jueves, 28 de julio de 2016

LA JERGA DE LOS MAESTROS


En un periódico de Armenia dos maestras escribían sendas columnas mal redactadas con errores gramaticales y de sintaxis, con una terminología rebuscada tomada de nuevas corrientes de pensamiento, ininteligibles para la mayoría de los mortales, pero que con frecuencia terminaban en un marxismo barato de los años sesenta.  Expresiones como “saberes”, “la mirada”, “contexto”, “tejido social”, “cognitivo” “pensamiento complejo” y “posmodernismo” daban cierto toque de ilustración a lo que no era más que una intoxicación ideológica.
Recordé mi paso por esa ciudad esta semana al escuchar en la W, de Julio Sánchez Cristo, los comentarios de la representante de los colegios privados de Bucaramanga en el delicado asunto del instructivo del Ministerio de Educación Nacional para el manual de convivencia en materia de sexualidad.  La señora se quejaba, también con un discurso rimbombante, de la “ideología de género” que el MEN “está metiendo”, aunque podría dar “una mirada más completa” como la que “veníamos manejando”, muy hermosa, en la se hablaba de valores, ética y urbanidad.
La educadora cuestionaba la posibilidad de que los estudiantes pudieran escoger su uniforme, es decir, que un niño pudiera usar falda, o una niña, pantalón conforme a su orientación sexual.  Ella alegaba que esa decisión solo puede asumirla un individuo maduro, después lograr el “uso de razón” pero que no podía ser impuesta a los niños pequeños por la ideología de género del MEN. 
Como puede apreciarse, esos planteamientos respaldaban a la Diputada cristiana y santandereana del Partido de la U, Ángela Hernández, que había iniciado la crítica al Ministerio con un enfoque religioso y tradicional de la educación sexual.   Distinto es aquel otro defendido por un sector del magisterio e implementada en Bogotá cuando el Polo Democrático Alternativo y Gustavo Petro tenían el mando.   Allí, la insoportable jerga de los educadores justificaba el otro extremo de la visión de la sexualidad humana, el de la libertad absoluta, el de la masturbación colectiva en el salón de clase, el de la abolición de todos los tabúes, el de la negación de la diferencia de los sexos y, en fin, el de la perversión como guía (el programa Séptimo Día realizó un documental sobre las cartillas españolas usadas por el Polo y que ocasionaron la protesta masiva de los padres de familia).

Como la ciencia no ha podido explicar completamente la injerencia de la biología y de la cultura en el proceso de la identidad sexual, el galimatías de los maestros permite sostener cualquier ideología por absurda o contradictoria que sea.  Por eso, cuando usted escuche hablar de Jürgen Habermas, del pensamiento complejo, del constructivismo o de los últimos avances de las ciencias en un lenguaje “técnico” o muy “especializado” que usted no entiende, desconfíe pues tal vez le están vendiendo gato por liebre. Y ojalá el MEN pueda encontrar la solución para que los mamertos y los cristianos lleguen a un acuerdo que no afecte a los niños y sus derechos. Nuestra guerra ideológica apenas empieza…    

sábado, 23 de julio de 2016

RETIRO Y RETORNO




El señor Carlos Alonso Lucio, antiguo militante del M 19 y exasesor de los paramilitares, pasó por uno de los procesos psicológicos más interesantes al convertirse en pastor de una de las sectas cristianas de más difusión en Colombia.  Por esa misma experiencia han pasado filósofos, estadistas, delincuentes, soldados, líderes religiosos, místicos, poetas, santos y monjes; pero, lo que es más sorprendente, la mitología de todas las culturas presenta numerosos casos del mismo fenómeno, llamado por el historiador inglés del siglo pasado Arnold J. Toynbee el movimiento del retiro y retorno o Re-Re.

