viernes, 27 de diciembre de 2019

LOS HIJOS DE HITLER




Se califica como los hijos de Hitler a la generación de jóvenes posterior a la segunda guerra mundial que se levantó contra la sociedad democrática y giró a la izquierda como alternativa.

Nuestra visión eurocentrista nos ha impedido entender los fenómenos sociales latinoamericanos en buena medida porque nos hemos dedicado a imitar las modas que nos vienen de esas tierras. Nuestro esquema mental religioso, político y social lo hemos copiado de Europa desde 1492 hasta hoy, cuando un español contratado por los guerrilleros de las FARC vino a imponernos una extravagante metodología para hacer la paz y para que el presidente Santos se ganara el premio Nobel.

La situación en la muy culta Europa devastada por la guerra era muy parecida a la nuestra de hoy. Con el desarrollo económico de entonces, el campo se tecnificó, los campesinos migraron a las ciudades y buscaron educación. Alemania empezó a divulgar las atrocidades del Holocausto que hasta entonces se desconocían. Los jóvenes empezaron a ver a sus padres como los cómplices del Hitler. Si a eso agregamos que la extrema derecha fascista y nazi derrotada se vio como la peor desgracia de la humanidad, muchos jóvenes vieron en el otro extremo de espectro político, el marxismo, una esperanza de paz y desarrollo.

Cuando las condiciones económicas mejoran, los servicios públicos benefician a las mayorías y el acceso a la universidad es más fácil, los estudiantes descubren que el mundo puede ser mejor y reaccionan contra el orden establecido motivados por sus maestros de izquierda. Es toda una paradoja.

Loos muchachos parisinos organizaban marchas de protesta para que se les autorizara ingresar las novias a las residencias universitarias, algo que no cuentan los emocionados con mayo del 68.  El psicoanálisis se anexó al marxismo y surgieron muchos teóricos que relacionaban la lucha contra el capitalismo con la libertad sexual y el deseo adolescente de liberarse del padre simbólico. El marxismo, el deseo de llevar la novia a la cama y la crisis de la adolescencia crearon la generación de los hijos de Hitler.

 ¿Nuestra nueva generación es la de los hijos de las FARC? Esta pregunta es valedera porque cuando las coberturas en educación y salud son altas y nuestra economía muestra índices positivos, los estudiantes se rebelan como nunca lo hicieron. Pero sobre todo cuando se acaba de firmar un acuerdo de paz con una guerrilla fracasada y vemos los nuevos desastres del Movimiento Bolivariano y la “nueva” izquierda. Algo análogo y mucho más difícil de entender en Chile, el país mas desarrollado de América latina. Sí, son los hijos de las FARC.

martes, 24 de diciembre de 2019

BUSCANDO A DIOS



Dediqué tres años a investigar el fenómeno religioso sin darme cuenta de que en realidad estaba buscándome a mí mismo, como lo explicó el sacerdote John Dominic Crossan: no hay un Jesús histórico, sino que cada uno elabora la figura de Cristo como un reflejo o ratificación de lo que cada uno es.

La primera sorpresa de mi estudio fue constatar que el pueblo hebreo era politeísta al salir exiliado a Babilonia en el año 587 antes de Cristo y que la Torá o biblia judía se elaboró en el siglo siguiente en la misma Babilonia (en el Irak de hoy) y Persia o Irán.  Eso significa que la creencia en un solo Dios nació como la mitología sacerdotal para darle una esperanza o un sentido de la historia a un pueblo que había sido subyugado siempre por potencias extranjeras. Las promesas de Yahvé en la alianza con su pueblo elegido nunca se cumplieron.

Para confirmar el carácter mitológico de la Biblia se publicó a finales del siglo pasado un estudio elaborado en una universidad de Israel, titulado La biblia desenterrada, que nunca llegó a nuestras librerías, pero pude encontrar en internet. Se trata de un estudio arqueológico con conclusiones como estas: no hubo éxodo de Egipto, tampoco una toma violenta de la tierra prometida; la historia de Moisés y de los reinos de David y Salomón es producto de la imaginación.

Las condiciones propicias para que apareciera el monoteísmo en Israel fueron políticas, facilitadas por Ciro el Grande, rey de Persia, quien permitió el regreso del “pueblo elegido” a Jerusalén. Ese regreso se efectuó por oleadas de migrantes y solo se consolidó hacia el año 450 a. C. cuando se construyeron las murallas de la ciudad, según nos cuentan los libros de Esdras y Nehemías, los más históricos de la Biblia. Los rabinos y escribas que venían de Persia enseñaron el libro sagrado a esa pequeña comunidad de colonos ignorantes y allí nació la creencia en Yahvé bajo la teocracia o poder sacerdotal que representaba los intereses del imperio.

Luego se inicia la época oscura de la historia de Israel. Consolidado el poder del clero, los profetas “callaron”, Yahvé no volvió a “hablar” y “su” pueblo mimado siguió colonizado por los griegos de Alejandro Magno desde el año 330 a. C. y por los romanos de Pompeyo desde el año 63 a. C. La dinastía griega de Ptolomeo en Egipto había mantenido el dominio sobre la cercana Israel y facilitado las influencias culturales mutuas en lo que he llamado la conexión alejandrina porque Alejandría era la sede del faraón.

Durante el imperio romano de Augusto nació un predicador rural judío que fue crucificado en tiempos de Poncio Pilatos y del emperador Tiberio. Otro judío, nacido en Tarso, al sur de la Turquía de hoy, creó una nueva mitología sobre las sublimes enseñanzas de Jesús, y apareció el cristianismo. Feliz Navidad.




martes, 17 de diciembre de 2019

EL MITO DE LA NAVIDAD





En el año 70 de nuestra era, unos cuarenta años después de la muerte de Jesús, la rebelión de los judíos ocasionó la destrucción del Templo de Jerusalén por las legiones romanas comandadas por Tito. Ese evento desencadenó un cambio trascendental en la religión de los judíos pues desapareció también la clase sacerdotal, el poder político pasó al partido de los fariseos y no se volvieron a ofrecer sacrificios de animales a Yahvé; en lugar de tales sacrificios nació el culto a la palabra o a los libros sagrados comentados por los rabinos en la sinagoga.

En los años siguientes comenzaron a escribirse los cuatro evangelios aprobados por la mayoría de las iglesias cristianas: Marcos, en esos años setenta; Lucas y Mateo, hacia los años 85 y 90, y Juan, cerca al año 100. Es imposible comprender los evangelios si ignoramos las circunstancias en que se escribieron, en particular las luchas entre los fariseos y el cristianismo naciente.

La clase sacerdotal se había comprometido con los intereses del imperio dominante desde cuando surgió la religión judía como tal y desde que se redactó la Torá o biblia israelita hacia el siglo V antes de Cristo. Tanto los persas (iraníes) como los griegos y finalmente los romanos habían dado a los sacerdotes de Israel el poder de gobernar en algunos aspectos a su pueblo y recolectar los impuestos para la metrópoli.

