martes, 6 de diciembre de 2022

¿Cuál izquierda?


 Antes de la Revolución Rusa de 1917, sus dos principales líderes tuvieron este diálogo. Lenin preguntó: “¿Qué será de nosotros si fracasamos?”. León Trotsky contestó: “¿Qué será de nosotros si triunfamos?” He ahí el dilema de todos los regímenes de izquierda porque no han tenido un libreto que oriente sus mandatos. Es la confusión que observamos todos los días en los funcionarios del gobierno Petro y las contradictorias posiciones de todos los parlamentarios de izquierda.

 

Si en la época reciente todos los regímenes zurdos coinciden en su afán de repartir subsidios a raudales para asegurar su reelección y usar la misma estrategia de la lucha contra la corrupción o la radicalización de la democracia creando todo tipos de derechos “sociales” para favorecer sus seguidores, son marcadas las diferencias entre Petro y los presidentes de izquierda en Latinoamérica.

 

Asimismo, los adversarios de la izquierda están más confundidos aún porque su concepto del marxismo corresponde al clásico del siglo XIX que, aunque se mantiene en la mente algunos mamertos como la ministra de Trabajo, Gloría Inés Ramírez, no tiene relación con el de las activistas del medio ambiente o del feminismo radical. A los campesinos cocaleros e indígenas, sujetos centrales en el movimiento petrista, el viejo Carlos Marx ni siquiera los tuvo en cuenta en su revolución.

 

Un elemento determinante en la variedad de regímenes de izquierda es la patología psiquiátrica de sus líderes que Carlos Marx, Antonio Gramsci y Ernesto Laclau jamás tomaron en consideración. No es lo mismo un caudillo con mentalidad de monje como Pepe Mujica, un cínico como Nicolás Maduro, un fascista como Daniel Ortega o un paranoico y megalómano como Gustavo Petro.

 

Ahora, si analizamos la ideología de la nueva izquierda, la confusión entre los zurdos y sus opositores es peor.  Casi nadie conoce en Colombia la hegemonía discursiva de Ernesto Laclau, seguidor de Jacques Lacan y uno de los mejores representantes del Socialismo del siglo XXI impulsado por el Foro de Sao Paulo.

Veamos un ejemplo del enredo de la nueva izquierda. Si Jacques Lacan se hizo famoso por su expresión “el inconsciente está estructurado como un lenguaje”, Laclau aseguraba que “la política está estructurada como un lenguaje”. Ambos usan la lingüística como metodología. De manera que, si usted no tiene buenos conocimientos sobre semiología y lingüística, nada entenderá de la nueva izquierda. La mayoría de los influenciadores y profesores de filosofía fallan en este punto, incluidos Gloria Álvarez y Agustín Laje, militantes de derecha. Ignoran a Lacan.

 

Las revoluciones que toman el poder no saben qué hacer con él. Es patético el encarte en que está Petro con unos ministros que usan lenguajes tan diversos. La única voz sensata, y no siempre, es la del ministro de Hacienda. Cuando no hay una ideología precisa, cualquier improvisación vale. La historia de nuestros líderes de izquierda no muestra preparación académica importante en economía y mucho menos en filosofía. Es ridículo que Roy Barreras compare a Petro con Michel Foucault.

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