El retiro puede ser voluntario, como en el caso del anacoreta dedicado a la meditación en el desierto, o debido a circunstancias ajenas al sujeto, como cuando es secuestrado o privado de la libertad en una cárcel.  Nadie ha podido explicar los factores reales que llevan a estas personas al convencimiento de haber recibido un llamado sobrenatural para dedicar su vida a la salvación del mundo o  a la transformación de sus instituciones.  Moisés, Jesús de Nazaret, San Pablo, Sidarta Gautama o el Buda, Mahoma, San Benito, el Papa Gregorio Magno, Hitler y el Che Guevara, entre muchos otros, para no hablar de Royne Chávez, el esposo de Marbelle, o de un tal Garavito, violador y asesino de casi dos centenares de niños en el Eje Cafetero, se ausentaron por un tiempo y volvieron absolutamente “transformados”.

Uno de los casos más llamativos de Re-Re fue el protagonizado por Saulo de Tarso o Pablo, considerado por algunos investigadores como el creador del Cristianismo.  El episodio de su conversión se repite en tres apartes de uno de los libros más fantásticos e imaginarios de la Biblia, los Hechos de los Apóstoles, escrito hacia el año 85 o 90, unos 20 o 25 años después de su muerte.  De la correlación cronológica establecida para las sagradas escrituras se deduce que Jesús murió en el año 30 y que Saulo dejó de perseguir a los seguidores del Galileo para convertirse en uno de ellos hacia el año 35, cuando se acercaba a la ciudad de Damasco y escuchó una voz al caer de su caballo: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”  Es por lo menos curioso que en ninguna de sus cartas cuente esa anécdota y, mejor, se limita a decir que el resucitado se le apareció y le encargó la misión de predicar.  También por sus cartas sabemos que estuvo peregrinando por Arabia, su patria Cilicia y Siria, y que después de unos diez años apareció en Jerusalén para reunirse con Pedro y Santiago, el hermano de Jesús, antes de comenzar sus viajes misioneros.  Retiro y retorno.

En el caso de Alonso Lucio no sabemos si se le apareció un arcángel o el mismo Jesús aunque se me ocurre que el prodigio fue obra del amor de esa maravillosa mujer que es Viviane Morales.  De todas maneras, cuando en el futuro nadie recuerde lo sucedido y uno de los fieles de su secta quiera contar el evento de la transfiguración podrá escribir: En aquel tiempo, Carlos Alonso se acercaba en un campero al pequeño poblado de Ralito para reunirse con los sanguinarios paramilitares.  De pronto su carro chocó contra un árbol y se escuchó una voz misteriosa: “Lucio, Lucio, ¿por qué me persigues?”  Cuando el hombre despertó era otra persona.



jueves, 21 de julio de 2016

LAS FARC VAN POR LA ALCALDÍA DE BOGOTÁ



Ramón Jimeno cree tener la fórmula para que las FARC lleguen a la alcaldía de Bogotá por vía electoral, según una nota publicada en la edición especial de revista Semana sobre los desafíos de la paz, titulada “Las FARC, por Bogotá”:
1. 1    Los guerrilleros deben recoger el perenne descontento urbano contra el clientelismo, la corrupción y la ineficiencia de los gobernantes.
2.     “Superar la vieja izquierda hiperdividida, cada día más anacrónica y reaccionaria, corresponsable del desastre de Bogotá”
3.     Aprovechar el respeto que las guerrillas irradian “por haberse jugado la vida por el cambio”, tal como se demostró en los ochenta cuando fueron solas a las elecciones y obtuvieron el 5 por ciento de los votos.
4.     Superar el estigma “narcoterrorista” que la extrema derecha uribista les aplicó.
5.     Deben gobernar con los que nunca han gobernado, “con talento independiente y despolitizado”.
Esa propuesta me parece muy inteligente porque, entre otras cosas, recoge la experiencia de otros países, no solo latinoamericanos, y también porque es la antítesis de la posición de aquellos, muchos, que niegan toda posibilidad de éxito electoral a los subversivos en Colombia.
Del primer punto se deduce que la izquierda no es una ideología sino, más bien, una postura emocional, un resentimiento, una frustración, una rabia reprimida contra todo, una adolescencia eterna, una contracultura… Prueba de ello es el triunfo electoral de los guerrilleros en los países donde han firmado acuerdos de paz y donde los partidos comunistas no habían logrado muchos votos. En el caso colombiano, recordemos que, en las elecciones de 1980, los mamertos apenas obtuvieron 50.000 votos, en tanto que después de la reinserción de guerrillas de derecha e izquierda llegaron a sumar millones y se tomaron la alcaldía de la Capital.  En países sin tradición guerrillera, como Venezuela o España, el Movimiento Bolivariano y Podemos, respectivamente, acceden al poder por los mismos motivos propuestos por Jimeno y con las mismas banderas.  De aquí surge el segundo punto.
En el tercer elemento de la fórmula, Ramón Jimeno califica como “respeto” a lo que no es más que el arquetipo guardado en el inconsciente colectivo de los cristianos y que los lleva a estar siempre a la expectativa por el regreso del redentor o el mesías, mucho más atractivo si se parece al héroe de las rancheras y corridos, dispuesto a imponer la justicia con su fusil y por las malas, como el bravo chofer de bus venezolano.
Finalmente, el antiguo editor de El Espectador les recomienda a las FARC algo que parece contradictorio, pero que en realidad se acomoda muy bien a la lógica del resentimiento: deben gobernar con los que nunca han gobernado y no son políticos; podemos agregar que, si desconocen las matemáticas y las propuestas de los economistas, mejor.  No importa que improvisen o que ignoren toda la ciencia burguesa y la vieja Constitución Nacional inventada por los verdugos del pueblo.  El problema no es económico ni político; es de oportunismo y mitología inconsciente.


