¿Una dieta sin pan?
En
resumen, el autor de Cerebro de pan nos recomienda evitar el consumo de trigo,
cebada y otros cereales ricos en gluten, esa proteína que da al pan su
consistencia elástica; además, nos invita a reducir los carbohidratos a un 10 %
de las calorías consumidas, al mismo tiempo que sugiere incrementar el consumo
de grasas no saturadas y de las proteínas. Para algunos críticos, alrededor de
ese libro hay un buen negocio y por eso no todas sus referencias son científicas.
En
ese libro también se critica el uso de las estatinas. Investigaciones serias han mostrado que el
problema en el infarto del miocardio no es tanto la placa ateromatosa o grasosa
misma de las arterias, que disminuye su luz, sino su inestabilidad o la
inflamación a que puede estar sometida. Es precisamente en este punto donde actúan
las estatinas o drogas usadas para prevenir el infarto, como lovastatina, atorvastatina
y simbastatina, además de que bajan los niveles de colesterol y de LDL o grasa
mala.
Como
se han señalado algunos efectos secundarios de las estatinas, los médicos
recomiendan no consumirlas de manera indefinida, a pesar de que tienen otros
efectos positivos como la notable reducción de la enfermedad de Alzheimer. El libro Cerebro de pan propone que al
disminuir el colesterol las estatinas pueden rebajar la producción de la
Coenzima Q10, la vitamina D, como también favorecer algunos tipos de cáncer y
afectar las funciones cerebrales.
El libro nos dice, además, que el problema es
el alto consumo de carbohidratos o azúcares porque son los causantes de la
obesidad, el incremento mundial de la Diabetes y, probablemente, de algunos
trastornos mentales de los longevos. Si
el abuelo todavía persigue a las mujeres pero no recuerda para qué, debe
consumir menos azúcares y más grasas, especialmente las buenas o de origen
vegetal como el aguacate, el aceite de oliva y las nueces. De origen animal, el
huevo se recomienda porque tiene apenas 300 mg de colesterol, los requeridos
por el organismo por día; también los peces de agua fría, por su grasa omega 3, como salmón,
atún y trucha.
No se explica en el libro cómo aplica en los
latinoamericanos su teoría, cuando sabemos que nuestra genética, distinta a la
europea, genera rarísimos casos de intolerancia al gluten. Mientras que las cosas
se aclaran, una dieta con pocas calorías es el único factor demostrado que
prolonga la vida.
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