jueves, 22 de septiembre de 2016

LAS VOCES DEL "NO"



“La distribución de la tierra no puede ser la forma de resolver los conflictos en Colombia, porque por su naturaleza la reforma agraria es de suma cero: o lo tengo yo y tu no, o al contrario.  Nada más propenso al conflicto”.  James A. Robinson, economista profesor de Harvard.

Las FARC “se sentían derrotadas.  La muerte en poco tiempo de Raúl Reyes, Mono Jojoy y Alfonso Cano por medio de bombardeos aéreos los convenció de que era una cuestión de tiempo que la plana mayor fuera diezmada. (…) La reunión de La Habana era otra forma de obtener los mismos resultados” .  Carlos Alberto Montaner., en El Nuevo Herald

“Gracias a lo acordado, el poder que los cabecillas de las FARC van a obtener será mucho mayor que el que tenían con las armas, pues en aquellas zonas de concentración donde estarán ubicados serán ellos quienes controlarán el desarrollo rural, la economía y la política locales.  No solo sembrarán hortalizas sino la semilla de su credo marxista.  De eso no cabe duda”.   Plinio Apuleyo Mendoza.

“El acuerdo profundiza la crisis de la administración de justicia en Colombia, promueve en materia social un modelo que es de populismo asistencial porque postula que todos los problemas sociales se resuelven a través de subsidios.  Asimismo, vuelve ingobernables los municipios, en vez de fortalecerlos para que construyan la paz territorial, y pretende que nuestra Constitución no sea la que decidimos los colombianos sino la que negociaron en La Habana.”  Jaime Castro, jurista y exalcalde de Bogotá.

“Por supuesto, reducir el conflicto armado –no estoy usando la palabra “terminar”, porque me temo que  eso sería demasiado optimista- es importante.  Pero diversificar la economía y mejorar la educación para aumentar sus exportaciones de productos sofisticados sería o más importante para reducir la pobreza, y muy pocos están hablando de eso”.   Andrés Oppenheimer, en Portafolio.

“Ejemplos de acuerdos de paz similares en otros países de América Latina no son muy buen augurio. (…) El pacto de Colombia está basado en el que en 1992 firmó El Salvador con la insurgencia marxista, que permitió que los guerrilleros participaran en política e incluyó una amnistía general.  Pero ahora, esa amnistía ha sido declarada inconstitucional; un problema especialmente complicado dado que el actual presidente de  El Salvador es un excomandante guerrillero.”  Editorial del Wall Street Journal.

“Este gasto ilimitado, asignado por las FARC en nombre de las “comunidades del campo”, les permitirá ejercer un permanente proselitismo político.  Los grandes recursos públicos volcados hacia el sector rural, dispersos, atomizados, carentes de priorización, no tendrán mayor efecto ni sobre el desarrollo económicos ni sobre el bienestar de la población”.  Louis Kleyn, consultor empresarial.


“Votaré NO porque ni las FARC ni el Gobierno pueden cumplir lo pactado.  Las FARC, porque no dejarán el narcotráfico que es la verdadera causa de la violencia en Colombia.  El Gobierno, porque en su afán irresponsable de lograr la firma definitiva accedió a unas peticiones que no ha cuantificado.”   Miguel Gómez Martínez, asesor económico y empresarial.

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