martes, 19 de julio de 2016

DE LA GNOSIS A LA ECOLOGÍA (II)



La gnosis es, pues, una visión religiosa, promete la salvación, concibe a Dios como ser trascendente y se basa en un dualismo radical (Dios-mundo, espíritu-materia, luz-tinieblas, cuerpo-alma, etc.)  Aunque los padres de la Iglesia católica intentaron tomar distancia de esa forma de resolver el temor a la muerte, los tres monoteísmos quedaron afectados por ese enfoque, en algunos casos de forma radical.  Es obvio, por ejemplo, que las cartas de Pablo y el evangelio de Juan se vieron influenciados por el dualismo gnóstico.
El teólogo protestante Rudolf Bultmann (1884 – 1976) analizó la influencia de la mitología del siglo I y concluyó que en el Nuevo Testamento encontramos el mensaje cristiano mezclado con la cosmogonía gnóstica y que, por tanto, debemos desmitologizar los evangelios para que la buena nueva sea aceptable para el hombre del siglo XX.  Como puede apreciar quien haya leído El Zelote, del profesor Reza Aslan, y otros estudios modernos sobre Jesús histórico, no le faltaba razón a Bultmann.
Sin embargo, la influencia de la gnosis no llegó a nuestro tiempo solo a través de la religión sino que también impregnó toda la filosofía y la cultura.  Así, por ejemplo, las dos corrientes de pensamiento, idealismo y materialismo, son  intentos por superar el dualismo pero suprimiendo uno de los dos polos: el materialismo ignora la consciencia; el existencialismo, como la gnosis, piensa que el hombre fue arrojado al mundo, pero nunca se preocupó por la naturaleza; también, como la gnosis, la tecnología desprecia la naturaleza con su explotación y destrucción del medio ambiente.
De esta forma ingresamos a la propuesta de Hans Jonas (1903 – 1993), el judío alemán, discípulo de Heidegger y Bultmann, que intenta una nueva filosofía para superar el dualismo gnóstico tomando como clave el ser viviente y estableciendo una nueva ética cuya norma fundamental es: “Obra de tal manera que los efectos de tu acción sean compatibles con la permanencia de la vida humana auténtica sobre la tierra”.  Ese imperativo categórico arranca del miedo a las consecuencias irreversibles del progreso como la manipulación genética y la destrucción de nuestro hábitat.

Los críticos de Jonas proceden de: el marxismo, que sostenía el principio de utopía; de los utilitaristas, que ven en la crisis ecológica solo un momento pasajero que la ciencia resolverá; los existencialistas, que solo se preocupan por la angustia del individuo.  La “voluntad de poder” tiene límites; la ingenuidad de la utopía nos puede llevar a la catástrofe.  

