconocimiento de los avances de la neurología y las ciencias cognitivas en los últimos años. Obedecen a criterios exclusivamente ideológicos ya superados en todo el mundo, razón por la cual es inaceptable que organismos internacionales como las Naciones Unidas los apoyen. Su propósito es netamente demagógico para engañar a la comunidad y obtener los votos suficientes para garantizar la permanencia en el poder de la izquierda.

Se trata del mismo error que cometieron Sigmund Freud, los psicoanalistas y muchos filósofos marxistas al concebir que el comportamiento humano obedece a motivos culturales o sociales sin ninguna relación con la genética o la biología. Ese error llevó al psicoanálisis a explicar los trastornos emocionales, incluida la locura, por las relaciones familiares o edípicas y a proponer como única curación el diván o la psicoterapia. La psiquiatría demostró que el negociante y mentiroso Freud estaba equivocado.

Carlos Marx pensaba que las desigualdades sociales se debían a motivos económicos y sociales que debían ser modificados por una dictadura, el terrorismo, los campos de reeducación y de concentración o el paredón, según las reformas de Lenin, Stalin y Mao. Nunca se imaginaron los mamertos que el ánimo de lucro tiene determinantes biológicos que nunca podrán modificar. Es el mismo error repetido muchas veces por el Congreso cuando se inventa un curso o programa educativo para solucionar un problema social en el que la genética y las hormonas están involucradas. ¡Un nuevo ESMAD que dialoga con terroristas y asesinos entrenados de la Primera Línea! Ridículo.

Muchos comportamientos criminales están condicionados por patologías psiquiátricas que no se van a resolver con un acuerdo de paz con todas las organizaciones criminales. Si más del 1 por ciento de los ciudadanos son psicópatas —es decir, muchos miles de colombianos— ellos seguirán delinquiendo porque ese comportamiento no tiene tratamiento médico.

También son evidentes las patologías emocionales graves entre los guerrilleros, organizaciones criminales y políticas. Una persona capaz de arrebatar una niña de los brazos de su madre para reclutarla como guerrillera y luego violarla no es una persona sana mentalmente, aunque el Acuerdo de paz haya ignorado este aspecto. Una persona que lleva delinquiendo veinte o treinta años nunca dejará de hacerlo porque el Estado le va a regalar una pensión de $ 800.000 y un curso de derechos humanos.

La farsa del ministerio de Justicia se creó en los años setenta del siglo pasado por la izquierda europea. Se llamaba el Código Penal Alternativo. Consistía en cambiar la infame cárcel por sanciones menores o programas de reeducación que obviamente en ninguna parte funcionaron porque se basaban en una visión romántica e ingenua de la condición humana.

Como el autista no entiende las intenciones del otro, así están actuando Petro, Osuna, el exseminarista asesor de paz y otros románticos; pero es solo un montaje.

jueves, 22 de septiembre de 2022

LA LEY 100 DE 1993 (2)

 

Diana Carolina Corcho (1983), ministra de Salud, dijo hace pocos días: “De treinta EPS, 17 no cumplen condiciones financieras para manejar recursos billonarios. Solo cinco cumplen con condiciones fiscales y financieras, lo que quiere decir que el sistema va a un oligopolio”.

Su premisa es cierta y coincide con lo que escribí en 1994 como comenté en la primera parte de esta nota: no debe haber más de cuatro o seis EPS; pero su conclusión es falsa. No hay oligopolio cuando hay participación del Estado entre las EPS y cuando el sistema no permite más de seis EPS porque quiebran.

Una compañera de estudio en la Universidad Nacional describe a la Dra. Corcho como “insufrible, anarquista, agresiva e irrespetuosa”. Sorprende que se haya especializado en psiquiatría no solo por su patología emocional mitómana, sino porque esa especialidad choca abiertamente con el marxismo.

Los mamertos adoran a Michel Foucault, un pedófilo anarquista que odió la medicina, en particular la psiquiatría. La izquierda busca abolir la psiquiatría. El Art. 29 de la rechazada Constitución izquierdista de Chile consagra el derecho a la locura: “El Estado reconoce la neurodiversidad y garantiza a las personas neurodivergentes su derecho a una vida autónoma, a desarrollar libremente su personalidad”. Sobran los psiquiatras.

