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Después
de que el libidinoso Enrique VIII se rebeló contra el papa, por no anular su
matrimonio con Catalina de Aragón y permitir su unión con la bella Ana Bolena,
decidió crear su propia Iglesia Anglicana.
Ana Bolena tuvo una hija, Isabel, que ocupó el trono de su padre en
1558. La reina virgen -como se le conoce
y por ello un estado americano se llama Virginia- ejecutó a la católica reina
de Escocia, María Estuardo, porque había conspirado con el también católico rey
de España, Felipe II.
El
hijo protestante de María Estuardo sucedió a Isabel en el año 1603 con el
nombre de Jacobo I. Un fanático
católico, llamado Guy Fawkes, participó en un complot para volar la Cámara de
los Lores en el momento en que el rey la inaugurara el 6 de noviembre de
1605. Ese evento se conoce como la
Conspiración de la Pólvora y fue descubierto la víspera de su realización
cuando se detuvo Fawkes con unos barriles de pólvora en una cripta bajo el
Parlamento.
La
película V de Vendetta se inspiró en la Conspiración de la Pólvora. La máscara
usada en la película por los revolucionarios representa a Guy Fawkes, según una pintura de la época, y
se la ponen hoy los rebeldes de la Red.
“Recuerda, recuerda el 5 de noviembre” es el lema, que rima en inglés,
creado para celebrar la salvación del rey de Inglaterra.
Este
detalle pintoresco nos da pie para recordar ese período negro de la historia
cristiana cuando católicos, anglicanos, luteranos y calvinistas nos enfrascamos
en una guerra fratricida durante dos siglos y que hoy se continúa por otros
medios.
Cinco
años después, en 1610, otro fanático católico asesinó al rey de Francia,
Enrique IV, un protestante que se había convertido al catolicismo para tomar el
trono y que por ello se le atribuye la frase “Paris bien vale una misa.”
La
Guerra de los Treinta Años (1618- 1648), determinada por motivos religiosos,
políticos y económicos, generó una alianza de la Francia católica con los
protestantes del norte para tratar de morigerar el poder de la católica casa de
Austria. Prusia (Alemania de hoy), como
buena parte de Europa, quedó desolada y en ruinas. Así como Dios estimuló las conspiraciones,
magnicidios y guerras de aquellos siglos, Alá y Yahvé comparten responsabilidad
en el terror del siglo XXI. “Dios no es
bueno”. Malditos quienes asesinan niños
en nombre del Señor.
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