La senadora Viviane
Morales justifica su referendo alegando, sin ningún respaldo científico, que
los referentes, padre y madre, varón y hembra heterosexuales, son los únicos
que garantizan la adecuada formación de los adoptados. Ese es un criterio
ideológico engañoso, soportado en las viejas teorías estoicas, esencialistas o
del derecho natural, que ninguna persona medianamente ilustrada acepta pero que
inspiraron las doctrinas cristianas por allá en el siglo XIII.
Para hacer
más comprensible el debate, utilicemos los conceptos de padres reales, padres
simbólicos y padres imaginarios. Los
reales son aquellos que aportan el óvulo y el espermatozoide o el médico que
aplica la jeringa en una inseminación artificial; también podemos llamarlos
“biológicos”. Los simbólicos son
aquellos padres que cumplan las funciones de padre y madre, que son
generalmente los mismos reales pero que pueden ser reemplazados por otras
personas, familiares o extraños en esos roles.
Con mucha frecuencia, la madre cumple también la función de padre cuando
es abandonada por el macho. Finalmente,
padres imaginarios son aquellas representaciones o improntas que quedan en la
mente de todo ser humano condicionadas por el buen o mal trato recibidos de sus
progenitores. Una madre dominante puede ser vivida por el niño o la niña como
una bruja, y un padre maltratador, como un ogro.
Esta
terminología, tomada de la versión estructural del psicoanálisis de finales del
siglo pasado, permite una mejor comprensión.
Los requisitos exigidos a quien desee adoptar deben ir más allá de lo
real, esto es, de que tenga o no tenga pene, para centrarse en la madurez de la
persona, condición fundamental para que el imaginario parental que imprima en
el siquismo del niño sea positivo y sano. Tampoco importan la biología y el
género del adoptante si puede desempeñar el papel que la comunidad espera de
él.
La Corte
Constitucional, tomándose atribuciones que la Carta no le da, según algunos,
autorizó la adopción de niños por parejas gais teniendo en cuenta muy serios
estudios que demuestran que esa circunstancia no afecta la formación, el
desarrollo y la sexualidad de los adoptados.
El Referendo de la Senadora busca, de carambola, negar la posibilidad de
la adopción a los solteros, independientemente de su condición de género. Por eso, los homosexuales dicen que se
aprovecha esta reforma no solo para maltratar a la comunidad LGTBI sino también
al 47 por ciento de las familias monoparentales.
El Centro
Democrático, por su lado, argumenta que acepta que la cuestión se lleve a
referendo, lo que no implica que ese movimiento este de acuerdo con el
contenido. Sin embargo, así como fue
aprobado en primer debate es muy peligroso porque mezcla manzanas con
peras. Es decir, muchos colombianos
podemos estar de acuerdo con parte de la pregunta. En mi caso, creo que la Corte actuó bien,
ante la ineficiencia del Congreso, al autorizar la adopción por parejas
homosexuales. Me parece una aberración que se castigue a todos los solteros y
solteras con la prohibición cuando muchos de ellos serían excelentes padres
simbólicos, mamá y papá a la vez.
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