Eso convirtió a los sacerdotes en la oligarquía de Israel desde el siglo V a. C. hasta el I de nuestra era. En cambio, los fariseos luchaban contra el poder sacerdotal y se identificaban con los intereses del pueblo impulsando una forma distinta de judaísmo que aceptaba la doctrina de la vida después de la muerte y proponía el mandamiento del amor como el más importante, doctrina atribuida a Hilel, un rabino nacido en Babilonia, y que predicó también Jesús.

Entonces parece contradictorio que Jesús ataque a los fariseos. A los evangelistas les interesaba desacreditar y derrotar a los fariseos, aunque ese no fuese el deseo de Jesús mismo. De esta forma podemos entender que muchas palabras atribuidas a Jesús no fueron expresadas por él y que, según algunas investigaciones de finales del siglo pasado, apenas un 32 por ciento de los mensajes de Jesús son auténticos, en particular, las bellas parábolas relacionadas con el reino de los cielos, el amor y la compasión. En esas investigaciones fue trascendental el descubrimiento en 1945 del evangelio apócrifo de Tomás, en una tumba cerca de Nat Hammadi, Egipto.

Marcos no habló del nacimiento e infancia de Jesús; eso lo hicieron Lucas y Mateo a finales de ese siglo, cuando ya ningún contemporáneo de Jesús existía para dar su testimonio. La fiesta de Navidad que celebramos es un mito con un simbolismo maravilloso que no pierde mérito alguno por el hecho de haber sido una creación de los evangelistas. Feliz Navidad.

miércoles, 11 de diciembre de 2019

LA LÓGICA DEL NEGOCIO




“Una época que desea que los adultos puedan imponer su sexualidad a los niños con el pretexto de la liberalización del sexo no expresa más que su propio nihilismo”.

Esa sentencia de Michel Onfray no solo es una condena contra la ideología de género, el neomarxismo y los intelectuales franceses que piden la legalización de la pedofilia con ciertas organizaciones de homosexuales, sino también una denuncia de la situación actual a que nos ha llevado las ciencias cognitivas con la negación de la existencia del sujeto o el ser humano como una entidad o fenómeno real. Nihilismo es el mundo de la nada, sin sentido, sin valores y sin dignidades. Para profundizar en esta “edad de la nada”, como la llama Peter Watson, podemos mirar la evolución de nuestro cristianismo y meternos en las tremendas implicaciones del desafío que esta nueva corriente de pensamiento nos plantea.

Vamos al siglo XVI, al año 1517, 25 años después de que Colón saliera con sus carabelas en búsqueda de las Indias. Un monje católico que vivía obsesionado con el pecado y el infierno enfrentó a su iglesia romana por la venta de indulgencias. Hizo un análisis del cristianismo como negocio ya que la Redención significaba que Cristo encarnó para “pagar” la deuda que todos los humanos teníamos con Dios-Padre. Además, por unas pocas monedas la Iglesia garantizaba el ingreso a los cielos del “comprador” o de un familiar que estuviese en el Purgatorio.

Martín Lutero meditó sobre los textos sagrados, en particular sobre la carta de Pablo a los romanos, y concluyó, conforme a sus obsesiones, que no importa cómo nos comportemos ya que siempre nos sentimos culpables y que hasta las buenas acciones tienen un objetivo egoísta o sucio de “comprar” la salvación eterna. Por tanto, como enseña Pablo, solo la fe nos puede salvar y nada importa lo que hagamos para recibir el favor de Dios. Dios no está vendiendo nada. Y si la redención no es un negocio, no necesitamos al clero que “vende” parcelas del cielo.

Fuera de la fe, de la relación con Dios, el hombre no es nada, “una identidad excremental”, como la llama Slovej Zizek, según la visión de Lutero, algo parecido al hombre actual que no es sujeto libre, sino una simple creación mental. Como consecuencia de esa perspectiva protestante, solo nos quedan dos posibilidades: una, la completa naturalización científico-tecnológica del hombre, es decir, un ser deshumanizado, sin dimensión simbólica, como si fuera más que un producto de la evolución animal.

La otra opción sería la búsqueda desenfrenada del placer. “El excremento que somos está privado de toda vocación superior”, como apunta el mismo filósofo. Y así como el virtuoso cristiano cree que sus virtudes le garantizarán la plenitud del amor en el Cielo, el entregado al goce y a la depravación buscará el placer total que es un vacío, la nada.

martes, 10 de diciembre de 2019

LO QUE NUNCA ME ENSEÑARON




Cuando inicié este ciclo de columnas sobre el pensamiento actual, no faltaron las bromas de mis amigos: “Ahora sí se enloqueció del todo…” Esos comentarios me parecen graciosos porque en los 25 años de columnista en mi ciudad los he escuchado varias veces. Lo importante es el camino recorrido en ese mundo de conclusiones científicas y filosóficas que nunca nos enseñaron en el colegio o en la universidad y que conforman una clave para comprender el mundo de hoy.

Resumo el motivo de estos escritos: nos cambiaron el libreto, no somos lo que creíamos y toda nuestra cultura es otra; millones de libros quedaron obsoletos, los términos en que se plantea la religión son distintos, la vida ya no se sostiene en los motivos que le daban sentido, se ha puesto en evidencia nuestra Constitución Nacional y no conocemos el camino que nos espera.

El cuestionamiento de la existencia del sujeto o ser humano como una entidad se inició con el idealismo alemán a finales del siglo XVIII, pero el renovador de esa temática fue un sacerdote del siglo XIX; su nombre era Franz Brentano y sus planteamientos generaron el movimiento fenomenológico que reelaboraron otros dos filósofos del siglo pasado, Husserl y Heidegger, como relaté en la nota sobre los existencialistas. Aunque todos ellos estaban muy orgullosos de su trabajo, en realidad destaparon la caja de Pandora y soltaron todos los males de nuestro tiempo.

En varios escritos he insistido en la dificultad que conlleva entender que no soy una esencia, sustancia, entidad o persona, como creíamos, sino una idea, un algoritmo o un software cerebral que los científicos esperan descifrar en los próximos años; pero más difícil es asimilar esa realidad y actuar en consecuencia. Se necesitan para ello muchas lecturas, mucha reflexión y la suficiente humildad para aceptarlo. Somos los títeres de un libreto escrito por la sociedad en nuestro cerebro desde cuando aprendimos a hablar, entendimos a nuestras madres, fuimos a la escuela y nos metimos en ese mundo virtual, maravilloso y perverso, de las redes sociales.

Los asuntos que hemos revisado son muchos: la ideología de género, el existencialismo, el neomarxismo, la fenomenología, el Acuerdo de paz, el adoctrinamiento en colegios y universidades, la revolución molecular que inspira el paro nacional; la visión de Hegel en La fenomenología del espíritu como relato de la sociedad democrática; la mística, la Reforma protestante, el concepto de “persona” aplicado a Dios y otros más que, sin el enfoque que he presentado, no se entenderían.

