lunes, 19 de septiembre de 2016

EL COMPLEJO DE OSEAS


Oseas era un profeta de Israel que por mandato de Yahvé se casó con una prostituta.  En la interpretación más corriente del texto, se trata de una metáfora de la relación de Dios con su pueblo que continuamente le es infiel cuando adora a otras deidades.  En sexología, el complejo de Oseas corresponde al Síndrome de la madona prostituta, padecido por aquellos varones que solo pueden tener relaciones sexuales pagas y no se las permiten con su esposa, como si el sexo fuese algo sucio o pecaminoso. 
Existen otras versiones del complejo de Oseas.  Conocí el caso de un profesional que tomó muy en serio la ideología marxista y se casó con una obrera; pero como esa unión funcionó mal, asumió la línea China del camarada Mao y se casó con una campesina, enlace que tampoco duro mucho tiempo. ¿Qué hay en nuestro inconsciente que nos lleva a tomar decisiones equivocadas, tanto a las mujeres como a los hombres, en el momento de elegir pareja?  Muy posiblemente la elección es el resultado de nuestras cualidades y de nuestros defectos, lo que en términos religiosos podemos resumir en la frase de Jesús: “el que mucho tiene, mucho se le dará; el que poco tiene, lo poco que tiene se le quitará”.  En términos sicológicos: la persona madura, amará a personas maduras; quien tiene problemas de identidad encontrará alguien con todo tipo de complejos y trastornos emocionales.
Dejemos la Biblia y volvamos a la lucha de clases en la cama.  Jean Paul Sartre, el gran filósofo existencialista, se volvió, como el MOIR, seguidor de la revolución campesina y criticaba a Marx por no haber tenido en cuenta que el hombre no nace cuando recibe el primer salario sin plusvalía; no podemos entender al ser humano si no comprendemos su infancia, su deseo y sus frustraciones.  Tal vez el Dr. Freud nos puede explicar mejor que el mismo Marx por qué un campesino se hace guerrillero.  Quizás el maestro Eduardo Escobar pensaba en estas cosas cuando dio una de las mejores definiciones de “mamerto” que yo haya leído: es aquella persona que no ha podido resolver el problema de su vida, pero que vive convencido de que puede enseñarles a los otros la forma de enfrentarla.
Todas esas ideas desordenadas complicaron mi cerebro por una segunda lectura que hice del libro La locura lúcida, del psiquiatra Carlos E. Climent, subtitulado Antisociales, narcisistas y borderline (estos últimos son aquellos pacientes que se encuentran es el límite de lo normal y lo patológico en su comportamiento emocional).   Ese texto muestra el incremento tan grande de los problemas psiquiátricos no sicóticos en nuestra comunidad, cómo pasan desapercibidos y cómo nunca consultamos al especialista.  Quienes sufren esas tres patologías son expertos en camuflarse, convencer a los otros y seducirlos en tal forma que la sus parejas y su familia no alcanzan a darse cuenta, muchas veces, de que son sus víctimas.  La violencia intrafamiliar y los conflictos de pareja tienen una explicación psiquiátrica que hemos ignorado

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