sábado, 18 de abril de 2015

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 El complot de Miguel Ángel

Un capítulo poco conocido de la historia de la Iglesia Católica, pero sin duda muy importante porque pudo haberlo cambiado todo, es el protagonizado por una organización de humanistas y religiosos queintentaron en Nápoles, después del año 1535, conciliar las doctrinas y críticas de Martín Lutero y otros reformadores con los dogmas católicos.

Aunque nada tiene que ver con la Federación de Cafeteros, su fundador y líder se llamaba Juan de Valdés, un español con antepasados judíos que debió huir de España por las amenazas de la Inquisición para radicarse en Nápoles, el territorio italiano que por esos tiempos todavía estaba bajo el dominio español.  Entre quienes conformaron el colectivo, conocido como los espirituales o spirituali, había sacerdotes, humanistas, nobles y cardenales.  Vittoria Colonna, una teóloga laica, su amigo el escultor y pintor Miguel Ángel  Buonarroti y una prima de aquella, Giulia Gonzaga, una hermosa mujer que se metió a un convento cuando enviudó, también participaron en las reuniones clandestinas del grupo.

El movimiento era favorable a algunas de las propuestas de Lutero como  su énfasis en la fe como único medio de lograr la salvación, sus críticas a la corrupción del clero y la necesidad de una revisión del dogma.  Sin duda el papa Pablo III (1534- 1549) dio impulso a los rebeldes católicos al honrar con el cardenalato a algunos de ellos.  Ese mismo papa aprobó en 1539 la Compañía de Jesús, en la que los spirituali contaban con simpatizantes.

Los diálogos entre católicos y protestantes en 1540, con activa participación de los espirituales, fracasaron.  Los amigos de Miguel Ángel debieron huir ante el riesgo de ser llevados a la hoguera.  Pocos años después se inició el concilio para enfrentar la Reforma, la Compañía de Jesús se convirtió en el principal ejercito para ello y luego comenzaron las guerras entre católicos y reformados.

Este capítulo de la historia será motivo de muchas discusiones en los próximos dos años porque nos preparamos para conmemorar los 500 años de la Reforma.  En 1517,  ese monje genial, Martín Lutero, pegó en la puerta de la capilla del castillo de Wittemberg las 95 tesis de críticas a la Iglesia, con lo que no solo estaba creando una nueva versión del cristianismo sino que estaba iniciando la época moderna.  Al traducir la Biblia al idioma de cada nación y establecer que la fe es una relación personal con Dios, el mundo cambió.

 



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