La ignorancia no es solo de los colombianos que no van a la universidad; es de todos, incluida nuestra clase dirigente.  El enredo en que está el presidente Duque con el paro y la ignorancia del expresidente Santos sobre ideología de género así lo prueban. Nuestro sistema educativo ha sido un gran fraude y sus resultados están ahora en la calle.

domingo, 8 de diciembre de 2019

¿Y LUEGO QUÉ?




Cuando el siglo XX descubrió que la subjetividad no es una entidad o una presencia, sino simplemente una creación mental impuesta por los otros, como lo son también las identidades o maneras de ser (cristiano, pobre, colombiano, macho, conservador, etc.) la izquierda encontró una veta muy fecunda para criticar nuestra sociedad democrática, tratar de remplazar su propio discurso obsoleto por otro, en el que el proletariado ya no es el “sujeto” revolucionario, y crear espacio para que otros grupos sociales (moléculas) tomen las armas de la inconformidad.

Allí llegaron los románticos estudiantes de la Sorbona de mayo del 68, las feministas con su ideología de género, los intelectuales (ya habían orientado las revoluciones que nunca fueron proletarias), los ecologistas (mamertos reciclados), los migrantes, los enfermos mentales, los criminales, el lumpenproletariado y todo aquel, asalariado o no, que quisiera expresar su inconformidad o colaborar con la lucha que ahora es también la revolución del deseo o de la libertad absoluta. El marxismo siempre tuvo mucho de anarquista y hoy toma el camino de Bakunin con su terrorismo renovado. 

Todos los países democráticos del mundo saben que su Constitución Nacional es, en efecto, una mitología, como la de cualquier religión o movimiento político y, sin embargo, no se inmutan ante los avances de la ciencia y la filosofía que muestran una visión distinta del ser humano a la que está plasmada en sus instituciones. Todos sabemos también que los intentos desesperados de pensadores libertinos como Michel Foucault, Judith Butler o Félix Guattari no hacen más que crear nuevos mitos o juegos de metáforas para respaldar su psicopatología y desprecio por la familia.

Cualquier ciudadano con ánimo desprevenido que se meta en el pensamiento de estos nuevos profetas del caos, va a encontrar muchas falencias, vacíos o aspectos inconscientes que ameritan un psicoanálisis. Imaginemos, por ejemplo, su intento de suprimir la influencia de la familia en el recién nacido porque su lenguaje está envenado con la ideología del poder o del capitalismo perverso.

La familia siempre ha tenido unos rasgos comunes en todos los modos de producción desde el tiempo de los cazadores y recolectores que vagaban por las estepas africanas. Cualquier organización familiar humana no tiene otro medio de despertar la consciencia de sí en el niño que el lenguaje; si no le enseña a hablar y lo abandona en un bosque, será un “animalito”, un niño lobo criado por animales. El esquizoanálisis que inventaron Deleuze y Guattari es un torpe invento teórico que pretende crear un humano sin lenguaje.

Como no es posible escapar a la influencia de los otros, ¿qué tipo de familia silenciosa proponen los neomarxistas de la revolución molecular? Todos ellos olvidan que no hay un “fantasma en la máquina” y que el lenguaje moldea el cerebro sobre una base biológica y genética que aparece en cualquier organización al que llegue el niño o niña. ¿Y luego de la revolución marxista, qué?

lunes, 2 de diciembre de 2019

LA REVOLUCIÓN MOLECULAR




Desde 1955, cerca de la pequeña ciudad de Blois, al sur de París, trabajaba en el sanatorio mental La Borde el joven Félix Guattari (1930 – 1992). Aunque no era psiquiatra ni sicólogo, se dedicaba a la investigación sobre las aplicaciones de la psicoterapia para humanizar el manejo de las enfermedades mentales. Al mismo tiempo, asistía a los seminarios que dictaba en París el médico y filósofo Jacques Lacan, quien había modernizado el psicoanálisis en términos lingüísticos y fue su analista.

El joven siempre simpatizó con el marxismo en la corriente trotskista. La clínica era utilizada como sitio de reunión o pasantías por los estudiantes de izquierda. Después de la revolución de mayo de 1968, Guattari conoce a Gilles Deleuze y con él escribe el libro El Anti-Edipo, una mordaz crítica al psicoanálisis y al estructuralismo; más tarde escriben Mil Mesetas, la segunda parte del anterior, bajo el título Capitalismo y esquizofrenia.

Si el niño ingresa a la familia cuando aprende a hablar, ese mismo lenguaje es el medio de dominación usado por la sociedad capitalista. Los marxistas Deleuze y Guattari inventan un nuevo lenguaje, surgido de la biología (de allí “molecular”) para proponer una rebelión de las “máquinas”, nombre dado al ser humano antes de aprender a hablar y ser controlado por la familia.

La fracasada revolución de lucha de clases requiere una revisión desde la perspectiva del deseo que estudió el psicoanálisis, pero modificado en la perspectiva de las “máquinas deseantes”. Se busca una visión distinta del inconsciente para ponerla al servicio de la revolución. Esto permite que el nuevo sujeto de la revolución no sea solo el proletariado y pueda incluir a otros grupos como los estudiantes (los héroes de mayo del 68), las mujeres, la comunidad LGBTI, los indígenas, los inmigrantes, los desempleados, etc.

La primera aplicación de la revolución molecular se dio en Italia en 1977, donde la participación de Guattari y su banda que fue determinante. La función que cumplen hoy las redes sociales fue asumida por varias emisoras de radio en manos de movimientos contraculturales. La represión de la policía provocó algunas muertes de estudiantes e inmediatamente las emisoras movilizaban muchos miles de jóvenes. La tensión entre un movimiento incontrolable y un poder acorralado se incrementaba; el Gobierno debió declarar el estado de sitio y penalizar la protesta (en el caso colombiano, el Gobierno está maniatado por el Acuerdo de Paz, tal como lo señaló el general Mora)

Por aquellos mismos días Guattari hizo el primero de siete viajes a Brasil para enseñar a Lula Da Silva la estrategia revolucionaria que lo llevaría al poder. En 1991 viajó a Chile, donde su revolución es una realidad hoy. Se trata de paralizar la economía y los medios de transporte para crear el caos. Las reivindicaciones sociales y los diálogos son la coartada. En nuestro caso, parece que el Gobierno ignora que es víctima de un engaño.

martes, 26 de noviembre de 2019

Iván Tabares Marín: OTRO SÍNODO DEL CADÁVER

MI NOTA DE PRENSA EN EL DIARIO DE PEREIRAIván Tabares Marín: OTRO SÍNODO DEL CADÁVER: En las elecciones presidenciales chilenas de 1999, el candidato Ricardo Lagos, en representación de los partidos tradicionales, obtuv...