EL ANIMALISMO ES UN NEOMAMERTISMO



Cuando en Colombia estamos llegando a seis millones de mascotas, aproximadamente una por cada ocho habitantes, se radicalizan más las campañas ecológicas contra las corridas de toros en un curioso fenómeno que puede ser interpretado como una  regresión de la especie humana.

Para aclarar esa tesis es necesario recordar que lo que me hace humano es la conciencia de mi mismo o  mi identificación  como sujeto y que, según el mito bíblico, venimos de un estado de naturaleza o de animalidad en el que estábamos plenamente asimilados a los instintos.  En el “paraíso”, antes de evolucionar, éramos como animales o nos identificábamos con ellos.

Recordemos, además, la historia de los “niños lobos”, de esos recién nacidos –más de sesenta reportados-  que por alguna circunstancia especial, como un accidente aéreo o  el extravío en la selva, terminaban criados por alguna manada como en el cuento de Tarzán.  En todos esos casos, cuando el niño era rescatado mostraba un comportamiento animal, le asustaban los humanos, no tenía conciencia de sí mismo  y no sentía atracción sexual por un humano.

Esos “niños lobos” no habían estado en contacto con una madre que les hubiera enseñado el camino de la conciencia.   En los primeros años de vida llega un momento en el que el niño exclama sin decir palabra alguna: “ese que tu ves, acaricias, besas y te enloquece soy yo, mamá”.  Así nace la conciencia.  Es el contacto amoroso con otro humano lo que nos humaniza.

Pues bien, el ambientalista moderno mira su mascota y parece decir: yo soy un perro.  De todos modos, la compañía del animal ha sustituido muchas veces a la del ser humano por el fracaso frecuente de las relaciones amorosas.   Cuando no puedo verme en el espejo de otro humano o mi deseo no es respondido por el deseo del otro, queda la mascota como refugio.  De allí a gritar  “yo soy un toro” no hay más que un paso.

La fiesta brava encuentra sus orígenes en las viejas aristocracias que daban mucha importancia al goce de su condición humana y por eso se identificaban con el torero que domina al animal.  No puede haber dicha mayor que el reencuentro con nosotros mismos o con ese destello de luz que muchos llaman espíritu.   Ese es el éxtasis sublime de la plaza de toros que el ecologista abrazado a su gatito no puede entender.  La Corte ha sentenciado que la cultura taurina merece respeto.

Los animalistas tampoco han querido entender que los días de la fiesta brava son contados y que en muy pocos años desaparecerá por sustracción de materia.  Mas que la defensa moralista de la vida de los animales parece motivarlos un desprecio patológico o neomamerto por los burgueses que disfrutan, como sus antepasados, ese ritual de muerte y sublimación.  Nunca vimos a estos jóvenes fundamentalistas de la clase media gritándoles “asesinos” a  los carretilleros que hasta ayer maltrataban a sus caballos.


Mi solidaridad con la señora Aura Lucía Mera, columnista de El Espectador, víctima de una horda de animalistas.

sábado, 16 de julio de 2016

FREUD. EL CREPÚSCULO DE UN ÍDOLO



Aunque palabras como “edipo”, “inconsciente”, “superyó”, “libido” o “madre simbólica” nada o casi nada significan para la mayoría de los ciudadanos, constituyen elementos básicos de la Teoría Psicoanalítica, propuesta en los primeros cuarenta años del siglo pasado por Sigmund Freud, cuya influencia en el campo de las humanidades no tiene discusión, en particular después de su revisión y modernización, en un enfoque lingüístico o estructural, por grandes pensadores como el médico y filósofo Jacques Lacan (1901-1981) o el profesor turco Cornelio Castoriadis (1922- 1997).  En nuestro país, Estanislao Zuleta (1935-1990) fue uno de los principales divulgadores del Psicoanálisis en la versión lacaniana. 

