sábado, 20 de junio de 2015

Una Babel virtualhttps://www.blogger.com/blogger.g?blogID=982884518468778620#editor/target=post;postID=96070135971361694

Una Babel virtual

Iván Tabares Marín

Uno de los principios básicos de la ciencia nos dice que los conceptos aplicables a nuestro mundo espacio-temporal no se pueden utilizar para describir el mundo de lo infinitamente pequeño ni el mundo considerado como un todo

Así, cuando se trata del electrón, tendríamos que llegar a resultados contradictorios como que la micropartícula está al mismo tiempo en dos lugares distintos o que a veces se comporta como energía y otras como masa.   También nos dicen los físicos cuánticos que el comportamiento de las corpúsculos del átomo se modifica por el instrumento que utilizamos para mirarlos. La teoría de la relatividad, por su parte, nos muestra un universo completamente distinto al que descubrió Isaac Newton.  Con las propuestas novedosas de mundos paralelos y otras, el conocimiento se complica mucho y se limita más el valor de las palabras.  No sabemos nada o, mejor, nuestro lenguaje poco nos sirve.

Por otro lado, si nuestras palabras cubren un mundo tan pequeño, tampoco podemos extrapolarlas y tratar de expresar el mundo espiritual o de Dios.  Por otra vía, el filósofo Emmanuel Kant llegó a la misma conclusión:  nada podemos afirmar de Dios o del alma.  Y hasta los orientales chinos e hindúes  terminaron convirtiendo sus religiones en una moral y nunca intentaron elaborar una teología.  Dios es, nos enseña la Biblia cristiana; pero nada más podemos especular sobre él; nuestras palabra no sirven; Dios es inefable.  Aquí está la explicación para la posición de los agnósticos en materia religiosa.

Un paseo por las redes sociales me llevó a escribir esta nota pues se ha vuelto insoportable, para creyentes y agnósticos, la manera como cada quien utiliza el nombre de Dios como un comodín, adaptable a cualquier circunstancia o capricho.  Todos abusamos de los códigos o del lenguaje.  La oportunidad de opinar de lo divino y humano en internet ha desatado la iniciativa de los ignorantes.  La mayoría de los comentarios son desconcertantes.

El referente más común es el de las ideologías políticas o religiosas.  En las redes no se define el código desde el cual hablamos por lo que se tiene la sensación de estar en la versión virtual de la torre de Babel.   A un marxista le responde un uribista, luego se entromete un católico y el ateo no se queda atrás.  Mil idiomas incompatibles; pero a nadie parece preocuparle ese caos.  Se trata de estar ahí… de escapar a la soledad… Babel.







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