OTRO SÍNODO DEL CADÁVER




En las elecciones presidenciales chilenas de 1999, el candidato Ricardo Lagos, en representación de los partidos tradicionales, obtuvo 47 por ciento de los votos en primera vuelta, suficientes para vencer a su principal rival, Joaquín Lavín. El Partido Comunista apenas logró el 4 por ciento de los votos, exactamente los que hacían falta a Lagos. Toda la izquierda votó en segunda vuelta por Lagos y lo eligió porque no soportaban que un empresario como Lavín, de la “extrema derecha” en la lógica de los comunistas, llegara al poder.

En las últimas semanas hemos visto la rebelión de los muchachos en Chile que, con el lema “el neoliberalismo nació en chile y en Chile morirá”, han destruido todo lo que encuentran a su paso, incluidos el metro de la capital y varias iglesias como si quisieran cobrarle a Augusto Pinochet su osadía de poner los pilares de la economía que han impulsado el desarrollo del país en los últimos treinta años. Quieren tomar venganza porque Pinochet demostró que la economía de mercado es mejor que el frustrado intento socialista de Salvador Allende.

Coinciden esos acontecimientos con el espectáculo del nuevo sínodo del cadáver dramatizado por la izquierda española en el poder. En su histérico odio que nunca olvida y nunca deja de tomar venganza, el cadáver del dictador Francisco Franco fue retirado de su sepulcro para humillarlo en un sitio menos pretencioso. No sería extraño que unos cien años después de la muerte de Álvaro Uribe los marxistas de entonces busquen la forma de humillar su memoria, lo exhumen y lo juzguen por el enorme “prontuario” que le tienen en las redes sociales.

La tradición del sínodo del cadáver se remonta a los últimos años del siglo IX, en la iglesia de Roma. En ese entonces la disputa por la silla de Pedro tenía un carácter netamente político entre las familias más poderosas de la Ciudad Santa. El papa Formoso, que gobernó la iglesia de Cristo entre los años 891 y 896, fue desenterrado el año siguiente por el sucesor Esteban VI para someterlo a un juicio con todas las “formalidades legales”. Condenado por perjurio y violación de la ley canónica, le fueron amputados tres dedos en descomposición de la mano derecha, despojado de sus hábitos y arrojado al río Tíber. 

Más allá de estas analogías, cualquiera se pregunta ¿cómo pudo un partido, que apenas logró el 4 por ciento de los votos en 1999 en Chile, conseguir que los estudiantes –ninguno de los cuales conoció a Pinochet— hayan iniciado el juicio contra el dictador? ¿Adoctrinamiento?

También es imposible no encontrar similitudes con lo que está pasando en Colombia. El paro del 21 de noviembre fue básicamente de carácter estudiantil, motivado por la misma ideología de los muchachos chilenos. La izquierda colombiana no soporta que su máximo rival, el expresidente Uribe, se haya salido con la suya y haya impedido que Gustavo Petro llegara al poder.


martes, 19 de noviembre de 2019

Los existencialistas




Tres jóvenes estudiosos de la filosofía se encuentran en el año 1932 en un café de París durante sus vacaciones. Raymond Aron le cuenta a la pareja conformada por Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir que en Alemania el profesor Edmund Husserl enseña una nueva teoría, la fenomenología, que cambiaría nuestra cultura. Sartre viajó a Berlín a estudiar fenomenología los dos años siguientes, exactamente los mismos en que otro seguidor de Husserl, Martín Heidegger, se ponía al servicio del movimiento nazi que acaba de tomar el poder en Alemania.

Una de las tesis centrales de la fenomenología enseña que mi consciencia no es nada más que una tendencia, una proyección hacia las cosas, una función del cerebro, sin ninguna sustancia o esencia. A esa condición se llama intencionalidad. Solo existen los objetos intencionales, los que conocemos; el sujeto no es nada más que el encuentro con los objetos.

Si el ser humano no es un proyecto definido, Sartre propone que somos libres para construir nuestra vida; vivimos para hacernos: la existencia precede a la esencia. Ese es el núcleo del existencialismo individualista. Acomodarnos a una identidad, como la que nos propone la sociedad burguesa, la religión o un partido, es mala fe, es renunciar a la libertad.

Sartre y Beauvoir se harán marxistas, circunstancia que los convierte en ídolos de la juventud de su tiempo. El intento por armonizar su teoría de la libertad individual absoluta con el socialismo resulta imposible y recibirá la condena de los mismos comunistas. Su militancia política lleva a la pareja a rechazar a la mayor parte de sus amigos porque se retiran del partido o cuestionan algunas de sus doctrinas y errores.

El mejor amigo de Sartre fue Paul Nizan. Renunció al Partido Comunista en 1939 como protesta contra el pacto de no agresión, suscrito por Stalin con Hitler. Nizan murió el año siguiente en Dunkerque. Otro miembro del grupo, Maurice Merleau-Ponty, era, a diferencia de los otros, “el único que se sentía a gusto consigo mismo; un burgués siempre amable que no compartía el horror de Beauvoir y Sartre por la familia”. Con su libro Aventuras de la dialéctica tomó distancia del “ultrabolchevismo” de Sartre, a quien criticaba por incoherencias y falta de sentido práctico de sus escritos políticos”.

Albert Camus, marcado por su miserable niñez en Argel, precisó sus diferencias con el marxismo en su libro El rebelde, publicado en 1951. “La historia no conduce a un solo e inevitable destino y no existe la perfección”. “Mientras tengamos sociedades humanas tendremos rebelión. Cada vez que una revolución elimina los males de la sociedad, se crea un nuevo statu quo, que a su vez desarrolla sus propios excesos”. Un caso especial entre los amigos de Sartre fue Raymond Aron, el demócrata, autor de El opio de los intelectuales, su definición del marxismo.

Las citas son del libro En el café de los existencialistas, de Sarah Bakewell.

martes, 12 de noviembre de 2019

LOS DERECHOS DE LAS VÍCTIMAS




Entre las acusaciones planteadas en los medios por los líderes indígenas y el senador Iván Cepeda contra el historiador y profesor universitario Darío Acevedo Carmona, director del Centro Nacional de Memoria Histórica, me llamó la atención una, por su gravedad, por el sofisma absurdo que implica y porque es un engaño para la mayoría de los colombianos que no tienen por qué saber de estas cosas.

Después del cuestionamiento que hubo durante el último mandato de Juan Manuel Santos por la forma sectaria como se conformaron ese CNMH y la Comisión de la Verdad, en el gobierno de Iván Duque se nombró al profesor Acevedo a manera de contrapeso, supongo.

El profesor Acevedo es acusado por la izquierda y sus aliados indígenas de haber cuestionado la existencia de un conflicto armado en Colombia con las Farc. Como todos los colombianos deben saberlo, ese principio fue la coartada utilizada por el gobierno anterior para imponer el Acuerdo de paz.

