Uno de los primeros proyectos del
presidente español Pedro Sánchez ha sido el de crear una comisión para que
investigue los sucesos ocurridos en la guerra civil (1936 – 1939) y la ulterior
dictadura de Francisco Franco. Eso es algo que tiene mucha relación con los
recientes acontecimientos de nuestro país. Nuestra Comisión de la Verdad,
conformada por muchos simpatizantes de la guerrilla, debe establecer la
mitología de la nueva Colombia marxista conforme quedó establecido en los
acuerdos de paz.
Como todos sabemos, Pedro Sánchez es
líder de la izquierda, la misma de Rodríguez-Zapatero, quien ha estado muy
interesado en apoyar la dictadura de Nicolás Maduro. El proyecto de la comisión
de la verdad española ha recibido varias críticas: el tiempo tan largo que ha
trascurrido, los riesgos que tal intento conlleva para la convivencia nacional
y la imposibilidad de encontrar una verdad cuando hay tantas versiones y tantos
intereses en juego.
El presidente español también ha
proferido un decreto para que los restos del generalísimo Franco sean exhumados
del Valle de los Caídos (un monumento nacional que no fue expresamente
construido para rendir homenaje al dictador) y luego entregarlos a sus
familiares. Los nietos de Franco se han opuesto a tal decisión y buscan agotar
las vías legales para que no se haga efectiva la medida.
Hay cierto toque revanchista y
pendenciero en la actitud de Sánchez que nos recuerda el Sínodo del cadáver. El
papa Formoso ocupó el trono de Pedro entre los años 891 y 896. Murió en abril
de este último año y fue exhumado seis meses después por el papa Esteban VI
para llevarlo a juicio, condenarlo “por ambición desmedida”, cortarle tres
dedos de la mano derecha, arrastrarlo por las calles de Roma y volverlo a
enterrar. En otra versión, el cadáver fue arrojado al Tíber.
La situación de España es complicada
por las versiones divergentes sobre la guerra civil de 1936. La preferida por
la izquierda muestra al Ejército y a Franco enfrentados a la República. Otra
versión, la más aceptada hoy, considera que esa guerra no fue más que el
entrenamiento realizado entre Hitler y Stalin para la Segunda Guerra Mundial. Los
enviados de Rusia asumieron el control de los republicanos contra los proyectos
de Franco, apoyado por los nazis. De haber ganado los “republicanos” España se
habría convertido, tal vez, en un satélite más de la URSS y sería hoy tan económicamente
atrasada como el este de Europa.
Conocidos esta semana los planes de
paramilitares y guerrilleros para asesinar a Álvaro Uribe Vélez, probablemente,
cuando un nieto de Petro o de Claudia López llegue a la presidencia de nuestra Nación,
el cadáver del expresidente será exhumando para juzgarlo, arrastrarlo por las
calles de Medellín y arrojarlo al río. A
Uribe no se aplicarán las “penas alternativas” o simbólicas establecidas para los
secuestradores, violadores y asesinos de niños de las FARC.
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