Se califica como los hijos de Hitler a la generación de
jóvenes posterior a la segunda guerra mundial que se levantó contra la sociedad
democrática y giró a la izquierda como alternativa.
Nuestra visión eurocentrista nos ha impedido entender los
fenómenos sociales latinoamericanos en buena medida porque nos hemos dedicado a
imitar las modas que nos vienen de esas tierras. Nuestro esquema mental
religioso, político y social lo hemos copiado de Europa desde 1492 hasta hoy, cuando
un español contratado por los guerrilleros de las FARC vino a imponernos una
extravagante metodología para hacer la paz y para que el presidente Santos se
ganara el premio Nobel.
La situación en la muy culta Europa devastada por la guerra
era muy parecida a la nuestra de hoy. Con el desarrollo económico de entonces,
el campo se tecnificó, los campesinos migraron a las ciudades y buscaron
educación. Alemania empezó a divulgar las atrocidades del Holocausto que hasta
entonces se desconocían. Los jóvenes empezaron a ver a sus padres como los
cómplices del Hitler. Si a eso agregamos que la extrema derecha fascista y nazi
derrotada se vio como la peor desgracia de la humanidad, muchos jóvenes vieron
en el otro extremo de espectro político, el marxismo, una esperanza de paz y
desarrollo.
Cuando las condiciones económicas mejoran, los servicios
públicos benefician a las mayorías y el acceso a la universidad es más fácil,
los estudiantes descubren que el mundo puede ser mejor y reaccionan contra el
orden establecido motivados por sus maestros de izquierda. Es toda una
paradoja.
Loos muchachos parisinos organizaban marchas de protesta para
que se les autorizara ingresar las novias a las residencias universitarias,
algo que no cuentan los emocionados con mayo del 68. El psicoanálisis se anexó al marxismo y
surgieron muchos teóricos que relacionaban la lucha contra el capitalismo con
la libertad sexual y el deseo adolescente de liberarse del padre simbólico. El
marxismo, el deseo de llevar la novia a la cama y la crisis de la adolescencia crearon
la generación de los hijos de Hitler.
¿Nuestra nueva
generación es la de los hijos de las FARC? Esta pregunta es valedera porque cuando
las coberturas en educación y salud son altas y nuestra economía muestra
índices positivos, los estudiantes se rebelan como nunca lo hicieron. Pero
sobre todo cuando se acaba de firmar un acuerdo de paz con una guerrilla fracasada
y vemos los nuevos desastres del Movimiento Bolivariano y la “nueva” izquierda.
Algo análogo y mucho más difícil de entender en Chile, el país mas desarrollado
de América latina. Sí, son los hijos de las FARC.