Me explico: al crearse la ficción de que las Farc conformaban otro Estado, se podía desconocer nuestra Carta y aplicar las normas internacionales que rigen los pactos de paz entre naciones para dar gusto a las pretensiones de los guerrilleros y concederles otros privilegios no pedidos por los narcotraficantes y violadores de niños.  Y como el Acuerdo de paz hace parte de nuestra Constitución, los indígenas y la izquierda acusan al historiador Acevedo Carmona de estar violando nuestra Carta y, léase bien, poniendo en peligro o desconociendo los derechos de las víctimas consagrados en esos acuerdos.

A Cepeda y sus aliados se les olvida que la Constitución Nacional es un mito de valor absoluto como parte del pacto social que es. Por tanto, cualquier descubrimiento científico o histórico que sea contrario a esa Constitución en nada la afecta, salvo contadas excepciones definidas por las autoridades judiciales.

Con unos ejemplos me puedo explicar mejor. Las ciencias cognitivas han demostrado que el yo, el sujeto o la persona no existe. Ello no implica que nuestra Constitución queda abolida por el hecho de que la persona humana es la base del reconocimiento de los derechos fundamentales.  Otro ejemplo. La jurisprudencia de la Corte Constitucional ha reiterado que cualquier ciudadano puede escoger el género sexual como parte de su libre desarrollo de la personalidad. Aunque eso es un error, contrario a la ciencia y al sentido común, tiene plena validez jurídica y constitucional.

En conclusión, el hecho de que un historiador haya desconocido alguna vez el carácter de Estado soberano de las Farc no tiene repercusión alguna para las víctimas. Todo esto es parte de la guerra sucia de indígenas y la izquierda contra Gobierno y nuestras instituciones. Sin tener el poder, los mamertos quieren acabar con el derecho de opinión de sus opositores. Después del absurdo debate en el Congreso, acusaron al profesor Acevedo Carmona ante la Procuraduría de cometer faltas disciplinarias por sus opiniones. Ridículo.

jueves, 7 de noviembre de 2019

RECAPITULEMOS



Algunos amigos de esta columna ya habrán notado que hay una correlación tan clara entre todas las entregas que podríamos decir que se trata de un discurso continuado y que quien no haya leído las primeras notas de enero puede encontrar difíciles las ulteriores, problema que he tratado de evitar en lo posible.

Mi propósito es presentar otra forma de ver la realidad que cobró mucha fuerza en la segunda mitad del siglo pasado, especialmente en Francia, y que nuestro sistema educativo ha ignorado, entre otras razones, por el adoctrinamiento marxista a que se somete a los estudiantes en los colegios y universidades públicos. A esa nueva forma de entender la cultura y nuestra condición humana se le ha llamado giro lingüístico y estructuralismo.

El enfoque es básicamente filosófico, lingüístico e histórico de gran influencia en todas las expresiones de nuestra cultura como la religión, el arte, la crítica literaria y las ciencias sociales en general, razón por la cual sorprende que las autoridades de educación no lo hayan incluido en los programas académicos, además de la versión anacrónica y simplista que se enseña del marxismo.

También es evidente que la base de la discusión es científica, aunque, como señala el Nobel de fisiología y medicina, Eric R. Kandel, la conciencia es el gran misterio sin resolver del cerebro: “determinar la naturaleza de la conciencia –esto es, cómo adquirimos nuestro sentido de identidad a partir de la cerebración inconsciente—es uno de los mayores retos científicos…”

He mostrado cómo las discusiones actuales adquieren una nueva luz en el enfoque estructural. Por ejemplo, la ideología de género que impulsa la izquierda, las diferencias entre el hombre y los animales, la religión cristiana, el derecho natural, la política, la historia de la cultura, la ecología, la ética, etc., cambian de manera sustancial.

Este intento es un desafío tremendo para todos nosotros, pues se trata de cambiar los viejos esquemas mentales en que se soporta nuestro retraso como nación. Entenderé la reacción negativa de aquellas personas comprometidas con un relato religioso o político y que no son capaces de aguantar que su identidad y la ideología que da sentido a sus vidas se cambien de la noche a la mañana. Perfectamente comprensible.

No es fácil aceptar que la idea que yo tenía sobre mí mismo estaba equivocada. Inicialmente escribí que el propósito de esta labor era explicar una frase, solo una, de Yuval Noah Harari: “soy un algoritmo”. Cuando esa idea, que muchísimos colombianos cultos no entienden, sea parte de nuestra cultura, habré logrado el objetivo.

Hasta los años sesenta del siglo pasado fuimos adoctrinados por la iglesia católica; desde entonces el adoctrinamiento ha sido marxista, especialmente en las instituciones públicas. En el caso de la iglesia, no se aprecia mucho interés en adaptarse a estos nuevos paradigmas; en cambio, el marxismo ha logrado una renovación estructural de su proyecto político y su lucha es ahora cultural.






martes, 5 de noviembre de 2019

LOS VALORES FAMILIARES



El triunfo de Claudia López en las pasadas elecciones por la alcaldía de Bogotá dejó una cuestión sustancial en el tintero, dada la importancia que algunos candidatos dieron a la lucha por los valores familiares, aunque, valga la verdad, no quedó muy claro a qué se referían. Hasta los mismos grupos políticos que tienen como proyecto la destrucción de la organización familiar convencional proclamaron defenderla.

Hagamos un poco de historia. El primer escándalo en este campo surgió cuando Gustavo Petro era alcalde de Bogotá y estableció una nueva pedagogía en materia de educación sexual, orientada a suprimir la heterosexualidad y dar oportunidad a los niños para que eligieran “libremente” su identidad de género. Las cartillas venían de España y son similares a las que se vienen usando en otros países como Argentina.

Esa pedagogía desconoce los avances científicos en materia de identidad de género y se basan en propuestas filosóficas o ideológicas que vienen impulsando en todo el mundo algunos sectores radicales del feminismo, los partidos de izquierda, las Naciones Unidas, la comunidad LGBTI y algunas empresas multinacionales que se beneficiarían con la legalización de la pedofilia, el aborto y otros negocios.

El segundo episodio de esta discusión se dio en el primer cuatrienio de Juan Manuel Santos. La mecha se prendió en Bucaramanga, cuando una diputada con algunas organizaciones de padres de familia y de colegios cristianos protestaron por unas cartillas que modificaban el manual de convivencia de los colegios e implantaban la ideología de género.

Los colombianos no teníamos la menor idea de lo que eso significaba. Solo supimos que esas cartillas habían sido avaladas por el Ministerios de Educación bajo la dirección de la lesbiana Gina Parody y que habían sido aprobadas por la comunidad LGBTI, a través de su ONG Colombia Diversa, y la ONU. La confusión fue mayor cuando el mismo presidente de la República dijo en todos los medios que “esa ideología de género no existe”.

El capítulo tres del debate se dio cuando se puso a consideración del país el Acuerdo de paz con las Farc en el año 2016. La discusión en el Congreso de la República fue muy acalorada. La senadora Claudia López acusó a los colombianos que no apoyaban el “enfoque de género” (otro nombre de la ideología de género) incluido en el Acuerdo como enemigos de la Constitución Nacional y de los derechos humanos.

