martes, 25 de agosto de 2015

El dios que no nació

El dios que no  nació

Iván Tabares Marín

La Reforma protestante cambió la manera de vivir el cristianismo para buena parte de Europa y Norteamérica al negar la autoridad de la Iglesia Católica, facilitar la lectura de los libros sagrados a todos los creyentes y enfatizar la fe como la única vía de salvación.  Además, cuando propuso que la relación con Dios era un acto absolutamente personal que no requería de intermediarios, abrió las puertas a la mitología individualista de la sociedad capitalista, a la soberbia de la razón y a la democracia.  Por esa puerta ingresaron la Ilustración, la separación de la Iglesia y el Estado, la revolución industrial, los derechos del ciudadano y la convicción de que la autoridad del rey no viene de Dios.

Todos esos avances llevaron a que muchos pensadores desconfiaran del clero y a que elaboraran una especie de mitología en la que Dios o Cristo aparecía como el resultado místico de una sociedad justa e igualitaria.  Para ello, tal vez, no habría necesidad de ritos, sacerdotes, dogmas o cosas de ese estilo.  Para expresarlo en otros términos, el cristianismo mismo había puesto las bases para matar a Dios, como lo interpretó Nietzsche. 

Entonces vino la Primera Guerra Mundial y la soberbia del hombre moderno se vino a tierra.  Tal masacre significó el despertar de la humanidad: no éramos tan buenos como habíamos pensado.  Ese dios de la sociedad sin religión nunca apareció, no nació.  El joven suizo Karl Barth, uno de los más destacados teólogos luteranos, pasó cuenta de cobro a la diosa Razón y “condenó toda la especulación teológica tradicional  sobre el mundo natural y la historia” en su famosa Carta a los romanos, publicada en 1919.  Según Barth, el liberalismo estaba equivocado y había que reivindicar la religión cono el único camino hacia Dios.

Pero las cosas se complicaron.  En 1917 triunfó en Rusia otro intento de construir un mundo sin Dios con el comunismo; Alemania, resentida, se postró ante un loco que divinizó su raza; marxistas y nazis tuvieron un primer encuentro en España(1936- 1939) como entrenamiento para la Segunda Guerra; miles de católicos o “cristeros” murieron en México (1926-1929) defendiendo su fe…
Sigue teniendo validez la discusión sobre la necesidad de la religión como soporte o fundamento de la Ética.  ¿Será que el hombre puede superar esas instituciones “sagradas” y construir una sociedad igualitaria sin Dios? (Lea el libro El dios que no nació, de Mark Lilla, editorial Debate)





1 comentario:

  1. Fuete, escribí mi primer libro, secuestro, venganza y perdón. Y, para mi el mejor libro que existe es: LA BIBLIA.

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