jueves, 16 de abril de 2015

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 La vida sagrada


Iván Tabares Marín

Es lamentable que la marcha por la vida, organizada por el simpático Antanas, se haya convertido en otra manifestación antiuribista por ese prurito colombiano de pelear por todo y de clasificarnos como buenos y  malos.   La semiología más elemental de las culpas y del castigo, resumen de la más burda doctrina religiosa, se ha convertido en el esquema repetido y la base de cualquier análisis aún de personas aparentemente cultas y escépticas. 

A propósito, ¿qué significa eso de que la vida es sagrada?  Podría significar que los ateos y agnósticos no eran bien recibidos en la marcha pagada por Juampa, dado que para ellos nada es sagrado.  Por tanto, ¿quien no cree en lo sagrado se vuelve objetivo militar de los defensores de la vida?  O hay varias formas de concebir lo sagrado y de entender la vida.   Si los comunistas son ateos y no creen en lo sagrado, ¿por qué se señala al camandulero de Uribe como enemigo de la paz y hereje de la secta de la vida?

No fui a la marcha por la vida porque el día anterior había almorzado un delicioso pescado con tomates y temía que me señalaran por ese sacrilegio.  No he podido encontrar la forma de alimentarme exclusivamente con minerales.  Tal vez entendí mal y el lema se refería a la vida humana y no más.  Pero los ecologistas extremos o fundamentalistas andan gritando que los animales también son sagrados y tienen los mismos derechos, aunque apenas recuerdo unos caballos y algunos burros que participaron en las guerras de Bolívar.   ¿Por qué  otros animales tienen los mismos derechos si no pelearon por ellos?

Entonces busqué una definición de lo sagrado para estar seguro de que podía acompañar la marcha: “sagrado es todo aquello que tiene valor por sí mismo”.  En mi clasificación de lo sagrado incluyo a mi familia; pero no a cualquier forma de vida.  Si mi vida llega a una forma extrema de indignidad o deshonor, no dudaría en terminarla:  otra razón para no ir al juego mockusiano.  No vale nada la paz de los sepulcros o una vida de esclavo.
No se organizarían este tipo de manifestaciones para dividir más al país si entendiéramos la importancia de la participación del abogado del diablo o de los disidentes en el proceso de paz con las Farc.  Ellos también buscan que la vida sea sagrada.   Si nos equivocamos con la guerrilla, los muertos serán o seremos muchos 

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