Iván Tabares Marín
Es lamentable que la marcha por la vida, organizada
por el simpático Antanas, se haya convertido en otra manifestación antiuribista
por ese prurito colombiano de pelear por todo y de clasificarnos como buenos y malos.
La semiología más elemental de las culpas y del castigo, resumen de la
más burda doctrina religiosa, se ha convertido en el esquema repetido y la base
de cualquier análisis aún de personas aparentemente cultas y escépticas.
A propósito, ¿qué significa eso de que la vida es
sagrada? Podría significar que los ateos
y agnósticos no eran bien recibidos en la marcha pagada por Juampa, dado que
para ellos nada es sagrado. Por tanto, ¿quien
no cree en lo sagrado se vuelve objetivo militar de los defensores de la vida? O hay varias formas de concebir lo sagrado y
de entender la vida. Si los comunistas
son ateos y no creen en lo sagrado, ¿por qué se señala al camandulero de Uribe
como enemigo de la paz y hereje de la secta de la vida?
No fui a la marcha por la vida porque el día anterior
había almorzado un delicioso pescado con tomates y temía que me señalaran por
ese sacrilegio. No he podido encontrar
la forma de alimentarme exclusivamente con minerales. Tal vez entendí mal y el lema se refería a la
vida humana y no más. Pero los
ecologistas extremos o fundamentalistas andan gritando que los animales también
son sagrados y tienen los mismos derechos, aunque apenas recuerdo unos caballos
y algunos burros que participaron en las guerras de Bolívar. ¿Por qué otros animales tienen los mismos derechos si
no pelearon por ellos?
Entonces busqué una definición de lo sagrado para
estar seguro de que podía acompañar la marcha: “sagrado es todo aquello que
tiene valor por sí mismo”. En mi
clasificación de lo sagrado incluyo a mi familia; pero no a cualquier forma de
vida. Si mi vida llega a una forma
extrema de indignidad o deshonor, no dudaría en terminarla: otra razón para no ir al juego mockusiano. No vale nada la paz de los sepulcros o una
vida de esclavo.
No se organizarían este tipo de manifestaciones
para dividir más al país si entendiéramos la importancia de la participación
del abogado del diablo o de los disidentes en el proceso de paz con las Farc. Ellos también buscan que la vida sea sagrada. Si nos equivocamos con la guerrilla, los
muertos serán o seremos muchos
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