lunes, 27 de julio de 2015

Dios en las redes

Iván Tabares Marín
Por sus locas declaraciones racistas, al precandidato republicano para la presidencia de los Estados Unidos de Norteamérica, Donald Trump, le fue aplicado el criterio que tanto nos gusta a los que nada tenemos: “es tan pobre que solo dinero tiene”.  Criterios como ese cumplen la misma función  del infierno, al que mandamos a todas aquellas personas que nos hacen daño o despreciamos, como hizo una senadora uribista con Gabriel García Márquez.  Aunque la senadora logró su objetivo de provocar una airada respuesta de los mamertos y de quienes detestan a su jefe, su actitud, como la de quienes critican a los ricos porque tienen dinero, obedece a una absurda lógica.

Veamos otro ejemplo.  Los jóvenes no van a creer cuando les cuente que hasta mediados del siglo XX existía, en el plan de estudios colombiano, una materia de la secundaria dedicada a enseñar las pruebas racionales de la existencia de Dios.  Tales pruebas se pueden resumir diciendo que todo en el mundo tiene una causa, pero si nos preguntamos quién creo el mundo, tenemos que aceptar que fue una causa que no tiene causa, Dios.  Los estudiantes conocieron la falacia de esas pruebas cuando leyeron un libro escrito por el filósofo y científico Bertrand Russell, titulado Porqué no soy cristiano.  Si en mi lógica todo tiene una causa, después de aceptar que Dios creó el mundo debo preguntarme: ¿quién creó a Dios? 

Claro que en este caso no se trata simplemente de falta de lógica, sino más bien de mala fe, porque quienes escribían los textos de Teodicea –así se llamaba la materia- conocían el argumento de Russell y las pruebas de otros filósofos y científicos, como Kant y David Hume, sobre la imposibilidad de elaborar una teología o de probar racionalmente la existencia de Dios.

Si mi argumento ya está claro, podemos volver a la crítica de Trump por su enorme riqueza.   En esa misma lógica podemos afirmar que hay personas tan vacías que solo hablan de Dios.  Me refiero a aquellas personas que vuelven la idea de Dios una obsesión y se dedican todo el día a repetir o reproducir en las redes sociales cuanto comentario religioso o foto piadosa encuentran en internet. Diga amén.  Dios es para ellos un comodín, la solución de todos los problemas, el consuelo, la paz, la plenitud; la religión es el más elemental juego de metáforas en el que pueden participar personas absolutamente incultas, sin ninguna lógica.    



No hay comentarios:

Publicar un comentario