El núcleo del problema es muy sencillo. Para esa ideología o enfoque de género, la identidad sexual se nos impone en la primera infancia por medio de las locuciones performativas explicadas en esta columna, según la lesbiana marxista Judith Butler y el transgénero marxista Paul Beatriz Preciado. Esa asignación de identidades haría parte de la ideología capitalista y la sociedad patriarcal. El neomarxismo busca, pues, acabar con todo vestigio de heterosexualidad y de la familia tradicional para lograr su promesa de igualdad social y libertad sexual plena.

jueves, 31 de octubre de 2019

PROMESAS DE CAMPAÑA




El discurso del político no pretende presentar una salida a los problemas de la comunidad, sino seducir o engañar al elector y reivindicar su propia ideología. Eso hace que la campaña para elegir alcalde, gobernador y los inútiles concejos y asambleas adquiera un carácter circense, insoportable para un ciudadano medianamente culto.

En nuestro caso, da grima ver a los candidatos posando para la foto al lado de un perro callejero, en una expresión sensiblera, para emocionar a los colombianos que han convertido su mascota en el centro de su vida, su amor, su nuevo dios y su razón de ser; pero esos candidatos nunca exponen proyectos específicos, bien fundamentados en estudios científicos para la protección de nuestra fauna y evitar el maltrato animal o la contaminación que producen las mascotas.

Más ridícula es la campaña para “recuperar los valores familiares”, como si el problema estuviese en el pasado y no en futuro inmediato con la amenaza de la ideología de género. Hasta los mismos partidos que han defendido y tratado de imponer en los colegios públicos esa ideología tienen el descaro de hablar en nombre de la familia. Debe ser que los seguidores de la izquierda desconocen los estatutos de su partido y el proyecto marxista para destruir la organización familiar y la heterosexualidad en todo el mundo. Parece como si los candidatos, con muy pocas excepciones, no conocieran el enfoque de género del Acuerdo de paz.

La ignorancia de la mayoría de los candidatos se aprecia en el desconocimiento que tienen de las funciones del cargo a que aspiran y que son bastante limitadas. Las asamblea y concejos son entes administrativos de control que debieran abolirse; alcaldes y gobernadores tienen también un campo de acción restringido, reducido en la práctica a prestar servicios públicos, siempre sometidos a las condiciones establecidas en la ley y la Constitución Nacional.

Todos prometen “salvar el hospital”, como lo han hecho hace mucho tiempo, aunque los contratos de prestación de servicios, el abuso con los trabajadores y las irregularidades en la contratación se mantengan allí. ¿Qué puede hacer un pobre alcalde o un gobernador mientras el sistema de salud, fundamentado en la Ley 100 y en su distorsión realizada por los partidos políticos, mantenga un alto número de Empresas Promotoras de Salud quebradas?

Como siempre, los “limpios” son los novatos que nunca han tenido un cargo público o la oportunidad de robar.  La lucha contra la corrupción es a largo plazo y su solución no está exclusivamente en el aumento de penas para los responsables, ni en las manos de una sola persona. Mientras no haya desarrollo económico y una buena educación a todo nivel, y mientras el Estado siga siendo el principal proveedor de empleos, tendremos corrupción. Es contradictorio limitar la empresa privada, como hicieron Venezuela y Cuba, y a la vez intentar sanear la política. ¡Cómo nos equivocamos al votar! ¡Cómo estamos de mal informados!

martes, 29 de octubre de 2019

Tenemos un problema



Si las ciencias cognitivas han descartado la existencia del sujeto o del yo, ¿qué podemos hacer para salir del problema y reivindicar el sentido de la vida o los logros de la democracia que se han fundamentado en tal sujeto o en la persona humana? Para el filósofo Slavoj Zizek tendremos tres opciones. 1. Como “las ciencias actuales hacen añicos los supuestos básicos de nuestra vida y de nuestra concepción de la realidad”, tenemos que “aceptar la ciencia cualquiera que sea su costo”.

2. Podemos optar por una “síntesis”, al estilo de la Nueva Era o las tradiciones orientales, “entre la verdad científica y el mundo premoderno del sentido”: abandonemos el materialismo y apuntemos hacia alguna nueva “espiritualidad”. Algunos de los defensores de esta corriente distinguen entre “mí” y yo (ego): “mí” es la “sustancia” del yo y representa toda la riqueza de contenidos que me constituye como persona. Sin embargo, desde el punto de vista de la ciencia este paso del yo al mí es muy discutible o problemático. Para Zizek, esta visión es la peor de las ideologías.

3. Se trata, mejor, de realizar una síntesis entre las ciencias cognitivas y el viejo humanismo. Esta alternativa surge del miedo a una nueva dimensión de lo humano o a que las investigaciones científicas puedan llevarnos demasiado lejos y se ponga en peligro el núcleo mismo de nuestra humanidad. Es la posición asumida por J. Habermas, angustiado porque la vieja ética y la religión pierdan su valor. Otras salidas son intentadas, por ejemplo, presentando al “individuo” como soporte de la dignidad humana (M. Onfray) o elaborando el concepto de “acontecimiento”, que discutiré en otra nota.

Esta tercera opción es la que generalmente asumimos en la práctica. Seguimos creyendo en el humanismo democrático o de las religiones sin darles mucha trascendencia a las conclusiones de las ciencias o al análisis de los filósofos, porque la mayoría de nosotros no hemos comprendido o no conocemos los progresos de la ciencia en cuanto a sus implicaciones para nuestras vidas.

Hemos regresado al comienzo de la serie de artículos en que he tratado de explicar el avance de la ciencia que niega toda realidad o toda sustancia a la subjetividad. Ya hemos visto la forma como se cambian nuestros conceptos de la muerte, Dios, la religión, la identidad de género y la política, entre otros asuntos considerados. Y quedan otros para próximas entregas sin la pretensión de ser exhaustivo.

Por desgracia, nuestros programas de estudios básicos y universitarios han ignorado estos temas y no nos han dejado más que una opción, a la que he llamado la estrategia del “como si”: vive como si Dios existiera, como si nuestro sistema político fuese una democracia y como si la vida tuviese sentido en alguna forma.

El texto de Zizek a que me he referido es Visión de paralaje, segunda reimpresión, 2017.

miércoles, 23 de octubre de 2019

La naturaleza humana




El mejor argumento contra la ideología de género o perspectiva de género me lo enseñó la mascota hace ya más de veinte años. Cuando mi esposa se sentaba a llorar, el pequeño “Pillín” se apresuraba a posar sus extremidades delanteras en las piernas de ella, con un movimiento continuo, que pretendían ser una caricia, y un gemido suave de identificación con el que parecía querer expresarse.