El aporte freudiano al estudio del comportamiento humano puede simplificarse diciendo que demostró el condicionamiento cultural o emocional del mismo, más allá de los determinantes biológicos, sobre los que siempre se ha fundado la Psiquiatría o la Medicina.  Un ejemplo nos puede aclarar el asunto.  Antes del descubrimiento del Sildenafil o Viagra, se pensaba que la mayor parte de los trastornos sexuales, como la disfunción eréctil, se debían a factores psicológicos o no biológicos.  Como ese medicamento benefició a la mayoría de los hombres con ese problema, hoy se acepta que el condicionante físico y orgánico es más importante de lo que creímos, a pesar de que la respuesta al Sildenafil no significa necesariamente que la causa de la disfunción sea biológica.

El Psicoanálisis postula que hay enfermedades emocionales que se curan hablando, es decir, asociando libremente las palabras que primero se nos vienen a la cabeza en presencia de un analista sin necesidad de recurrir a medicamentos.  Durante el último siglo ese tratamiento ha funcionado para millones de pacientes en todo el mundo, como lo demuestran estadísticas y estudios científicamente controlados.  No obstante, vienen apareciendo en los últimos años investigaciones que cuestionan a Freud por haber plagiado sus teorías, mentido en los resultados de su tratamiento y proyectado en sus análisis los propios conflictos emocionales.

Si la Antropología había demostrado la universalidad del tabú del incesto, esa norma inconsciente que lleva a los machos de la especie humana a buscar para reproducirse una hembra distinta a su madre y sus hermanas, Freud quiso demostrar que en el desarrollo del crío humano ese tabú actúa a través de una estructura o complejo, padre-madre-hijo, llamado complejo de Edipo.  Ese nombre viene de la tragedia escrita por Sófocles en el siglo V antes de Cristo, en la que el pobre Edipo termina, sin saberlo, casado con su propia madre y asesinando a su padre.  Ese cuento es una metáfora, “el sueño de Freud”, como diría Lacan, pero explica, como ninguna otra  teoría, la aparición del sujeto, de la consciencia de sí, en el niño, como lo demuestran los numerosos casos de los “niños lobos”, esos niños que accidentalmente, antes de hablar, pierden el contacto con sus familia para ser criados en la selva  por una manada de animales, por lo que su proceso de humanización queda frustrado.  Tales niños no hablan, no tienen conciencia de sí y no se  tienen sexualidad como los niños humanos normales. Sin una madre o sin una persona que desempeñe esa función (madre simbólica) no hay conciencia de sí, no hay humanización del bebé.  Hace pocos años se publicó el libro del filósofo francés Michel Onfray, titulado “Freud. El Crepúsculo de un Ídolo”, con un ataque demoledor contra Freud y sus teorías.  Esperamos la respuesta de los psicoanalistas.  El debate promete ser espectacular.

El asunto de los condicionantes biológicos y/o culturales (simbólicos e imaginarios) del comportamiento humano cobra actualidad con el lanzamiento del “viagra rosa” o femenino, que apenas sí supera el efecto placebo.  ¿Un negocio más?



miércoles, 13 de julio de 2016

DEL TERRORISMO A LOS PAROS



Como lo habían denunciado algunos expertos, los diálogos de La Habana se fundamentan en una Reforma Agraria, francamente anacrónica por razones técnicas y económicas, pero que obedece al intento, loable por cierto, de las FARC para aparecer como los líderes de la lucha por los derechos de campesinos, indígenas y afrodescendientes.  En palabras de Andrés Oppenheimer,  queremos seguir compitiendo por el 3 por ciento del valor de un tinto, que es lo que recibe el agricultor, y les vamos  a dejar otros el 97 por ciento restante, representado en tecnología y servicios. 

En este contexto, una curiosa inquietud fue planteada por Margarita Velásquez en el especial de revista Semana sobre los desafíos de la paz en el análisis de 100 periodistas: “¿pero con quiénes (una reforma agraria), si la mayoría ya se fue del campo?   Y quienes se quedaron –dicen otros- no tienen mejor tecnología que el azadón, carecen de créditos en los bancos y pertenecen a la tercera edad.  A pesar de las promesas del Gobierno para mejorar el campo, todo indica que se trata de una labor imposible en los términos planteados en los acuerdos de paz de La Habana.

