La discusión
planteada entre columnistas de tres medios nacionales y a la que me referí la
semana pasada tiene otras aristas a las que dedicaré esta nota. En particular, me
interesa el concepto de “Justicia Epistémica”, usado en el documento del Pacto
Histórico que Moisés Wasserman y Héctor Abad criticaron.
Wasserman hizo
un análisis de ese concepto al que tachó de oxímoron o contradicción en los
términos. En palabras sencillas, la izquierda petrista considera que toda forma
de conocimiento, “episteme” o saber tiene el mismo valor o es igualmente
verdadero.
Valen lo
mismo, o menos, las conclusiones de la ciencia físicas sobre el medio ambiente
que las creencias mitológicas de indígenas, campesinos y de los que viven
sabroso. Y como son comunidades sometidas al poder hegemónico de la izquierda,
esta defiende la “justicia epistémica” o igualdad de saberes que le da votos de
negros, indígenas, campesinos mal informados y coaccionados por organizaciones
criminales.
Catalina
Ruiz-Navarro cita en su columna de El Espectador contra Wasserman al filósofo
Ambrosio Velasco: Justicia epistémica “no significa equivalencia entre
diferentes tipos de conocimiento, sino simplemente reconocimiento y no
exclusión de saberes y tradiciones socialmente relevantes”.
Para la
democracia, no es exclusión de saberes el carácter no confesional de la
Constitución Nacional. Las mitologías de la Edad de Piedra de las comunidades
indígenas no se desconocen ni se les excluye, pero no pueden estar por encima
de la Constitución Nacional o de la ciencia; tampoco el cristianismo, aunque la
mayoría de los colombianos son cristianos.
El enredo
reside en la mezcla o combinación de todos los saberes que utiliza la izquierda
para hacer demagogia. Para ellos es lo mismo ciencias naturales y humanas,
filosofía y las creencias mitológicas de los pueblos ancestrales; pero, desprecian
las mitologías cristiana, democrática y capitalista. Solo valen y deben ser
reconocidos los mitos de sus seguidores adoctrinados y apadrinados. El
padrinazgo es la principal fuente de corrupción de la izquierda. La izquierda
llama “hegemonía” a su padrinazgo.
“Justicia
epistémica” tiene otra interpretación en la visión de Michel Foucault y otros
pensadores. La “episteme” es el paradigma, la forma de pensar, la estructura,
el relato o la mentalidad de una época. Por ejemplo, la episteme de la Edad
Media europea era el cristianismo con Dios como su mito central que le daba
orden y sentido. La episteme de la edad moderna democrática se centra en el
mito del sujeto. En las epistemes o ideologías, incluida la marxista, reside el
poder, no en la ciencia.
En un Estado
marxista, como Cuba, Venezuela, Corea del Norte o Nicaragua, el poder y la
verdad residen en la ideología de izquierda, no en los mitos indígenas. Asimismo,
en una comunidad cristiana el poder clerical reside en la doctrina o en el
evangelio. En una tribu indígena el poder y la “verdad” son determinados por su
mitología. Los izquierdistas nos quieren regresar a la Edad de Piedra y en el
Congreso se comportan como cazadores y recolectores.
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