“La distribución de la tierra no puede ser la forma de
resolver los conflictos en Colombia, porque por su naturaleza la reforma
agraria es de suma cero: o lo tengo yo y tu no, o al contrario. Nada más propenso al conflicto”. James A. Robinson, economista profesor de Harvard.
Las FARC “se sentían derrotadas. La muerte en poco tiempo de Raúl Reyes, Mono
Jojoy y Alfonso Cano por medio de bombardeos aéreos los convenció de que era
una cuestión de tiempo que la plana mayor fuera diezmada. (…) La reunión de La
Habana era otra forma de obtener los mismos resultados” . Carlos Alberto Montaner., en El Nuevo Herald
“Gracias a lo acordado, el poder que los cabecillas de
las FARC van a obtener será mucho mayor que el que tenían con las armas, pues
en aquellas zonas de concentración donde estarán ubicados serán ellos quienes
controlarán el desarrollo rural, la economía y la política locales. No solo sembrarán hortalizas sino la semilla
de su credo marxista. De eso no cabe duda”. Plinio
Apuleyo Mendoza.
“El acuerdo profundiza la crisis de la administración
de justicia en Colombia, promueve en materia social un modelo que es de populismo
asistencial porque postula que todos los problemas sociales se resuelven a
través de subsidios. Asimismo, vuelve
ingobernables los municipios, en vez de fortalecerlos para que construyan la
paz territorial, y pretende que nuestra Constitución no sea la que decidimos
los colombianos sino la que negociaron en La Habana.” Jaime Castro, jurista y exalcalde de Bogotá.
“Por supuesto, reducir el conflicto armado –no estoy
usando la palabra “terminar”, porque me temo que eso sería demasiado optimista- es
importante. Pero diversificar la economía
y mejorar la educación para aumentar sus exportaciones de productos
sofisticados sería o más importante para reducir la pobreza, y muy pocos están
hablando de eso”. Andrés Oppenheimer,
en Portafolio.
“Ejemplos de acuerdos de paz similares en otros países
de América Latina no son muy buen augurio. (…) El pacto de Colombia está basado
en el que en 1992 firmó El Salvador con la insurgencia marxista, que permitió
que los guerrilleros participaran en política e incluyó una amnistía
general. Pero ahora, esa amnistía ha
sido declarada inconstitucional; un problema especialmente complicado dado que
el actual presidente de El Salvador es
un excomandante guerrillero.” Editorial
del Wall Street Journal.
“Este gasto ilimitado, asignado por las FARC en nombre
de las “comunidades del campo”, les permitirá ejercer un permanente
proselitismo político. Los grandes
recursos públicos volcados hacia el sector rural, dispersos, atomizados,
carentes de priorización, no tendrán mayor efecto ni sobre el desarrollo
económicos ni sobre el bienestar de la población”. Louis Kleyn, consultor empresarial.
“Votaré NO porque ni las FARC ni el Gobierno pueden
cumplir lo pactado. Las FARC, porque no
dejarán el narcotráfico que es la verdadera causa de la violencia en
Colombia. El Gobierno, porque en su afán
irresponsable de lograr la firma definitiva accedió a unas peticiones que no ha
cuantificado.” Miguel Gómez Martínez,
asesor económico y empresarial.
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