Por otro lado, llama la atención que los supuestos “representados” por las FARC acaban de realizar un paro porque, según sus líderes, ellos tienen otras luchas no planteadas en La Habana, dando la apariencia de que no hay vínculos entre las marchas campesinas y las guerrillas aunque sus ideologías son muy parecidas, por no decir idénticas.   Movimientos como Congreso de los Pueblos intentan cambiar radicalmente nuestro orden institucional enfatizando el campo como base de nuestro futuro, incurriendo en los mismos errores de la reforma agraria habanera, ignorando a las mayorías urbanas del país y despreciando los enfoques modernos del desarrollo centrado en la educación y en los desafíos de la cuarta revolución industrial.   Y si las cosas no se hacen como sus líderes quieren, paralizan el país.   La extorsión y el terrorismo de las FARC van a ser sustituidos por el paro campesino en la vieja estrategia de combinar todas las formas de lucha de la izquierda.


Para hacer más difícil el voto ilustrado en el plebiscito, cada mes aparece un nuevo grupo social o partido que dice representar los intereses de los campesinos como si no fueran suficientes el Polo, la UP, el Partido Comunista, los Progresistas de Petro, Dignidad Cafetera, la Alianza Verde, la Marcha Patriótica de alias Teodora, el Movimiento Bolivariano, el Congreso de los Pueblos, las diversas organizaciones étnicas, el Partido Clandestino de las FARC, etc.  Algunas de esas organizaciones tienen la misma estructura de las FARC, con una camarilla “ilustrada”, cuatro gatos, y un grupito de adoctrinados o contratados que movilizan la cantidad suficiente de activistas ignorantes para bloquear carreteras o hacer paros que pongan en jaque al gobierno y lograr a las malas sus pretensiones.  Un futuro no muy amable…

LOS JUDÍOS SE CREEN ESPECIALES



No son nuevos los hallazgo arqueológicos en la tierra de los filisteos.  Son una prueba más de los anacronismos de la Biblia, de sus mistificaciones y de la manera como se usaban las leyendas para levantar el ánimo de un pueblo como el hebreo al que todas las otras naciones le daban garrote.

Si los filisteos estaban más desarrollados y ya se hallaban en la edad del Hierro cuando invadieron esas tierras cananeas, mientras los hebreos apenas trabajaban con el bronce, estos se imaginaron el cuento de la pelea del joven David y el enorme  Goliat.  Y  claro, ganó el enano.
Si los babilonios se maravillaban por sus magos y adivinos, los israelitas se inventaron a Daniel, mucho mejor intérprete de los sueños que el mismo Freud.
Como las mujeres persas eran bellísimas por su origen ario, los racistas judíos crearon el mito de Ester, quien ganó un concurso de belleza en todo el imperio para elegir la primera esposa del rey de reyes, Jerjes, llamado Azuero en el libro sagrado.  La prueba para escoger a la futura reina no era una pregunta estúpida o bien difícil hecha por animador negro y distraído, como se estila hoy, sino un examen en la cama del mismo Jerjes.  Hasta para coger las judías son de lo mejor.
En fin, como había tantos dioses, los judíos pactaron con el más poderoso, un dios volcánico que se emberracaba por cualquier tontería y le daba por lanzar truenos y rayos, pero que tenía escrituras de todo el planeta y les regaló unas tierras que nunca han sido suyas con pleno derecho.  Para que ningún otro dios les tomará el pelo otra vez, los judíos se volvieron negociantes y se inventaron las tasas de interés.

