De la lectura
del resumen de las recomendaciones de la Comisión me permito hacer estas
conclusiones: 1. Es una repetición del Acuerdo de paz en muchos de sus puntos y
del programa de la izquierda; es la cartilla con que adoctrinará FECODE. Se
incluyen: legalización de los narcóticos o sustancias psicoactivas, supresión o
reforma del ESMAD, garantizar las protestas populares, buscar consensos;
comprometer a los colombianos, no a los victimarios en la reparación integral
de las víctimas; continuar la función de jueces que la Comisión asumió sin
estar autorizada; reiniciar los diálogos con el ELN.
2. Las
recomendaciones reflejan un grado de incultura inaceptable de los comisionados
para la responsabilidad asumida y la enorme cantidad de dinero que gastaron. Como
si no vivieran en Colombia, ignoran que los bloqueos que soportamos desde 2019
no son “estallidos sociales” espontáneos, sino estrategias de carácter
terrorista, organizadas por guerrillas, narcotraficantes, estudiantes
universitarios entrenados; mercenarios pagados por la Colombia Humana, guerrillas,
narcos y organismos internacionales; otros estudiantes eran los payasos de las
marchas pacíficas. La hija de Petro ya sabe usar la primera línea como amenaza
y chantaje.
3. Utilizan
los mismos términos del Acuerdo de paz, muy usados por la izquierda, pero no se
precisan su significado o contexto. Términos como “estructural”, “Transversal”,
“diferencial” son muy peligrosos, ambiguos y desconocidos especialmente por los
más interesados como pueden ser los indígenas, campesinos o pobres sin
preparación académica o filosófica. Hacer un cambio estructural puede
significar remplazar la democracia por otra forma de gobierno.
4. Hablan de
educar a la comunidad sobre la paz; pero no se preguntan por el papel de FECODE
o por el adoctrinamiento religioso y marxista de los colegios y universidades.
Tampoco hacen referencia alguna a las transformaciones que la tecnología está
imponiendo a la educación o el efecto dañino que está produciendo en nuestra
cultura la gran cloaca de las redes sociales que acaban de elegir a Petro.
5. Propone la
Comisión “avanzar en un examen crítico del pasado”. En mi visión, eso
implicaría acabar con el cristianismo, prohibir los partidos de izquierda y suprimir
la nueva forma de elegir un presidente destruyendo en las redes a otros
candidatos, corriendo los límites de la ética y haciendo fraude en las
elecciones.
6. Proponen
un ministerio de la paz, que recuerda al Gran Hermano de la novela 1984. Olvidaron
incluir los ministerios de la Verdad, la Felicidad y el Amor. Y los delitos de
odio. Así tendríamos el totalitarismo completo.
7.
Simplifican, como el texto del Acuerdo de paz, el problema del campo. No se
plantean los problemas geográficos y económicos implicados en una reforma
agraria o en dotar de todos los servicios y ayudas a los campesinos para que
nuestro retraso compita con la producción de países ricos, tecnificados y con
grandes inversiones. ¿Qué ingenuo querrá invertir en Colombia con la
inseguridad jurídica del gobierno Petro? Aunque trate de disimularla con el
ministro de Hacienda, como hizo Boric en Chile.
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