miércoles, 15 de abril de 2015

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 ¿Cuánto te debo?


El  paso inicial del Primer Ministro griego para renegociar la deuda externa de su país no le dio resultado.  Luego se las quiso dar de “vivo”; pero el intento resultó fallido también.  Le pidió a Alemania que indemnizara la patria de Sócrates y Aristóteles por los crímenes  cometidos allí por los nazis en la segunda guerra mundial.  Ángela Merkel le respondió que ya había pagado y que los griegos habían firmado en conformidad.

En Colombia tenemos al menos dos ejemplos de grupos  inconformes con la indemnización.  Uno, es el de los indígenas, quienes decidieron tomarse algunas haciendas en el departamento del Cauca, como lo han hecho otras veces, porque consideran que las tierras recibidas del Estado no son suficientes  y porque, de todas formas, cuando los blancos españoles llegaron aquí, todo el territorio les pertenecía.

Otro caso es el de las guerrillas.  Como su intención era tan noble, dicen ellos, pues estaban luchando por el pueblo, no  han cometido delito alguno  y por tanto no pagarán un solo día de cárcel, no van a indemnizar a nadie y el Estado va a quedar en deuda con ellos. Van más allá y no se ruborizan cuando aseguran que el resto de colombianos somos los responsables de sus crímenes porque nosotros creamos las condiciones de injusticia que los obligó a tomar las armas.  Es tan cruel la situación que el Gobierno ya extendió su mano al sector privado para que colabore  en los gastos del posconflicto. 

Como inteligencia militar sospecha de que tras el movimiento indígena se encuentran los milicianos de las FARC y como el primer ministro griego cree en el socialismo del siglo XXI, este problema de las deudas tiene un denominador común: la ideología comunista o de izquierda.  En La Habana se enfrentan, pues, dos ideologías.  Una, la del Estado, cuyo ordenamiento jurídico establece responsabilidades individuales o personales.  Otra, la guerrillera, en la que el fin justifica los medios y  en la que no hay culpa. Y como los subversivos nos van a hacer un favor, debemos pagarles con privilegios.  

Ahora, como Juampa está ansioso por firmar el acuerdo, los guerrilleros aprovechan.  No se necesita mucha imaginación para pensar en penas alternativas para las FARC, distintas a las propuestas por el antiguo militante comunista y que ahora juega de Fiscal.  Enviar a los comandantes guerrilleros a jugar bombón  con los niños  en los parques no es suficiente sanción.  Si los acuerdos no satisfacen a la derecha…


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