lunes, 12 de octubre de 2015

Así comenzó la "mermelada"



Iván Tabares Marín

Busquemos un año de referencia para el comienzo de ese dulce mecanismo que degeneró el segundo gobierno de Uribe y amenaza con llevar al fracaso el segundo de Juampa.  Para ello podemos preguntarnos sobre la relación existente entre la camiseta de Robben, el rey Felipe VI de España y nuestra democracia  precaria.

Vamos al año de 1688 y situémonos en la Inglaterra de la Revolución Gloriosa.  Para ese entonces existía una confrontación abierta entre el Parlamento y el rey Jacobo II que había comenzado unos años atrás cuando el movimiento religioso calvinista o puritano había logrado predominio en el Parlamento sobre la Iglesia Anglicana, inventada por el mujeriego Enrique VIII  el siglo anterior.  Los ingleses llamaron al puritano holandés Guillermo de Orange  (de allí el color de la camiseta de la selección de fútbol), esposo de María, la hija de Jacobo o James, para que ocupara el trono de Inglaterra siempre y cuando respetara la Carta Constitucional y el principio de que no hay impuestos sin representación.  Así nacieron la democracia y “la mermelada”.  Cuando un grupo político no lograba puestos públicos o no era sobornado  para votar en el Parlamento las reformas del rey,  hacía oposición.  Los únicos opositores que tratan de aparecer como castos,  puros y en dieta son los del Polo.

En la España del 1700 las cosas eran a otro precio pues el mediocre, feo y enfermizo Carlos II, el último rey de la casa de los Habsburgo, la misma que controlaba el imperio de Austria y Hungría, decidió por presiones del Papa señalar como su heredero a Felipe, nieto del entonces rey Borbón de Francia, Luis XIV, el mismo al que nunca se le ocurrió decir aquella estupidez de “el Estado soy yo”.  El primer Borbón que nos gobernó fue Felipe V hace ya 315 años; tal vez el último sea ese muchacho con cara de seminarista, casado con una plebeya, Felipe VI.   Obvio que para nosotros era mejor un Borbón que un Habsburgo porque estos eran más papistas que el papa y tardaron más tiempo en entender que era mejor la democracia con mermelada, Petro y el Procurador, que la monarquía absoluta. Al final de aquel siglo, los puritanos que habían huido de las guerras religiosas de Inglaterra fundaron la democracia gringa; los franceses hicieron su revolución y decapitaron al Borbón.  Aquí nacía Antonio Nariño que nos leyó la Declaración de los Derechos del Hombre.  Con la Independencia comenzó la mermelada.

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