martes, 22 de octubre de 2019

¿El Acuerdo de paz legalizó el aborto?



Los colombianos no hemos analizado las implicaciones del enfoque de género consagrado como norma constitucional en los acuerdos de paz, firmados por el expresidente Santos a pesar del plebiscito que los rechazó. Por ejemplo, ignoramos que para el pensamiento estructural y posmoderno de la ideología de género si una mujer aborta, no está atacando a un ser humano porque la humanización se da con el ingreso al mundo simbólico o cuando el niño aprende a hablar: “El feticidio no es un homicidio”. El feto es un “animal” o una “cosa”.

Para la tradición escolástica y cristiana, el feto es un ser humano en potencia y por eso el aborto es un asesinato. En cambio, para el orden jurídico colombiano o nuestro Código Civil el ser humano es persona con plenos derechos legales y constitucionales si está vivo cuando el médico o la comadrona corta el cordón umbilical. En la Constitución de otros países, la vida humana comienza con la concepción o la unión del óvulo con el espermatozoide.

El marxismo feminista, favorable al aborto en cualquier circunstancia, mezcla diversos códigos (jurídico, democrático, marxista, estructural o posmoderno) para ocultar que su objetivo es político y destructor. Por un lado, su discurso es democrático al señalar que la mujer tiene derecho personal a decidir lo que quiera con su cuerpo y con “eso” que ocupa su útero. Ese discurso es estructural cuando desconoce la condición humana del que va a nacer, y es marxista cuando presenta su campaña en favor del aborto como parte de su revolución contra la sociedad patriarcal, la heterosexualidad, la religión, el capitalismo y la familia. Quien analice los discursos de Petro y de Claudia López encontrará la misma mezcla de códigos contradictorios.

Como el Acuerdo de paz manda que su interpretación y aplicación debe reconocer el enfoque de género, y dado que este considera que el feto no es un ser humano, ¿el aborto está aprobado por el Acuerdo? La respuesta no es fácil porque el Acuerdo es completamente ambiguo y contradictorio al definir ese enfoque. El mayor cartel de narcotraficantes violadores de niños y el mismo presidente Santos ignoraron o no les importó el sentido o las implicaciones de lo que firmaron, hecho manifiesto cuando el expresidente, la revista que dirige su sobrino y casi todos los columnistas de la prensa dijeron que esa ideología de género no existe.

El carácter constitucional del Acuerdo de paz producirá muchos conflictos en el futuro, especialmente porque nuestras altas cortes desconocen sus efectos en materias como el aborto. De otra parte y para ratificar mi denuncia, la Corte Constitucional ha dicho en varias sentencias que cada ciudadano tiene derecho a elegir su género sexual. Por tanto, un varón podrá afirmar que se siente mujer para reclamar su pensión de jubilación cinco años antes de lo establecido, como ha sucedido en otros países.

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