Dios en las redes
Iván Tabares Marín
Por
sus locas declaraciones racistas, al precandidato republicano para la
presidencia de los Estados Unidos de Norteamérica, Donald Trump, le fue
aplicado el criterio que tanto nos gusta a los que nada tenemos: “es tan pobre
que solo dinero tiene”. Criterios como ese
cumplen la misma función del infierno,
al que mandamos a todas aquellas personas que nos hacen daño o despreciamos,
como hizo una senadora uribista con Gabriel García Márquez. Aunque la senadora logró su objetivo de
provocar una airada respuesta de los mamertos y de quienes detestan a su jefe,
su actitud, como la de quienes critican a los ricos porque tienen dinero,
obedece a una absurda lógica.
Veamos
otro ejemplo. Los jóvenes no van a creer
cuando les cuente que hasta mediados del siglo XX existía, en el plan de
estudios colombiano, una materia de la secundaria dedicada a enseñar las
pruebas racionales de la existencia de Dios.
Tales pruebas se pueden resumir diciendo que todo en el mundo tiene una
causa, pero si nos preguntamos quién creo el mundo, tenemos que aceptar que fue
una causa que no tiene causa, Dios. Los
estudiantes conocieron la falacia de esas pruebas cuando leyeron un libro
escrito por el filósofo y científico Bertrand Russell, titulado Porqué no soy
cristiano. Si en mi lógica todo tiene
una causa, después de aceptar que Dios creó el mundo debo preguntarme: ¿quién
creó a Dios?
Claro
que en este caso no se trata simplemente de falta de lógica, sino más bien de
mala fe, porque quienes escribían los textos de Teodicea –así se llamaba la
materia- conocían el argumento de Russell y las pruebas de otros filósofos y
científicos, como Kant y David Hume, sobre la imposibilidad de elaborar una
teología o de probar racionalmente la existencia de Dios.
Si
mi argumento ya está claro, podemos volver a la crítica de Trump por su enorme
riqueza. En esa misma lógica podemos
afirmar que hay personas tan vacías que solo hablan de Dios. Me refiero a aquellas personas que vuelven la
idea de Dios una obsesión y se dedican todo el día a repetir o reproducir en
las redes sociales cuanto comentario religioso o foto piadosa encuentran en
internet. Diga amén. Dios es para ellos
un comodín, la solución de todos los problemas, el consuelo, la paz, la plenitud;
la religión es el más elemental juego de metáforas en el que pueden participar
personas absolutamente incultas, sin ninguna lógica.
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