lunes, 19 de septiembre de 2016

LAS VOCES DEL "NO"



“La distribución de la tierra no puede ser la forma de resolver los conflictos en Colombia, porque por su naturaleza la reforma agraria es de suma cero: o lo tengo yo y tu no, o al contrario.  Nada más propenso al conflicto”.  James A. Robinson, profesor de Harvard.

“En la Reforma Integral de los acuerdos poco o nada se habla de planes para elevar la producción, se priorizan los minifundios cuya producción solo alcanza para el consumo familiar, situación que causó el fracaso de las reformas agrarias en algunos países” .  Hernán González.

Las FARC “se sentían derrotadas.  La muerte en poco tiempo de Raúl Reyes, Mono Jojoy y Alfonso Cano por medio de bombardeos aéreos los convenció de que era una cuestión de tiempo que la plana mayor fuera diezmada. (…) La reunión de La Habana era otra forma de obtener los mismos resultados” .  Carlos Alberto Montaner.

“Gracias a lo acordado, el poder que los cabecillas de las FARC van a obtener será mucho mayor que el que tenían con las armas, pues en aquellas zonas de concentración donde estarán ubicados serán ellos quienes controlarán el desarrollo rural, la economía y la política locales.  No solo sembrarán hortalizas sino la semilla de su credo marxista.  De eso no cabe duda”.   Plinio Apuleyo Mendoza.

“El acuerdo profundiza la crisis de la administración de justicia en Colombia, promueve en materia social un modelo que es de populismo asistencial porque cree que todos los problemas sociales se resuelven a través de subsidios.  Asimismo, vuelve ingobernables los municipios, en vez de fortalecerlos para que construyan la paz territorial, y pretende que nuestra Constitución no sea la que decidimos los colombianos sino la que negociaron en La Habana.”  Jaime Castro.

“Por supuesto, reducir el conflicto armado –no estoy usando la palabra “terminar”, porque me temo que  eso sería demasiado optimista- es importante.  Pero diversificar la economía y mejorar la educación para aumentar sus exportaciones de productos sofisticados sería o más importante para reducir la pobreza, y muy pocos están hablando de eso”.   Andrés Oppenheimer

“Ejemplos de acuerdos de paz similares en otros países de América Latina no son muy buen augurio. (…) El pacto de Colombia está basado en el que en 1992 firmó El Salvador con la insurgencia marxista, que permitió que los guerrilleros participaran en política e incluyó una amnistía general.  Pero ahora, esa amnistía ha sido declarada inconstitucional; un problema especialmente complicado dado que el actual presidente de  El Salvador es un excomandante guerrillero.”   Wall Street Journal.

“En Guatemala la corrupción se volvió descarada luego de la firma de los acuerdos, que solo se dieron para beneficiar los intereses de quienes los negociaron (…) Las pandillas (maras en Centroamérica) y en especial en Guatemala lograron tener el poder”.  Richard Bliss R.  en El Diario-La Tarde.


“En mi país hay una guerra que ya no es guerra civil en que participamos sino una guerra social, en la que las fuerzas en pugna está vinculadas al narcotráfico, al crimen organizado”. Deysi Cheyene, exguerrillera salvadoreña.

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