martes, 4 de octubre de 2022

Un gobierno autista

 


Los proyectos de “la paz total” y de la reforma a la política criminal planteada por el ministro de Justicia, Néstor Osuna, son un claro desconocimiento de los avances de la neurología y las ciencias cognitivas en los últimos años. Obedecen a criterios exclusivamente ideológicos ya superados en todo el mundo, razón por la cual es inaceptable que organismos internacionales como las Naciones Unidas los apoyen. Su propósito es netamente demagógico para engañar a la comunidad y obtener los votos suficientes para garantizar la permanencia en el poder de la izquierda.

Se trata del mismo error que cometieron Sigmund Freud, los psicoanalistas y muchos filósofos marxistas al concebir que el comportamiento humano obedece a motivos culturales o sociales sin ninguna relación con la genética o la biología. Ese error llevó al psicoanálisis a explicar los trastornos emocionales, incluida la locura, por las relaciones familiares o edípicas y a proponer como única curación el diván o la psicoterapia. La psiquiatría demostró que el negociante y mentiroso Freud estaba equivocado.

Carlos Marx pensaba que las desigualdades sociales se debían a motivos económicos y sociales que debían ser modificados por una dictadura, el terrorismo, los campos de reeducación y de concentración o el paredón, según las reformas de Lenin, Stalin y Mao. Nunca se imaginaron los mamertos que el ánimo de lucro tiene determinantes biológicos que nunca podrán modificar. Es el mismo error repetido muchas veces por el Congreso cuando se inventa un curso o programa educativo para solucionar un problema social en el que la genética y las hormonas están involucradas. ¡Un nuevo ESMAD que dialoga con terroristas y asesinos entrenados de la Primera Línea! Ridículo.

Muchos comportamientos criminales están condicionados por patologías psiquiátricas que no se van a resolver con un acuerdo de paz con todas las organizaciones criminales. Si más del 1 por ciento de los ciudadanos son psicópatas —es decir, muchos miles de colombianos— ellos seguirán delinquiendo porque ese comportamiento no tiene tratamiento médico.

También son evidentes las patologías emocionales graves entre los guerrilleros, organizaciones criminales y políticas. Una persona capaz de arrebatar una niña de los brazos de su madre para reclutarla como guerrillera y luego violarla no es una persona sana mentalmente, aunque el Acuerdo de paz haya ignorado este aspecto. Una persona que lleva delinquiendo veinte o treinta años nunca dejará de hacerlo porque el Estado le va a regalar una pensión de $ 800.000 y un curso de derechos humanos.

La farsa del ministerio de Justicia se creó en los años setenta del siglo pasado por la izquierda europea. Se llamaba el Código Penal Alternativo. Consistía en cambiar la infame cárcel por sanciones menores o programas de reeducación que obviamente en ninguna parte funcionaron porque se basaban en una visión romántica e ingenua de la condición humana.

Como el autista no entiende las intenciones del otro, así están actuando Petro, Osuna, el exseminarista asesor de paz y otros románticos; pero es solo un montaje.

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