miércoles, 21 de diciembre de 2022

Clase y relación de equivalencia

 

La confusión en que nos encontramos todos los colombianos y los funcionarios del Gobierno se puede explicar por la evolución teórica que va del marxismo clásico, el original de Carlos Marx, a la nueva izquierda. El primero hablaba de clases; la segunda, de relación equivalente entre los grupos hegemonizados por la izquierda.

Estos grupos hegemonizados o dirigidos por los partidos zurdos en su proyecto de toma del poder mediante una dictadura son en nuestro caso latinoamericano: movimiento feminista, ecologismo ideológico, indígenas, intelectuales o maestros adoctrinadores y estudiantes de la Primera Línea. Cada uno de esos grupos tiene una demanda no satisfecha por el Estado. Esas demandas son equivalentes porque coinciden en su antagonismo con el orden institucional, es decir, ese hecho las equipara y las hace solidarias.

Por el contrario, en la vieja izquierda se hablaba de dos clases, la burguesía y el proletariado. El resto del pueblo o sociedad civil no tenía valor alguno en el esquema: campesinos, lumpenproletariado, trabajadores no asalariados, profesionales, creativos y artistas, etc.

Una cita de Ernesto Laclau y su esposa Chantal Mouffe nos resume el asunto: “La condición de emergencia del “pueblo” como agente político en el discurso comunista ha sido la relación de equivalencia entre clases, que desdobla la identidad de estas últimas y que, a través de es desdoblamiento, constituye una polarización de nuevo tipo”.

¿Qué significa el desdoblamiento de las identidades de las clases u organizaciones hegemonizadas por la nueva izquierda? Para responder, debe quedar muy claro que ya no se habla de la posición económica en la determinación de las clases enfrentadas en la lucha por el poder, sino de identidades. Una es la identidad que tenían las mujeres en la sociedad patriarcal y otra es la dada por el discurso con enfoque de género de la nueva izquierda. Eso mismo sucede con indígenas, Primera Línea, organizaciones ecologistas, etc.

La cita continúa: “La enumeración comunista (de las clases) no es la constatación de una situación de hecho, sino que tiene un carácter performativo; la unidad de un conjunto de sectores no es un dato: es un proyecto de construcción política”. “Performativo” significa, como he comentado en otras notas, que es producto del discurso o del adoctrinamiento. Las palabras tienen la función de crear realidad. Cuando estudiantes, indígenas, ecologistas o feministas son adoctrinados por la izquierda, se les está dando nuevas identidades antagónicas con el Estado. He ahí la explicación de la polarización de todos los países latinoamericanos y que parece insalvable. Los intelectuales son fundamentales en ese adoctrinamiento.

El petrismo no entiende la nueva izquierda. Por eso, se enreda mezclando reivindicaciones salariales, que generan desempleo, con educación sexual desde el preescolar para que los niños aprendan a estimularse sexualmente y se preparen a escoger el género que más les guste. También usa su ideología ecológica para aumentar el hambre y la pobreza. Es la crisis mamerta de Nicaragua, Cuba, Perú, Argentina, Chile, Colombia, etc. No saben lo que hacen.

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