A la Dra. Corcho no se le conocen actividades administrativas fuera del paso, con mal final, por la alcaldía de Petro. Atribuye al expresidente Uribe los defectos de la seguridad social. Lo acusa de haber “pretendido” hacerles daño a los médicos, de ser el creador del algoritmo de la Ley y de haber extendido la jornada de trabajo. Todo eso es falso. Se le conoce por su habilidad para difundir noticias falsas sobre la Ley 100, Uribe y el manejo de la pandemia por el gobierno del presidente Duque.

María Isabel Rueda denunció otras mentiras de Corcho: “Dice que los capitales privados en el sector (de la salud) “son ínfimos e inexistentes”. Falso. Que la salud en Colombia “es un negocio”, que “es de los bancos”. Falso. Y que hay que acabarlo”. Falso”.

La Ley 100 original nunca se aplicó plenamente porque el izquierdista Ernesto Samper Pizano y su presidente del ISS, Carlos Wolf Isaza, hicieron lo que quisieron para que no funcionara. Lo bueno de la Ley 100 se debe a Uribe y al Congreso; pero los mamertos quieren abolir la Ley 100 como un acto simbólico contra su peor enemigo, el expresidente, y para revivir el viejo dogma marxista, según el cual todos los servicios públicos deben prestarlos el Estado sin participación privada.

Un gobierno honesto revisaría el algoritmo original de la Ley 100, creado en Harvard, para estudiar con ayuda de expertos no politizados y no deformados en las redes sociales la posibilidad de restablecerlo o corregir la tergiversación que le hicieron Samper Pizano y sus secuaces de izquierda; pero para la izquierda prima su ideología sobre la ciencia y su objetivo es aniquilar a Uribe y la democracia.

martes, 20 de septiembre de 2022

ASÍ SE CREA UNA DICTADURA

 

Tal vez la mayoría de los colombianos no se han percatado de las modificaciones que ha sufrido el proyecto comunista en los últimos cuarenta años, motivo por el cual no logran comprender los eventos políticos que se vienen presentando con el actual gobierno en el marco del ascenso al poder de la izquierda en otros países latinoamericanos.

Desde su nacimiento, a mediados del siglo XIX, el marxismo buscaba establecer una “dictadura del proletariado”, pero realmente era la dictadura de un pequeño grupo de intelectuales en nombre de los trabajadores, aunque estos nunca fueron consultados. Religiones, partidos y guerrillas se ha atribuido la representación del pueblo, demagogia para obtener votos, apoyo o sumisión.

Por diversas razones, en particular por el fracaso comunista en la URSS y en la China de Mao Zedong, los ideólogos revolucionarios cambiaron la vieja teoría de Carlos Marx por otra que se conoce como la Teoría Hegemónica.

Mediante el control de la educación y la cultura, la nueva izquierda se gana para su causa a diversos grupos u organizaciones, ya no de asalariados, con el propósito de tomar el Estado por medio de elecciones para luego convertirse en una dictadura, tal como lo hemos visto en Argentina, Nicaragua y Venezuela. Esas organizaciones o grupos cooptados, controlados o hegemonizados son: indígenas, estudiantes, guerrillas, ecologistas, feministas radicales con enfoque de género, campesinos, maestros e intelectuales.

En principio, su gobierno, ganado en las urnas y en las redes sociales corriendo los límites de la ética, tiene dos opciones. Una, utilizar los precios altos del petróleo o de otro mineral para financiar su populismo; pero si el país está en crisis económica o no hay petróleo suficiente, hace una reforma tributaria y confisca los ahorros de los fondos de pensiones para obtener los dineros necesarios para los subsidios que prometió a los grupos que le dieron su voto. Con los subsidios “compra” los votos de los pobres en sucesivas reelecciones para luego asumir la dictadura. O el dictador es sucedido por su esposa bailarina o un familiar (Argentina, Cuba).

Esta fase hegemónica se denomina también “Radicalización de la Democracia”. Para ello, el presidente convoca una asamblea constituyente, como la chilena, para consagrar todo tipo de derechos “sociales”, no humanos o fundamentales. Estos últimos se reconocen a todo ser humano por el hecho de existir; en cambio los “sociales” crean privilegios para quienes son mujeres (paridad en puestos), indígenas (invasiones), enfermos mentales (“neurodiversos” los llama el Art. 29 de la rechazada Constitución chilena), campesinos (Reforma Rural), géneros no binarios (Art. 10, CN de Chile), etc.

