domingo, 25 de septiembre de 2016

POR ESTOS MOTIVOS NEGOCIARON LAS FARC



Si Carlos Alberto Montaner tiene razón, las FARC llegaron a la conclusión que esta vez les convenía negociar y no es difícil suponer las circunstancias que los llevaron a esa determinación. En primer lugar, como plantea el mismo Montaner, “se sentían derrotados” por motivos que todo el país conoce: el exitoso uso de la tecnología en los casos del Mono Jojoy, Raúl Reyes, Alfonso Cano y la liberación de Ingrid, además de las posibilidades planteadas por los drones, que dejaban pocas posibilidades a la guerra de guerrillas.
Segundo, la facilidad con que llegaron al poder sus camaradas en varios países de América Latina, incluidos aquellos que ni siquiera tenían movimientos guerrilleros, les hizo ver que esta era la oportunidad para hace lo mismo en Colombia si daban con algún presidente megalómano, “generoso” y dispuesto a jugar con el futuro del país para dar gusto a su propio narcisismo.   Todo lo que lograran era ganancia y les evitaría la vergüenza de entregar sus armas sin justificación, como les pasó a otros movimientos armados aquí y en otros países.  Mucho mejor, si el nuevo presidente tuviera un hermano que simpatizara con la causa subversiva desde cuando orientaba la revista Alternativa y sirviera de intermediario.  
Un tercer elemento, condición para jugárselas por el poder, es el descrédito de la clase política, similar al que les permitió a Hugo Chávez, Evo Morales y Correa, entre otros, llegar a la presidencia.  Los Benedetti, los Barreras, los Velasco, los Lizcano y los Cristo serían su mejor pasaporte para obtener por medio de los votos lo que nunca lograrían por las armas.
Cuarto, el pacto tenía que garantizar la más completa inmunidad e impunidad de la guerrilla, para lo cual el Estado colombiano tendría que aceptar su condición de Victimario, reconocer a las FARC como víctimas del Estado que debieron recurrir a las armas en calidad de ejército del pueblo, E.P, para así presentar los acuerdos como un tratado especial, similar al que firman dos ejércitos nacionales en contienda. Unos buenos juristas se encargarían de acomodar la farsa. El Gobierno simplemente tendría que presentar el acuerdo como el más favorable para llegar a la paz y darle carácter constitucional.
En quinto lugar, los acuerdos debían contener una reforma agraria integral que garantizara le programa político, la base social y la oportunidad de las guerrillas para su plan de la toma del poder, todo financiado por el Estado, sin la injerencia de los gremios económicos, la economía de mercado y mucho menos de las multinacionales.  Se trataba de volver a la economía primitiva e insostenible de una parcela y una vaca para cada familia. Además, eran necesarias 16 jurisdicciones electorales donde estaría prohibido votar por algunos partidos que a las FARC no les gustan.
En esta perspectiva, los eventos de estos días se suceden con una lógica sorprendente.  La X Conferencia fue un acto simbólico para ratificar un plan concebido varios años atrás, en el primer cuatrienio del Presidente Santos.  La suerte estaba echada

No hay comentarios:

Publicar un comentario