martes, 12 de noviembre de 2019

LOS DERECHOS DE LAS VÍCTIMAS




Entre las acusaciones planteadas en los medios por los líderes indígenas y el senador Iván Cepeda contra el historiador y profesor universitario Darío Acevedo Carmona, director del Centro Nacional de Memoria Histórica, me llamó la atención una, por su gravedad, por el sofisma absurdo que implica y porque es un engaño para la mayoría de los colombianos que no tienen por qué saber de estas cosas.

Después del cuestionamiento que hubo durante el último mandato de Juan Manuel Santos por la forma sectaria como se conformaron ese CNMH y la Comisión de la Verdad, en el gobierno de Iván Duque se nombró al profesor Acevedo a manera de contrapeso, supongo.

El profesor Acevedo es acusado por la izquierda y sus aliados indígenas de haber cuestionado la existencia de un conflicto armado en Colombia con las Farc. Como todos los colombianos deben saberlo, ese principio fue la coartada utilizada por el gobierno anterior para imponer el Acuerdo de paz.

Me explico: al crearse la ficción de que las Farc conformaban otro Estado, se podía desconocer nuestra Carta y aplicar las normas internacionales que rigen los pactos de paz entre naciones para dar gusto a las pretensiones de los guerrilleros y concederles otros privilegios no pedidos por los narcotraficantes y violadores de niños.  Y como el Acuerdo de paz hace parte de nuestra Constitución, los indígenas y la izquierda acusan al historiador Acevedo Carmona de estar violando nuestra Carta y, léase bien, poniendo en peligro o desconociendo los derechos de las víctimas consagrados en esos acuerdos.

A Cepeda y sus aliados se les olvida que la Constitución Nacional es un mito de valor absoluto como parte del pacto social que es. Por tanto, cualquier descubrimiento científico o histórico que sea contrario a esa Constitución en nada la afecta, salvo contadas excepciones definidas por las autoridades judiciales.

Con unos ejemplos me puedo explicar mejor. Las ciencias cognitivas han demostrado que el yo, el sujeto o la persona no existe. Ello no implica que nuestra Constitución queda abolida por el hecho de que la persona humana es la base del reconocimiento de los derechos fundamentales.  Otro ejemplo. La jurisprudencia de la Corte Constitucional ha reiterado que cualquier ciudadano puede escoger el género sexual como parte de su libre desarrollo de la personalidad. Aunque eso es un error, contrario a la ciencia y al sentido común, tiene plena validez jurídica y constitucional.

En conclusión, el hecho de que un historiador haya desconocido alguna vez el carácter de Estado soberano de las Farc no tiene repercusión alguna para las víctimas. Todo esto es parte de la guerra sucia de indígenas y la izquierda contra Gobierno y nuestras instituciones. Sin tener el poder, los mamertos quieren acabar con el derecho de opinión de sus opositores. Después del absurdo debate en el Congreso, acusaron al profesor Acevedo Carmona ante la Procuraduría de cometer faltas disciplinarias por sus opiniones. Ridículo.

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