Para el dictador, mientras más mediocres sean sus funcionarios o subalternos, mejor. Obvio. El proyecto se empieza a desbaratar cuando algunos de esos hegemonizados se dan cuenta de la trampa y renuncian, como los mapuches en Chile. Además, ese proyecto hegemónico, basado en la filosofía posmoderna, es imposible e impensable, como lo explicaré en otras columnas

martes, 13 de septiembre de 2022

EL TRINO DE URIBE (3)

 


Las Universidades del Rosario y Santo Tomás, o las autoridades judiciales, deben investigar a algunos profesores por la farsa que montaron en sendos videos contra el expresidente Uribe Vélez porque trinó que las protestas y bloqueos de 2019 y 2021, en Chile y Colombia, fueron una aplicación de La revolución molecular (RM). La investigación mostrará los delitos cometidos y la ignorancia de los profesores.

El concepto “territorio” es tomado por el profesor Tamayo de la Universidad del Rosario en el sentido convencional, físico, como cuando afirma que “los indígenas se desterritorializan de su resguardo, y llega el ESMAD a reterritorializarlos”. En las teorías de Guattari, los humanos vivimos en códigos porque nuestra “realidad” es simbólica o virtual; en cambio, los animales viven en territorios porque no tienen un lenguaje articulado.

Como los humanos son sustituidos en las teorías de Deleuze y Guattari (D y G) por “máquinas deseantes” o individuos que no comparten un lenguaje o rechazan los códigos sociales, el concepto de territorio es tomado de la biología: los animales marcan territorio. Hay una analogía entre territorio y código. Los indígenas están desterritorializados con relación a la sociedad democrática y capitalista porque sus códigos son otros.

Cuando un cristiano habla de Dios, se desterritorializa porque los códigos nuestros no son aplicables al mundo trascendente. Los miembros de la Primera Línea están desterritorializados con relación a nuestra sociedad porque rechazan nuestras ideologías (códigos) religiosa, democrática y capitalista.

Algunos profesores de marxismo desconocen el psicoanálisis, razón por la cual dicen una barbaridad sobre otra en sus críticas al expresidente. Conceptos como “deseo” o “inconsciente” tienen un sentido completamente distinto en psicoanálisis y en el Anti-Edipo. Anti-Edipo significa “contra el psicoanálisis”.

Ahora podemos comprender el significado del “agenciamiento”, un término fundamental pero que los maestros de izquierda no explican. Agenciamiento es definido por Guattari como “la relación de cofuncionamiento entre elementos heterogéneos que comparte un mismo territorio”. Los elementos de la primera línea son heterogéneos y comparten un mismo “código” o territorio que es asignado por quienes los organizan y les pagan, esto es, el marxismo, organizaciones criminales y las guerrillas, como probó la Fiscalía.

El concepto de “agenciamiento” se parece al concepto “articulación” usado por la Nueva Izquierda en la teoría hegemónica de Ernesto Laclau y Chantal Mouffe: “Llamaremos articulación a toda práctica que establece una relación tal entre elementos, que la identidad de estos resulta modificada como efecto de la práctica”.

La izquierda hegemoniza o articula diversos grupos sociales en el proceso de la toma del poder en elecciones, como acabamos de verlo en Colombia y Chile. Indígenas, feministas, negros, cocaleros, ecologistas, comunidad LGBTIQ+ son articulados por sus antagonismos con la sociedad democrática y capitalista. O mejor, la izquierda les da una nueva posición de sujeto o identidad revolucionaria.

El adoctrinamiento llevado a cabo por colegios y universidades se continuará de forma más abierta y burda en el gobierno Petro que como se ha hecho hasta ahora.

martes, 6 de septiembre de 2022

LAS DOS CARAS DE LA NUEVA IZQUIERDA

 

La izquierda, organización política y económica de carácter internacional, tiene dos caras. Una amable, seductora, limpia, plagio burdo de la sociedad democrática que es usada para engañar a sus eventuales electores, en especial aquellos grupos o etnias incluidos en su proyecto hegemónico: indígenas, intelectuales, feminismo radical, la comunidad LGBTIQ+, campesinos, estudiantes adoctrinados, ecologistas y artistas.