En la misma tónica llegaron los cristianos.   Como a todos los dioses del Olimpo les gustaban las terrícolas, su dios, en forma de paloma, muy parecida al “palomino” de Santos, se le metió en la cama a una tal María y…

Moraleja: ¿por qué será que la gente acomplejada siempre dice: “usted no sabe quién soy yo”?   Deben ser judíos que se creen de mejor familia.



martes, 12 de julio de 2016

UN TINTO PARA OPPENHEIMER O EL FRACASO DEL PROCESO DE PAZ


Andrés Oppenheimer expresa en un ejemplo muy elemental los retos a que debemos responder como Estado y los errores reiterados por nuestros gobernantes, incluidos los acuerdos de La Habana: cuando usted paga un tinto en cualquier sucursal de Starbucks, el 3 por ciento de ese dinero va a manos de caficultor, en tanto que 97 restante va los bolsillos de quienes pusieron la tecnología, la intermediación y los servicios que hicieron posible el negocio; debemos decidir si seguimos compitiendo por el 3 por ciento o si nos metemos en el negocio de la tecnología y los servicios.
Esa misma idea viene siendo repetida en muchos medios nacionales e internacionales para recordarnos que ya no estamos en la primera revolución industrial y que no podemos seguir viviendo de la caficultura o de la exportación del petróleo porque nos va a dejar el tren de la historia otra vez.  El futuro no está en las fábricas tradicionales con patronos y sindicatos que se reúnen para discutir los salarios bajo la inspiración de las mitologías capitalista o marxista, respectivamente.  No, el futuro está en el manejo y control de la información, en internet, en la economía simbólica o de la creatividad, de las nuevas aplicaciones y de los nuevos servicios.  Porque somos un país atrasado y eternamente equivocado nuestros hijos prefieren estudiar Derecho, Medicina o cualquier ingeniería: nada qué ver.
Es la misma situación planteada por el autor del libro Por qué fracasan los países, James A. Robinson.  El profesor de la universidad de Harvard y experto en economía latinoamericana y africana, cuestionó los diálogos de La Habana porque, en su opinión, se basaban en la redistribución de la tierra y en una reforma agraria, lo que no haría más que prolongar el conflicto; “la reforma agraria es de suma cero: o lo tengo yo y tú no, o al contrario”.  En los términos de Oppenheimer, vamos a seguir apostándole al 3 por ciento de la taza de café para dejar a otros países el 97 restante. 

La Silla Vacía reunió más de 20 opiniones expresadas en los diarios colombianos, casi todas en contra de Robinson, en las que no faltaron los insultos, y apenas unas tres ponderaban ese aporte para evitar un desastre en el posconflicto.  Los mamertos y los incondicionales seguidores del Presidente Santos lograron apagar el debate y, en nombre del valor sublime de la paz, Colombia sigue avanzando al despeñadero.  El llamado hacia una reforma educativa radical, en que coinciden Robinson y Oppenheimer, no ha servido para nada porque a la inepta Gina Parody solo le interesa calmar a FECODE para que no bloquee con sus paros los acuerdos con las guerrillas y, por eso, perdimos otra vez la oportunidad de evaluar a los maestros.  El poder sindical, que es el mismo poder de la guerrilla, aprovechó la obsesión de un presidente y la mediocridad de sus asesores para posponer nuestras esperanzas y burlarse de la ignorancia del pueblo.

