jueves, 1 de septiembre de 2016

UNA GUÍA PARA LEER LOS ACUERDOS


Es responsabilidad de cada colombiano la lectura del acuerdo final de paz suscrito en La Habana por el Presidente de la República democrática de Colombia y el cartel narcotraficante y terrorista de las FARC.  Para que esa lectura permita un voto serio e informado, todo ciudadano debe tener al menos los siguientes conocimientos en un adecuado análisis del texto:
Derecho.  Debe tener una clara información sobre Derecho Constitucional e Internacional, en particular sobre los acuerdos especiales “en los términos del artículo 3 común a los convenios de Ginebra de 1949”, como también sobre las normas constitucionales o internacionales que facultan a un grupo guerrillero para modificar la Constitución Nacional.
Economía.  Si bien los acuerdos benefician a todo el país en cuanto separa del conflicto a un número muy grande de delincuentes, se fundamentan en una reforma agraria de muy discutible validez y viabilidad para beneficiar a un porcentaje bajo de campesinos, mientras se olvidan de la mayoría de los colombianos urbanos víctimas del desempleo, la pobreza y la inequidad.
Historia.  Usted solo tendrá que estudiar en este mes los antecedentes de los pactos con guerrilleros marxistas en otros países para buscar analogías con el nuestro y evaluar la posibilidad de que, como ha pasado en El Salvador, Nicaragua y otros estados, las guerrillas lleguen al poder y repitan las amargas experiencias de Venezuela, por ejemplo.
Derecho Penal.  Debe tener muy claras las condiciones que permiten, tanto el ámbito jurídico nacional como internacional, convertir los delitos comunes y de lesa humanidad en delitos políticos que puedan ser perdonados o cobijados por indultos o amnistías. ¿Vale el principio “si usted confiesa sus delitos, no será castigado”?
Política.  Debe entender muy bien las diferencias entre una democracia y una dictadura.  En esta, las tres ramas del poder público están en manos del ejecutivo que, además, tiene el poder, sin necesidad de refrendación popular, de conceder todo tipo de beneficios a los subversivos, aunque con ello ponga en grave peligro el futuro de la Nación.  ¿No se parece mucho Colombia a Venezuela en este aspecto?
Matemáticas.  La relación costo-beneficio es crucial para el análisis de los acuerdos.  Debe preguntarse usted, ¿cuánto vale llevar a una vereda lejana todos esos servicios que los acuerdos garantizan o si convendría, mejor, invertir esa gran cantidad de dinero en otra forma para dar calidad de vida a muchos más colombianos?
Sentido común.  Los acuerdos de paz pueden convertirse en la plataforma política para el lanzamiento de los candidatos de las FARC y la izquierda.  ¿Si usted fuera un campesino colombiano al que los acuerdos le garantizan todos los servicios públicos, calidad de vida, educación, tierra y vivienda gratis, subsidios para todo y hasta una economía sin riesgos, votaría por “Iván Márquez” o por “Timochenko”?   Yo no lo dudaría.

En fin, si usted no es un experto en estas y otras materias, le recomiendo que no lea ese libro de casi 300 páginas y vote como Dios le ayude; una moneda puede ayudar.

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