miércoles, 13 de julio de 2016

DEL TERRORISMO A LOS PAROS



Como lo habían denunciado algunos expertos, los diálogos de La Habana se fundamentan en una Reforma Agraria, francamente anacrónica por razones técnicas y económicas, pero que obedece al intento, loable por cierto, de las FARC para aparecer como los líderes de la lucha por los derechos de campesinos, indígenas y afrodescendientes.  En palabras de Andrés Oppenheimer,  queremos seguir compitiendo por el 3 por ciento del valor de un tinto, que es lo que recibe el agricultor, y les vamos  a dejar otros el 97 por ciento restante, representado en tecnología y servicios. 

En este contexto, una curiosa inquietud fue planteada por Margarita Velásquez en el especial de revista Semana sobre los desafíos de la paz en el análisis de 100 periodistas: “¿pero con quiénes (una reforma agraria), si la mayoría ya se fue del campo?   Y quienes se quedaron –dicen otros- no tienen mejor tecnología que el azadón, carecen de créditos en los bancos y pertenecen a la tercera edad.  A pesar de las promesas del Gobierno para mejorar el campo, todo indica que se trata de una labor imposible en los términos planteados en los acuerdos de paz de La Habana.

Por otro lado, llama la atención que los supuestos “representados” por las FARC acaban de realizar un paro porque, según sus líderes, ellos tienen otras luchas no planteadas en La Habana, dando la apariencia de que no hay vínculos entre las marchas campesinas y las guerrillas aunque sus ideologías son muy parecidas, por no decir idénticas.   Movimientos como Congreso de los Pueblos intentan cambiar radicalmente nuestro orden institucional enfatizando el campo como base de nuestro futuro, incurriendo en los mismos errores de la reforma agraria habanera, ignorando a las mayorías urbanas del país y despreciando los enfoques modernos del desarrollo centrado en la educación y en los desafíos de la cuarta revolución industrial.   Y si las cosas no se hacen como sus líderes quieren, paralizan el país.   La extorsión y el terrorismo de las FARC van a ser sustituidos por el paro campesino en la vieja estrategia de combinar todas las formas de lucha de la izquierda.


Para hacer más difícil el voto ilustrado en el plebiscito, cada mes aparece un nuevo grupo social o partido que dice representar los intereses de los campesinos como si no fueran suficientes el Polo, la UP, el Partido Comunista, los Progresistas de Petro, Dignidad Cafetera, la Alianza Verde, la Marcha Patriótica de alias Teodora, el Movimiento Bolivariano, el Congreso de los Pueblos, las diversas organizaciones étnicas, el Partido Clandestino de las FARC, etc.  Algunas de esas organizaciones tienen la misma estructura de las FARC, con una camarilla “ilustrada”, cuatro gatos, y un grupito de adoctrinados o contratados que movilizan la cantidad suficiente de activistas ignorantes para bloquear carreteras o hacer paros que pongan en jaque al gobierno y lograr a las malas sus pretensiones.  Un futuro no muy amable…

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