En ese grupo ya no se incluye a los obreros o a los sindicatos aburguesados que solo luchan por sus intereses particulares. En el Acuerdo de paz no fueron incluidos los asalariados porque ya no son sujetos revolucionarios, aunque parece que la ministra de Trabajo no se ha enterado y sigue proponiendo reformas para beneficiarlos; son menos del 6 por ciento de los trabajadores formales. No le importan a la ministra el 94 por ciento de los trabajadores no sindicalizados ni el total de los informales. No se imagina que incrementando el valor de la nómina, que al final pagaremos los ciudadanos, aumentará el desempleo, la inflación y el hambre.

La otra cara de la izquierda es perversa, oculta, cínica, maliciosamente utilizada sin que la mayoría de los ciudadanos, seguidores o no, puedan identificar sus intenciones. Es la cara terrorista y asesina de la Primera Línea de cocaleros, mercenarios, estudiantes encapuchados, grupos guerrilleros con el mismo objetivo de tomar el poder; organizaciones indígenas cuyos dirigentes son títeres de los líderes de la izquierda; organizaciones mafiosas que obligan a los campesinos de sus zonas a votar por la izquierda, con la garantía de que no habrá glifosato, el peor enemigo de su negocio.

La Primera Línea es financiada con dinero sucio procedente de criminales, Gustavo Bolívar, guerrillas y gobiernos extranjeros (unidos a la izquierda por razones económicas o geopolíticas). Los encargados del engaño de la Primera Línea son los payasos estudiantes que cantan y bailan antes de que los encapuchados cumplan la orden de asesinar policías, según cuenta la revista Semana.

Cuando la izquierda se pone la cara limpia y sonriente, obedece a una estrategia que sus ideólogos Ernesto Laclau y Chantal Mouffe llamaron desde 1985 “la radicalización de la democracia”. Dicen cosas hermosas de los derechos humanos; se emocionan exaltando los derechos femeninos, pero no cuentan que su objetivo es destruir la familia, tal como quedó consignado en el Art. 10 del proyecto de la nueva Constitución chilena, rechazada por un pueblo que despierta.

A los indígenas los emocionan con la posibilidad de recuperar las tierras que les “arrebataron” desde 1492. A los pobres les prometen subsidios pagados por los ricos; pero no les cuentan que la reforma tributaria bajará la inversión, aumentará el desempleo, la inflación y el hambre. Eso no le importa al Gobierno porque la filósofa ministra de Minas dijo que se está apostando a un decrecimiento de la economía para proteger el Planeta, aunque millones de colombianos mueran de hambre o tengan que emigrar como más de 7,5 millones de venezolanos.

martes, 30 de agosto de 2022

La nueva Constitución de Chile


Esta es una invitación a los lectores para que estudien la nueva Constitución de Chile que será sometida a un plebiscito el 4 de septiembre próximo. Allí encontrarán, en líneas generales, la barbarie que nos espera en el gobierno Petro.

Los derechos humanos se predican de todo ciudadano por el hecho de existir, sin ninguna connotación o característica particular. Los derechos humanos no dependen de la condición sexual o de género, raza, situación económica, religiosa o de opinión. No hay derechos humanos colectivos.

Estos principios son violados por la Constitución chilena al dar prioridad a mujeres, comunidad LGBTIQ+ e indígenas. Las mayorías chilenas de hombres, mujeres (que no están de acuerdo con el enfoque de género marxista) y no indígenas son discriminadas.

Se establece el carácter constitucional y transversal del enfoque de género, tal como hizo el Acuerdo de paz colombiano con las FARC. Esto dice el art. 8, numeral 4 de la CN chilena: “Los poderes y órganos del Estado (…) deberán incorporar transversalmente el enfoque de género en su diseño institucional, de política fiscal y presupuestaria y en el ejercicio de sus funciones”.

El artículo 10: “El Estado reconoce y protege a las familias en sus diversas formas, expresiones y modos de vida, sin restringirlas a vínculos exclusivamente filiativos (sic) o consanguíneos, y les garantiza una vida digna”. Cualquier vínculo que se cree entre los muchos géneros de la comunidad LGBTIQ+ debe recibir su aprobación como familia por el Estado con todos los derechos. Como entre un pedófilo y su menor de edad y entre consanguíneos (incesto).

