domingo, 11 de septiembre de 2016

FALACIAS DE LOS DEFENSORES DEL "SÍ"




El Gobierno nacional intenta legitimar los acuerdos de La Habana con el respaldo que han recibido de la ONU, la Unión Europea y el presidente de los Estados Unidos como si se tratara de una especie de apelación a la autoridad, esa falacia que recurre a un personaje importante como soporte de la validez o del éxito de una empresa o una afirmación.  En realidad, ese respaldo no prueba ni garantiza nada como puede constatarlo cualquier ciudadano en los procesos de paz de El Salvador, Guatemala y Nicaragua que también recibieron los mismos apoyos. En el primero, la guerrilla lleva siete años en el poder, el país en manos de las maras o bandas criminales y una crisis económica inmanejable; en el segundo, también las maras tienen el contro, y en el tercero, Ortega va para su cuarto mandato y acaba de inaugurar el régimen de partido único.

Otro artificio frecuente en las polémicas se llama amalgama, usado para desacreditar al adversario porque su opinión coincide en un elemento o un aspecto con alguna ideología obsoleta, repugnante o desacreditada.  Por ejemplo, cualquier colombiano no afiliado al Centro Democrático, que cuestiona alguno de los puntos de los acuerdos con las FARC, es inmediatamente tachado de uribista, “paraco”, guerrerista y enemigo de la paz.  La amalgama ha sido, sin duda, la más efectiva estrategia del establecimiento para ganar votos en favor del “sí” porque un electorado mal informado se mueve por imaginarios, pasiones bajas y por la vieja costumbre colombiana de votar contra alguien y no por alguien.

Otro de los engaños en los debates es el argumento de Procusto, llamado así porque este señor era un asesino que descuartizaba a sus víctimas y recortaba o alargaba sus partes para acomodarlas en las cajas y desaparecerlas.  El argumento de Procusto consiste en acomodar o distorsionar los datos para ajustarlos a una teoría.  Si usted no está de acuerdo con que los negociadores de La Habana se hayan convertido en constituyentes en remplazo del pueblo, se le responde que eso no es más que otro “sapo” que usted se debe tragar por el bien supremo da paz; si usted critica el “Congreso por cárcel” para los jefes de las FARC, el General Mora le responderá que la impunidad de la guerrilla se está intercambiando con la impunidad del ejército.

 Se justifica la descarada generosidad del Gobierno con los terroristas por el objetivo supremo de la paz.  La paz todo lo permite, todo lo avala, todo lo soporta.  Es la falacia del Nirvana o del Cielo.  Sin embargo, la pugna que se viene por la reforma agraria, el talón de Aquiles del pacto de paz, demuestra que ese argumento tampoco prueba nada.  Mientras la izquierda toda protesta por las ZIDRES, zonas de interés de desarrollo rural económico y social, los gremios protestan por una reforma agraria hecha “a la medida de las FARC.  Ahí están las bases del nuevo conflicto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario