viernes, 17 de abril de 2015

https://www.blogger.com/blogger.g?blogID=982884518468778620#editor/target=post;postID=6429609267323168992;onPublishedMenu=allposts;onClosedMenu=allposts;postNum=17;src=postname

Retiro y Retorno

Iván Tabares Marín

El señor Carlos Alonso Lucio, antiguo militante del M 19 y exasesor de los paramilitares, pasó por uno de los procesos psicológicos más interesantes al convertirse en pastor de una de las sectas cristianas de más difusión en Colombia.  Por esa misma experiencia han pasado filósofos, estadistas, delincuentes, soldados, líderes religiosos, místicos, poetas, santos y monjes; pero, lo que es más sorprendente, la mitología de todas las culturas presenta numerosos casos del mismo fenómeno, llamado por el historiador inglés del siglo pasado Arnold J. Toynbee el movimiento del retiro y retorno o Re-Re.

El retiro puede ser voluntario, como en el caso del anacoreta dedicado a la meditación en el desierto, o debido a circunstancias ajenas al sujeto, como cuando es secuestrado o privado de la libertad en una cárcel.  Nadie ha podido explicar los factores reales que llevan a estas personas al convencimiento de haber recibido un llamado sobrenatural para dedicar su vida a la salvación del mundo o  a la transformación de sus instituciones.  Moisés, Jesús de Nazaret, San Pablo, Sidarta Gautama o el Buda, Mahoma, San Benito, el Papa Gregorio Magno, Hitler y el Che Guevara, entre muchos otros, para no hablar de Royne Chávez, el esposo de Marbelle, o de un tal Garavito, violador y asesino de casi dos centenares de niños en el Eje Cafetero, se ausentaron por un tiempo y volvieron absolutamente “transformados”.

Uno de los casos más llamativos de Re-Re fue el protagonizado por Saulo de Tarso o Pablo, considerado por algunos investigadores como el creador del Cristianismo.  El episodio de su conversión se repite en tres apartes de uno de los libros más fantásticos e imaginarios de la Biblia, los Hechos de los Apóstoles, escrito hacia el año 85 o 90, unos 20 o 25 años después de su muerte.  De la correlación cronológica establecida para las sagradas escrituras se deduce que Jesús murió en el año 30 y que Saulo dejó de perseguir a los seguidores del Galileo para convertirse en uno de ellos hacia el año 35, cuando se acercaba a la ciudad de Damasco y escuchó una voz al caer de su caballo: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”  Es por lo menos curioso que en ninguna de sus cartas cuente esa anécdota y, mejor, se limita a decir que el resucitado se le apareció y le encargó la misión de predicar.  También por sus cartas sabemos que estuvo peregrinando por Arabia, su patria Cilicia y Siria, y que después de unos diez años apareció en Jerusalén para reunirse con Pedro y Santiago, el hermano de Jesús, antes de comenzar sus viajes misioneros.  Retiro y retorno.

En el caso de Alonso Lucio no sabemos si se le apareció un arcángel o el mismo Jesús aunque se me ocurre que el prodigio fue obra del amor de esa maravillosa mujer que es Viviane Morales.  De todas maneras, cuando en el futuro nadie recuerde lo sucedido y uno de los fieles de su secta quiera contar el evento de la transfiguración podrá escribir: En aquel tiempo, Carlos Alonso se acercaba en un campero al pequeño poblado de Ralito para reunirse con los sanguinarios paramilitares.  De pronto su carro chocó contra un árbol y se escuchó una voz misteriosa: “Lucio, Lucio, ¿por qué me persigues?”  Cuando el hombre despertó era otra persona.

















No hay comentarios:

Publicar un comentario