En términos científicos el comportamiento del perrito se considera instintivo o no consciente, codificado en sus genes y que corresponde a una conducta universal en todos los animales de su especie. De la misma forma, la biología y la genética explican el comportamiento humano con variaciones que dependen de la cultura, de la influencia de los otros o del medio social. Esto vale en el caso de la identidad de género, masculino, femenino o gay. La ideología de género niega la influencia biológica y genética, conocida hoy en los textos científicos como “naturaleza humana”.

Es muy importante distinguir este concepto del antiguo “derecho natural” de la filosofía estoica, retomado por la Escolástica y la doctrina de las iglesias cristianas. En este caso lo natural se refiere a una ley a la que debía someterse el hombre y que era planteada de diversas formas cuando no existían la biología, la genética y las ciencias cognitivas. Por fortuna, los grupos cristianos y de otros credos han acogido el concepto de naturaleza humana de los científicos para oponerse a la ética neomarxista que pretende acabar con la organización familiar.

Ahora bien, uno de los descubrimientos más importantes sobre la naturaleza humana se debe a Noam Chomsky sobre el carácter genético de la estructura básica de todo lenguaje humano. Enumero algunos otros comportamientos que son primordialmente genéticos: reconocimiento de expresiones faciales, el sentimiento de reciprocidad, la reacción de venganza, el amor a los hijos y a los padres, repulsión por el incesto y el canibalismo, algunas reacciones morales, etc.

En el caso de la influencia de la biología en la identidad sexual, conozco las investigaciones de la doctora Helen Fisher publicadas en dos textos: El contrato sexual y Por qué amamos. En el primero explica cómo la mujer en su proceso evolutivo dejó de tener período de celo para poder recibir al macho durante todo el período menstrual y así garantizar su protección y la del crío en una época de numerosos peligros. Hay allí una explicación de la monogamia, muchos miles de años antes de que llegara el capitalismo.

En “Por qué amamos” se investiga los factores hormonales y mediadores químicos que intervienen en cada fase del enamoramiento y las relaciones de pareja prolongadas. Dos sicólogos han profundizado en estos estudios científicos: Jordan Peterson y Steven Pinker. De este último recomiendo el libro La tabla rasa. En esta misma perspectiva, Francis Fukuyama publicó en 2003, El fin del hombre o Posthuman society, en la versión en inglés.

martes, 22 de octubre de 2019

El sínodo del cadáver





Uno de los primeros proyectos del presidente español Pedro Sánchez ha sido el de crear una comisión para que investigue los sucesos ocurridos en la guerra civil (1936 – 1939) y la ulterior dictadura de Francisco Franco. Eso es algo que tiene mucha relación con los recientes acontecimientos de nuestro país. Nuestra Comisión de la Verdad, conformada por muchos simpatizantes de la guerrilla, debe establecer la mitología de la nueva Colombia marxista conforme quedó establecido en los acuerdos de paz.

Como todos sabemos, Pedro Sánchez es líder de la izquierda, la misma de Rodríguez-Zapatero, quien ha estado muy interesado en apoyar la dictadura de Nicolás Maduro. El proyecto de la comisión de la verdad española ha recibido varias críticas: el tiempo tan largo que ha trascurrido, los riesgos que tal intento conlleva para la convivencia nacional y la imposibilidad de encontrar una verdad cuando hay tantas versiones y tantos intereses en juego.

El presidente español también ha proferido un decreto para que los restos del generalísimo Franco sean exhumados del Valle de los Caídos (un monumento nacional que no fue expresamente construido para rendir homenaje al dictador) y luego entregarlos a sus familiares. Los nietos de Franco se han opuesto a tal decisión y buscan agotar las vías legales para que no se haga efectiva la medida.

Hay cierto toque revanchista y pendenciero en la actitud de Sánchez que nos recuerda el Sínodo del cadáver. El papa Formoso ocupó el trono de Pedro entre los años 891 y 896. Murió en abril de este último año y fue exhumado seis meses después por el papa Esteban VI para llevarlo a juicio, condenarlo “por ambición desmedida”, cortarle tres dedos de la mano derecha, arrastrarlo por las calles de Roma y volverlo a enterrar. En otra versión, el cadáver fue arrojado al Tíber.

La situación de España es complicada por las versiones divergentes sobre la guerra civil de 1936. La preferida por la izquierda muestra al Ejército y a Franco enfrentados a la República. Otra versión, la más aceptada hoy, considera que esa guerra no fue más que el entrenamiento realizado entre Hitler y Stalin para la Segunda Guerra Mundial. Los enviados de Rusia asumieron el control de los republicanos contra los proyectos de Franco, apoyado por los nazis. De haber ganado los “republicanos” España se habría convertido, tal vez, en un satélite más de la URSS y sería hoy tan económicamente atrasada como el este de Europa.

Conocidos esta semana los planes de paramilitares y guerrilleros para asesinar a Álvaro Uribe Vélez, probablemente, cuando un nieto de Petro o de Claudia López llegue a la presidencia de nuestra Nación, el cadáver del expresidente será exhumando para juzgarlo, arrastrarlo por las calles de Medellín y arrojarlo al río.  A Uribe no se aplicarán las “penas alternativas” o simbólicas establecidas para los secuestradores, violadores y asesinos de niños de las FARC.

¿El Acuerdo de paz legalizó el aborto?



Los colombianos no hemos analizado las implicaciones del enfoque de género consagrado como norma constitucional en los acuerdos de paz, firmados por el expresidente Santos a pesar del plebiscito que los rechazó. Por ejemplo, ignoramos que para el pensamiento estructural y posmoderno de la ideología de género si una mujer aborta, no está atacando a un ser humano porque la humanización se da con el ingreso al mundo simbólico o cuando el niño aprende a hablar: “El feticidio no es un homicidio”. El feto es un “animal” o una “cosa”.

Para la tradición escolástica y cristiana, el feto es un ser humano en potencia y por eso el aborto es un asesinato. En cambio, para el orden jurídico colombiano o nuestro Código Civil el ser humano es persona con plenos derechos legales y constitucionales si está vivo cuando el médico o la comadrona corta el cordón umbilical. En la Constitución de otros países, la vida humana comienza con la concepción o la unión del óvulo con el espermatozoide.

El marxismo feminista, favorable al aborto en cualquier circunstancia, mezcla diversos códigos (jurídico, democrático, marxista, estructural o posmoderno) para ocultar que su objetivo es político y destructor. Por un lado, su discurso es democrático al señalar que la mujer tiene derecho personal a decidir lo que quiera con su cuerpo y con “eso” que ocupa su útero. Ese discurso es estructural cuando desconoce la condición humana del que va a nacer, y es marxista cuando presenta su campaña en favor del aborto como parte de su revolución contra la sociedad patriarcal, la heterosexualidad, la religión, el capitalismo y la familia. Quien analice los discursos de Petro y de Claudia López encontrará la misma mezcla de códigos contradictorios.