“Art. 6, inciso 3: El Estado promoverá la integración paritaria en sus demás instituciones y en todos los espacios públicos y privados y adoptará medidas para la representación de género diverso a través de mecanismos que establezca la ley”.

La integración paritaria se refiere a hombres y mujeres; la representación, a la comunidad LGBTIQ+. La norma desconoce las minorías raciales o étnicas. Negros e indígenas no tienen cuotas en el poder. En cada empresa u organización privada debe haber paridad de hombres y mujeres, y es obligatoria la vinculación de miembros de la comunidad LGBTIQ+ que son un 10 por ciento de los ciudadanos.

El art. 2, inciso 1, establece la democracia directa, que se presta para abusos como lo hemos visto en Colombia en las consultas a pequeñas comunidades en casos de minería legal, aprovechando la ignorancia de la comunidad o el control que guerrillas, izquierda, líderes indígenas y bandas criminales tienen sobre algunos territorios y pueblos.

El art. 1, inciso 2, establece la igualdad “sustantiva” o por resultados que se presta para muchos abusos y discriminaciones. Se obliga a usar el lenguaje inclusivo y se trata al Estado como enemigo del pueblo. Es una constitución de izquierda para una democracia. Es antitécnica, incoherente, confusa, llena de contradicciones, antidemocrática, con muchos vacíos y que permite variadas interpretaciones.

Vea en YouTube el Análisis de la nueva constitución chilena por Agustín Laje

martes, 23 de agosto de 2022

El trino de Uribe (2)

 

Mi propósito es mostrar la forma como la izquierda se ha apoderado de nuestra cultura y de nuestro lenguaje a través de la educación en el campo de las humanidades y la filosofía. No me interesa asumir una posición favorable al uribismo porque ese partido no conoce el tema que voy a tratar y se ha limitado a lanzar unos comentarios sueltos sobre la Revolución Molecular (RM), pero ninguno de sus seguidores los ha sustentado. Parto de la ignorancia generalizada en Colombia en materia filosófica, circunstancia que aprovecha la izquierda para hacer populismo y engañar a los estudiantes y a la comunidad.

El 3 de mayo de 2021, el expresidente Álvaro Uribe Vélez lanzó en Twitter un comentario sobre la RM siguiendo la opinión del chileno Alexis López, quien había venido a ilustrar a nuestras fuerzas militares sobre la relación que había entre los bloqueos y manifestaciones, que se venían presentando en Chile y Colombia, con las teorías de Félix Guattari (1930 – 1992), expresadas en el libro La revolución molecular, publicado en 1976.

El año siguiente se aplicó la RM en Italia bajo la dirección de Guattari, llamado “El lacaniano de la Primera Línea (PL)”. Lo llamaban así porque había sido psicoanalizado por Jacques Lacan y había asistido a sus seminarios en París. Guattari recibió ese año una llamada de la izquierda alemana para que le enseñara la estrategia. No pudo asistir porque tenía una cita con Luiz Inácio Lula da Silva. Fue siete veces a Brasil. En 1991 respondió a una invitación de la izquierda chilena con el mismo propósito un año antes de su muerte. Estos hechos demuestran que el trino de Uribe era cierto y que las universidades del Rosario y Santo Tomás mienten.

Los mamertos se molestaron cuando leyeron el trino. Publicaron un ridículo artículo en El Espectador inspirado en la confusión mental de un profesor de apellido Tamayo (del que hablaré más adelante) y lanzaron sendos videos en YouTube para insultar al expresidente. Los profesores actuaban como cómplices de la PL terrorista y asesina, pues el propósito de los bloqueos era simular un “estallido social” y de hecho engañaron a la comunidad.

Los dogmáticos de la izquierda decían que se había tergiversado a Deleuze y Guattari al presentar la PL como una aplicación del Anti-Edipo en Colombia y Chile. En realidad, ambos filósofos eran izquierdistas. Aunque quisieron elaborar una estrategia para la izquierda, fueron tachados de fascistas por representantes de la izquierda maoísta en Francia, en particular por Alain Badiou, quien con una banda de sus seguidores bloqueaba las clases de Deleuze en Vincennes donde Badiou también enseñaba.