domingo, 10 de julio de 2016

DE LA GNOSIS A LA ECOLOGÍA



Uno de los períodos más importantes para conocer nuestras raíces culturales es el comprendido entre los últimos años del siglo del siglo IV y el año 191 antes de Cristo, período del dominio de Egipto sobre Judea o lo que luego se llamaría Palestina.  Egipto era parte de los territorios conquistados por el macedonio Alejandro Magno que fue gobernado después de su muerte por la dinastía de Ptolomeo, uno de sus lugartenientes o generales.  La capital de los nuevos faraones era Alejandría.
Allí se encontraron por primera vez la cultura griega --con su politeísmo, su biblioteca, su centro de estudio y su gran desarrollo—y la cultura judía de la teocracia, la falocracia y  la gerontocracia con su único Dios que bloqueaba cualquier brote de crítica, historia, ciencia, arte o filosofía.  Podemos imaginar el impacto producido por Alejandría en los judíos venidos de Jerusalén en esos tiempos si lo comparamos con el que reciben los migrantes del tercer mundo en Europa o Norteamérica.
A mediados del siglo III a. de C., Ptolomeo II logró reunir a 70 rabinos o expertos judíos para que tradujeran su libro sagrado o Tora del hebreo al griego, idioma oficial de todo el imperio.  Aunque en eso tiempos el analfabetismo era la regla, por primera vez esos libros que nosotros conocemos como el Pentateuco estuvieron al alcance de judíos y no judíos para hacer más rico el encuentro de esos dos mundos.
Por aquella época, pocos años antes del nacimiento de Jesús, y como una secuela de ese choque de culturas, aparece el gnosticismo, la doctrina que postula que el conocimiento o gnosis, con sus fórmulas secretas, es la vía adecuada para regresar a Dios o al cielo de donde fuimos arrojados.  Esta nueva corriente religiosa aparece como interlocutor del judaísmo al que critica por considerar bueno a Yahvé si el mundo está lleno de males y desgracias; el creador de este mundo malo no puede ser el verdadero Dios. 

Cuando en el escenario de la historia aparece el cristianismo, los gnósticos concluyen que este nuevo Dios que envió al Salvador sí es el verdadero, pero como el Cristo cósmico nunca pudo haber encarnado, su pasión y resurrección no eran acontecimientos carnales sino una representación celestial, tal como lo describen los evangelios apócrifos de la Iglesia copta, descubiertos en el año 1945 en Nag Hammadi en Egipto.  De ese sincretismo judaísmo-helenismo-gnosis nació nuestra cultura. (Continuará)

sábado, 9 de julio de 2016

EL EDIPO, UNA HISTORIA REAL



Por aquella época, la violencia desencadenada por la oligarquía entre el pueblo liberal y el pueblo conservador se encontraba en sus últimos capítulos.  La  situación de un inspector de policía liberal en una vereda conservadora de Marsella, en el departamento del Risaralda actual, implicaba tantos riesgos como los que conlleva ser defensor de los derechos humanos en nuestros tiempos.

Es por eso que Guillermo, un niño de apenas cinco años, hijo del inspector de policía, lo acompañaba siempre en sus rondas con la convicción absoluta de que no le sucedería nada a su padre mientras él estuviese a su lado.  “Déjeme ir con papá –rogaba a su madre—para que no lo maten”.  Hasta don Roque, el dueño de la tienda, salía presuroso a la puerta de su negocio para observar, tan complacido como todos los vecinos  de la única calle, al pequeño ángel guardián, quien con esporádicos trotecitos se  mantenía al paso del caballo, sobre el cual, todopoderoso, su padre simbolizaba la Ley para el pequeño y para todos los parroquianos.

Un día se quedó el chico en la finca de los abuelos para enloquecerlos con su candor y, como caso excepcional después de muchos  meses, no adornó la romería del agente estatal, acontecimiento que notaron don Roque y los lugareños.  Y sucedió lo que  el niño  temía: esa tarde el inspector fue asesinado, como si el infame agresor hubiese estado esperando la ausencia del angelito.

Mas la tragedia no terminó así.  Guillermito sufrió una súbita transformación: no reía, se aisló; un mutismo sobrecogedor se apoderó de él y ni siquiera los tirados que tanto le gustaban despertaron su interés.  El deseo de vivir se fue con su padre.  De vez en cuando se les escuchaban las que eran sus únicas palabras: “si yo hubiese estado con él no lo habrían matado…”

Una mañana, sus familiares escucharon un grito.  El niño convulsionaba y entró en coma; lo llevaron al hospital; hasta el señor cura intervino.  Antibióticos y oraciones  no pudieron conjurar el mal, pues los médicos del cuerpo y los curanderos del alma ignoraban el origen del maleficio que terminó con la vida del inocente.  Habían transcurrido seis semanas desde la partida del padre.  Corría el año de 1961.

Sólo la muerte puede purgar al parricida.  ¿Acaso hay alguna diferencia entre matar al padre y sentirse culpable de su muerte, así la vivencia sea inconsciente?


Nota: Los hechos narrados fueron reales.