martes, 27 de diciembre de 2022

"Petro" es un significante vacío

 

Ernesto Laclau, fallecido en 2014, es el mejor teórico del Socialismo del siglo XXI y el escritor predilecto de los mamertos ilustrados. Una mala aplicación de su pensamiento sobre el populismo define la situación política que estamos viviendo en el gobierno Petro.

Las teorías de Laclau no concuerdan con la estrategia asumida por la izquierda latinoamericana. Como la lucha de clases del viejo marxismo no funcionó, Laclau sigue a Antonio Gramsci y mejora su proyecto con la visión de Jacques Lacan. Supone que los antagonismos de algunas organizaciones o grupos con el Estado se basan en sus demandas no satisfechas.

Entre esas organizaciones, una de ellas toma las riendas del movimiento contra el Estado y crea una hegemonía cultural o identitaria. El líder de grupo que hegemoniza a los otros se convierte en un significante vacío que representa las demandas de todos esos grupos.

Con un ejemplo sencillo Laclau explicaba el concepto de significante vacío. Una señora consulta en un hospital de Buenos Aires, pero no es atendida. Cuando sale indignada grita en la puerta del hospital: “Viva Perón”. Esa expresión significa en la mente de la señora: “necesito salud” o “si Perón gobernara mi demanda sería resuelta”. En ese tiempo Juan Domingo Perón estaba exilado.

El significante (el sonido o la huella acústica que es una palabra) puede tener muchos significados. Por ejemplo, si digo “Jesucristo”, cada uno de mis oyentes o lectores evocará un significado diferente o, como decía el padre John Dominic Crossan, hay un “Jesús” distinto para cada cristiano. Eso mismo pasa en el populismo que, según Laclau, es una forma de hacer política; no es una ideología. Puede haber populismo de izquierda o de derecha y es parte del proceso en la toma del poder.

La palabra “Petro” en Colombia correspondería a la expresión “Perón” en la Argentina de mediados de siglo XX. “Petro” sería un significante vacío que simboliza las necesidades no satisfechas por el Estado a sus grupos hegemonizados; pero en realidad no es así.

Los movimientos indígena, feminista, ecológico y la Primera Línea no representan demandas de la sociedad colombiana; por el contrario, son su negación.  La ecología de izquierda prefiere sacrificar la seguridad económica de la nación por una visión romántica y falsa o no científica del medio ambiente. Los indígenas se prestan al montaje de la izquierda porque ignoran los proyectos reales de la izquierda; el movimiento feminista es la destrucción de la familia, y la primera línea es la nueva guerrilla adoctrinada en colegios y universidades.

La izquierda de hoy es un engaño ideológico en el que cabe cualquier cosa por loca o absurda que sea. Tal vez ese es el motivo de su fracaso en Argentina, Venezuela, Perú y Chile. La Constitución rechazada en Chile es el libreto de Petro que aquí se impone en reformas legales, facultades extraordinarias o dictatoriales para el presidente, subsidios que compran conciencias y la toma del Congreso con “mermelada” para políticos decadentes.

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