Esa pelea entre militantes del Partido Comunista ha sido habitual porque todo marxista es un fascista para otro. Es “uribista” y fascista quien no sigue la izquierda. Cada corriente estalinista, trotskista o maoísta se cree dueña de la verdad absoluta y de la interpretación correcta de Carlos Marx. Guattari era trotskista. El maoísta Robledo ataca a Petro.

martes, 16 de agosto de 2022

EL FIN DE LA HISTORIA

 

Francis Fukuyama siguió las teorías del filósofo alemán G. W. F. Hegel en su libro El fin de la historia y el último hombre, publicado luego de la caída del marxismo y del Muro de Berlín (1989), con el propósito de mostrar que no es posible un gobierno mejor que la democracia.  Después de la democracia desaparecería la especie humana o regresaría a su condición animal. La humanidad asiste hoy al cumplimiento de ese pronóstico. 

 

Dos instituciones daban sentido a nuestras vidas: la religión y la familia. Ambas se encuentran en crisis por el crecimiento del ateísmo y el avance rápido de nuevas formas de sexualidad, distintas a la heterosexualidad. En pocos años pasaremos a una sociedad heterofóbica y al incendio de las iglesias. 

 

La OEA acaba de emitir una resolución para rechazar la persecución del clero y la destrucción de las iglesias en Nicaragua. Ese país y el régimen ateo de Gustavo Petro fueron los únicos que no firmaron la resolución. Sin embargo, los cristianos no saldrán a las calles a protestar, lo que sin duda será un estímulo para que otros países gobernados por la izquierda imiten el régimen de Daniel Ortega. 

 

Por todas partes aparecen signos del fin de la especie humana, pero solo pensamos en vivir sabroso y en la legalización de las sustancias psicoactivas. Estamos a las puertas de una guerra nuclear; el calentamiento global hará inhabitable nuestro planeta en pocas décadas. El proyecto del Partido Comunista Chino es destruir la democracia para establecer una dictadura socialista mundial hacia el año 2050; 17 países africanos han sido “comprados” por China mediante enormes préstamos impagables; bandas criminales dominan amplios territorios en África y Latinoamérica.

 

Rusia amenaza las democracias europeas, tiene en Venezuela su mejor aliado en Latinoamérica, y la dictadura de Petro se une a ese eje mafioso y fascista. El capitalismo tardío ha creado la cultura del emprendimiento como nueva forma de dominación. En las redes sociales desaparece el “otro”, soporte fundamental de la religión, la familia y la democracia. Los votos individuales ya no eligen los gobiernos, sino las mentiras de las redes sociales y el voto de los indígenas adoctrinados por la izquierda o el ordenado por organizaciones criminales.

 

La tecnología ha descubierto nuestra condición de algoritmos. Ya no somos personas. No somos humanos. Nos identificamos con una mascota para eludir el compromiso amoroso con otro humano. Retornamos al paraíso animal de donde salimos cuando bajamos de los árboles e inventamos la palabra.

 

En pocos años, nuestra organización familiar desaparecerá para ser sustituida por otras formas convivencia y nuevas perversiones sexuales; se legalizarán la pedofilia y el incesto. La inseguridad será total en nuestras calles y, en lugar de enseñarles a los hijos el respeto y la dignidad del otro, los entrenaremos para desenfundar rápido, tal como lo imaginó Yuval Noah Harari.

 

Nota: en próximas columnas continuaré “El trino de Uribe”.

martes, 2 de agosto de 2022

LA PAZ DE LOS SEPULCROS

 

La “paz total” de la izquierda es la paz de los muertos. La paz sin humanos o del “paraíso” animal; es la positividad de quienes viven sabroso en una traba permanente; la paz sin contradicciones que se imaginan los cristianos en el cielo.

Están tan emocionados con la fácil y tramposa toma del poder que deliran como locos. “Vamos a salvar el mundo”, gritó el Canciller Leyva Durán. Iván Cepeda: “Disidentes de las Farc que se salieron del acuerdo de La Habana podrían reincorporarse”. Y ni siquiera se ruborizó el cínico. Roy Barreras: “Con el ELN habría un proceso más rápido y eficiente”. Como si él fuera parte del Ejecutivo o de una dictadura.

