Los colombianos no hemos analizado las implicaciones del
enfoque de género consagrado como norma constitucional en los acuerdos de paz,
firmados por el expresidente Santos a pesar del plebiscito que los rechazó. Por
ejemplo, ignoramos que para el pensamiento estructural y posmoderno de la ideología
de género si una mujer aborta, no está atacando a un ser humano porque la
humanización se da con el ingreso al mundo simbólico o cuando el niño aprende a
hablar: “El feticidio no es un homicidio”. El feto es un “animal” o una “cosa”.
Para la tradición escolástica y cristiana, el feto es un ser
humano en potencia y por eso el aborto es un asesinato. En cambio, para el
orden jurídico colombiano o nuestro Código Civil el ser humano es persona con
plenos derechos legales y constitucionales si está vivo cuando el médico o la
comadrona corta el cordón umbilical. En la Constitución de otros países, la
vida humana comienza con la concepción o la unión del óvulo con el
espermatozoide.
El marxismo feminista, favorable al aborto en cualquier
circunstancia, mezcla diversos códigos (jurídico, democrático, marxista,
estructural o posmoderno) para ocultar que su objetivo es político y destructor.
Por un lado, su discurso es democrático al señalar que la mujer tiene derecho
personal a decidir lo que quiera con su cuerpo y con “eso” que ocupa su útero. Ese
discurso es estructural cuando desconoce la condición humana del que va a
nacer, y es marxista cuando presenta su campaña en favor del aborto como parte
de su revolución contra la sociedad patriarcal, la heterosexualidad, la
religión, el capitalismo y la familia. Quien analice los discursos de Petro y
de Claudia López encontrará la misma mezcla de códigos contradictorios.
Como el Acuerdo de paz manda que su interpretación y
aplicación debe reconocer el enfoque de género, y dado que este considera que
el feto no es un ser humano, ¿el aborto está aprobado por el Acuerdo? La
respuesta no es fácil porque el Acuerdo es completamente ambiguo y
contradictorio al definir ese enfoque. El mayor cartel de narcotraficantes violadores
de niños y el mismo presidente Santos ignoraron o no les importó el sentido o
las implicaciones de lo que firmaron, hecho manifiesto cuando el expresidente,
la revista que dirige su sobrino y casi todos los columnistas de la prensa dijeron
que esa ideología de género no existe.
El carácter constitucional del Acuerdo de paz producirá
muchos conflictos en el futuro, especialmente porque nuestras altas cortes
desconocen sus efectos en materias como el aborto. De otra parte y para
ratificar mi denuncia, la Corte Constitucional ha dicho en varias sentencias que
cada ciudadano tiene derecho a elegir su género sexual. Por tanto, un varón
podrá afirmar que se siente mujer para reclamar su pensión de jubilación cinco
años antes de lo establecido, como ha sucedido en otros países.
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