Como el Acuerdo de paz manda que su interpretación y aplicación debe reconocer el enfoque de género, y dado que este considera que el feto no es un ser humano, ¿el aborto está aprobado por el Acuerdo? La respuesta no es fácil porque el Acuerdo es completamente ambiguo y contradictorio al definir ese enfoque. El mayor cartel de narcotraficantes violadores de niños y el mismo presidente Santos ignoraron o no les importó el sentido o las implicaciones de lo que firmaron, hecho manifiesto cuando el expresidente, la revista que dirige su sobrino y casi todos los columnistas de la prensa dijeron que esa ideología de género no existe.

El carácter constitucional del Acuerdo de paz producirá muchos conflictos en el futuro, especialmente porque nuestras altas cortes desconocen sus efectos en materias como el aborto. De otra parte y para ratificar mi denuncia, la Corte Constitucional ha dicho en varias sentencias que cada ciudadano tiene derecho a elegir su género sexual. Por tanto, un varón podrá afirmar que se siente mujer para reclamar su pensión de jubilación cinco años antes de lo establecido, como ha sucedido en otros países.

lunes, 21 de octubre de 2019

Para viajar a Europa




El año pasado viajé a Europa en uno de esos programas que ofrecen un recorrido en bus por distintos países a bajo costo y quedé bastante frustrado. Acabo de repetir la experiencia con otra empresa, con ligeras variaciones en las ciudades y países visitados, pero esta vez con un resultado ampliamente satisfactorio. Atribuyo la novatada del año pasado al hecho de que cuando los amigos y familiares narran sus experiencias solo cuentan lo positivo y se guardan lo negativo o no son conscientes de esto último.

Mostraré algunos de los aspectos negativos para que a usted no lo tomen por sorpresa cuando quiera ir a Europa. Es mejor viajar al final del verano (por septiembre) que al comienzo de la primavera (en marzo, más barato y frío con un paisaje sombrío); tenga en cuenta que el programa incluya visitas guiadas a las principales ciudades; en ciudades importantes, como Roma y París, las empresas ofrecen planes adicionales no incluidos en el proyecto inicial que, si usted los toma, termina por no disfrutar esas ciudades; los guías suelen ser muy ignorantes en aspectos históricos, pero no tienen el menor escrúpulo en transmitir informaciones falsas.

Las empresas españolas favorecen las visitas a lugares religiosos dada la tradición cristiana de Latinoamérica, como Lourdes, Padua o Asís, aunque los guías parecen poco creyentes; los guías desconocen temas cruciales como la Reforma protestante o la historia de la iglesia católica. No faltan las visitas a los estadios de fútbol, algo sin sentido cuando se ignoran los museos y otros sitios trascendentales. Es lamentable que poco se ofrezcan los recorridos a pie, como se acostumbra para los turistas de otros países no latinoamericanos, lo que, en Roma, por ejemplo, debería ser mandatorio.

Ahora, para referirme a casos concretos, es un engaño atravesar Alemania y solo visitar ciudades como Rotemburgo y Heidelberg como simple trámite para pasar a Italia, cuando es mucho mejor el paseo por Brujas, Basilea, Lucerna y Zúrich, por ejemplo. ¿Cómo ir a Toledo y no visitar su catedral? ¿Cómo llegar a Barcelona a dormir sin realizar una visita guiada a los sitios más llamativos de la ciudad? El viaje en bus de una ciudad a otra limita el tiempo de visita a las maravillas europeas. ¿Por qué entonces no usar algunos medios rápidos de transporte, como el avión y o el tren, para ganar tiempo?

Vale la pena contar algunas anécdotas. El año pasado sugerí a la guía un comentario amplio sobre la Reforma con motivo de los 500 años de esa revolución, cuando pasábamos por Alemania. “Ya lo hice”, me contestó. “Cierto -le respondí- pero solo hablaste un minuto”. “Es suficiente”, me dijo. En Venecia, la guía explicaba que en la iglesia de san Marcos está sepultado el evangelista. Comenté que eso debía ser una leyenda porque no se sabe quiénes escribieron los evangelios. Sin ocultar su ira me gritó: “Es la fe, señor”.

martes, 15 de octubre de 2019

Historia de la cultura



Iván Tabares Marín

La nota de la semana pasada, dedicada a la religión en el marco del propósito general planteado en esta columna a lo largo de este año sobre el pensamiento estructural y posmoderno, nos permite revisar algunos puntos de la historia de nuestra cultura occidental que hasta ahora no teníamos muy claros.

La iglesia católica desconfiaba del misticismo y de hecho los principales impulsores de este fueron teólogos cristianos ortodoxos de oriente, para quienes la persona, soporte de nuestra teología, era un concepto problemático. Cuando no es posible una relación personal con Dios, solo nos queda la meditación para encontrarlo. El catolicismo siempre habló de tres personas en Dios y de su relación amorosa con la persona humana.

En el siglo XVI, dos clérigos contribuyeron a cambiar el concepto que teníamos de nosotros mismos: Martín Lutero y Nicolás Copérnico. El primero ha sido considerado como el gestor del concepto de “sujeto” y gracias a él occidente inició la Ilustración que habría de concluir en la democracia y el capitalismo. Es decir, si la teología católica presentaba como personal la relación del hombre con Dios, la Reforma protestante sería la vía para crear la democracia sobre el mismo mito de la persona como sujeto de derechos.

Cuando se empezaba a consolidar la sociedad burguesa con la revolución francesa, en Alemania e Inglaterra comenzaba el romanticismo que puso en duda el sujeto burgués de la nueva sociedad capitalista. El romanticismo mira a los seres humanos olvidados por la Ilustración: los pobres, los diferentes, los inconformes, los discriminados, la mujer, el campesino, el enfermo mental, los herejes, etc. Del romanticismo surgieron el marxismo, el nazismo y el psicoanálisis, entre otras ideologías. 

Ahora bien, Copérnico modificó la visión que teníamos del universo y demostró que la tierra no es el centro. El golpe dado a la vanidad humana fue tan violento que todo cambio importante desde entonces se llamó “copernicano”. En el siglo XIX vendrían Charles Darwin, Sigmund Freud y F. Nietzsche: nuestros padres fueron los primates, nuestra mente está controlada por el inconsciente y “Dios ha muerto”. En el siglo XX, la teoría de la relatividad y la mecánica cuántica desbarataron la realidad que habíamos construido: nada es como creíamos.

Jacques Lacan revisará las teorías de Freud y mostrará que el inconsciente es el lenguaje del Otro; que somos una creación imaginaria del lenguaje cuando nuestra madre nos enseña las primeras palabras. Otro gran pensador, Ludwig Wittgenstein, no tendrá dudas al declarar que nuestro lenguaje en nuestra cárcel, para acabar así definitivamente con nuestras ilusiones. Ya perdimos el GPS. No hay un centro en el universo y tampoco en nuestra mente. Dios, el hombre y nuestro planeta no son el centro de nada. Los científicos buscan el algoritmo que nos define.

Y aquí estamos, tratando de buscar una salida a una vida sin sentido, reinventando la religión, procurando un sustituto del sujeto para construir una nueva sociedad…