Tal vez apliquen el otrosí en el humillante acuerdo habanero que el ingenuo Rodolfo Hernández quería proponer a los asesinos de su hija. Eso implicaría 26 nuevas curules para Petro, incluidas las 16 de víctimas impuestas por los delincuentes en sus territorios, como muchos colombianos lo habíamos previsto, pero que a la Corte Constitucional no le importó. Si otra banda criminal firma el otrosí, el total de congresistas asesinos, violadores de niños y mafiosos serían 48. Sobraría el Congreso y el dictador podría hacer lo que quisiera, como Nicolás Maduro o Daniel Ortega.

Todo parece un montaje. Las guerrillas y las bandas criminales conformaban la Primera Línea y obligaron a votar por Petro en sus zonas de influencia a cambio de un acuerdo de paz que utilizarán según sus intereses, pero, como las FARC, no dejarán el negocio. Será el segundo acto del sainete o de nuestro drama, esta vez sin Nobel comprado.

La presión de los carteles mexicanos y las circunstancias nuevas de la narcodictadura venezolana pueden estar cambiando las condiciones del narcotráfico y eso podría ser un determinante de los acuerdos. El restablecimiento de relaciones inmediatas con el cómplice del genocida ruso hace parte del libreto. “¡Qué Ucrania ni qué ocho cuartos!”. Eso de dignidades, de respeto por el otro y de no correr los límites de la ética no va con los mamertos.

El maestro de ceremonias, que más parece un payaso, ya está listo para bendecir todas las formas de lucha porque “la guerra es un derecho humano” en la cartilla marxista, aunque en la Constitución Nacional del 91 no se incluyó. Tal vez lo hagan ahora.

La paz total es imposible. Esa promesa demagógica de la izquierda debe recordar a los cristianos el cielo que esperan después de la muerte, sin conflictos, sin odios y sin pecadores o corruptos porque todos irán al infierno. O tal vez la paz total de los mamertos recuerde el paraíso terrenal, metáfora de la condición animal del hombre antes de evolucionar o de ser expulsado del paraíso. Esa paz es la condición de quienes viven sabroso, hartos de comida, licores y psicotrópicos, condición que Byung-Chul Han llama positividad, sin conflictos, sin diferencias, porque no hay “otro”, como en el narcisismo de las redes sociales.

martes, 26 de julio de 2022

CIENCIA Y MITOLOGÍA

 


La discusión planteada entre columnistas de tres medios nacionales y a la que me referí la semana pasada tiene otras aristas a las que dedicaré esta nota. En particular, me interesa el concepto de “Justicia Epistémica”, usado en el documento del Pacto Histórico que Moisés Wasserman y Héctor Abad criticaron.

Wasserman hizo un análisis de ese concepto al que tachó de oxímoron o contradicción en los términos. En palabras sencillas, la izquierda petrista considera que toda forma de conocimiento, “episteme” o saber tiene el mismo valor o es igualmente verdadero.

Valen lo mismo, o menos, las conclusiones de la ciencia físicas sobre el medio ambiente que las creencias mitológicas de indígenas, campesinos y de los que viven sabroso. Y como son comunidades sometidas al poder hegemónico de la izquierda, esta defiende la “justicia epistémica” o igualdad de saberes que le da votos de negros, indígenas, campesinos mal informados y coaccionados por organizaciones criminales.

Catalina Ruiz-Navarro cita en su columna de El Espectador contra Wasserman al filósofo Ambrosio Velasco: Justicia epistémica “no significa equivalencia entre diferentes tipos de conocimiento, sino simplemente reconocimiento y no exclusión de saberes y tradiciones socialmente relevantes”.

Para la democracia, no es exclusión de saberes el carácter no confesional de la Constitución Nacional. Las mitologías de la Edad de Piedra de las comunidades indígenas no se desconocen ni se les excluye, pero no pueden estar por encima de la Constitución Nacional o de la ciencia; tampoco el cristianismo, aunque la mayoría de los colombianos son cristianos.

El enredo reside en la mezcla o combinación de todos los saberes que utiliza la izquierda para hacer demagogia. Para ellos es lo mismo ciencias naturales y humanas, filosofía y las creencias mitológicas de los pueblos ancestrales; pero, desprecian las mitologías cristiana, democrática y capitalista. Solo valen y deben ser reconocidos los mitos de sus seguidores adoctrinados y apadrinados. El padrinazgo es la principal fuente de corrupción de la izquierda. La izquierda llama “hegemonía” a su padrinazgo.

“Justicia epistémica” tiene otra interpretación en la visión de Michel Foucault y otros pensadores. La “episteme” es el paradigma, la forma de pensar, la estructura, el relato o la mentalidad de una época. Por ejemplo, la episteme de la Edad Media europea era el cristianismo con Dios como su mito central que le daba orden y sentido. La episteme de la edad moderna democrática se centra en el mito del sujeto. En las epistemes o ideologías, incluida la marxista, reside el poder, no en la ciencia.

En un Estado marxista, como Cuba, Venezuela, Corea del Norte o Nicaragua, el poder y la verdad residen en la ideología de izquierda, no en los mitos indígenas. Asimismo, en una comunidad cristiana el poder clerical reside en la doctrina o en el evangelio. En una tribu indígena el poder y la “verdad” son determinados por su mitología. Los izquierdistas nos quieren regresar a la Edad de Piedra y en el Congreso se comportan como cazadores y recolectores.

martes, 19 de julio de 2022

LA GUERRA IDEOLÓGICA

 

En las últimas semanas se desató una pelea entre columnistas de diversos medios que está como para alquilar balcones y en la que quiero terciar con el propósito de hacer un poco de pedagogía en la violenta polarización en que vivimos y que seguirá mucho más agresiva a partir de la posesión de Petro con la infanta Sofía, experta en chantajes y amenazas.

El motivo de la polémica fue un documento de la campaña que “corrió los límites de la ética”, atribuido a Francia Márquez por la Silla Vacía. Este medio consultó algunos científicos o expertos que hicieron unas críticas al documento: “Argumentación débil, vaga y ambigua”, “bienvenidos al oscurantismo”, “bienvenidos a 1492”.

El exrector de la Universidad Nacional, Moisés Wasserman, tituló sus críticas en El Tiempo “Ciencia hegemónica y Justicia epistémica” para hacer una sátira del documento en una visión científica y escribió: “Son 16 páginas en las que catorce veces aparece `vivir sabroso´ y en las que se “califica a la ciencia como una amenaza”. Luego, se limita a discutir algunos conceptos del texto como “ciencia hegemónica” aplicado a la ciencia moderna que también es calificada de “logocentrista, monológica, antropocéntrica, tecnocéntrica y patriarcal”.

Esos conceptos “raros” con que termina el párrafo anterior son tomados del filósofo argelino Jacques Derrida, muy usados por los líderes de izquierda para confundir a sus seguidores y enemigos, pero que con toda seguridad Francia Márquez ni la mayoría de los colombianos saben a qué se refieren.

La expresión “hegemónica” se aplica por la izquierda para definir el nuevo marxismo que ya no es lucha de clases, sino la hegemonía de la izquierda en la dirección de otros grupos sociales para la toma del poder. Esa hegemonía somete a indígenas, feministas, comunidad LGBTI, campesinos, ecologistas, estudiantes e intelectuales que son adoctrinados y vinculados a la izquierda.

Sin embargo, en el documento de Francia se aplica ese mismo concepto a la ciencia, con lo que Wasserman no está de acuerdo con toda razón. La ideología marxista nunca le ha dado importancia a la ciencia y la niega porque la considera un instrumento del poder burgués y prefiere priorizar las ideologías de sus comunidades hegemonizadas para engañarlas y atraerlas a su redil. La mejor elaboración teórica de la hegemonía como estrategia marxista es obra del argentino Ernesto Laclau y su esposa Chantal Mouffe.

Finalmente, la columnista izquierdosa de El Espectador, Tatiana Acevedo Guerrero, arremetió contra la Silla Vacía y el profesor Wasserman. Recurrió, como siempre hacen los mamertos cada vez que escuchan una crítica, a insultar al profesor: “deshonesto intelectual”. Y calificó su columna como “una de las peores que he leído”.

El error fundamental de Tatiana y el marxismo reside en que los problemas científicos, como el ecológico, lo convierten en un problema ideológico o político del que solo ellos y su dogmatismo tienen la solución. Suponen que el marxismo es un saber absoluto y por eso siempre lo han presentado como científico.