lunes, 22 de junio de 2015

Acoso sexual y laboralhttps://www.blogger.com/blogger.g?blogID=982884518468778620#editor/target=post;postID=4172976572557233254;onPublishedMenu=allposts;onClosedMenu=allposts;postNum=0;src=postname

Acoso sexual y laboral

Iván Tabares Marín

Andrés Pastrana había llegado a la presidencia de la República y nombrado a Jaime Arias Ramírez en la presidencia del Seguro Social.  El partido Conservador decidió sacar a un profesional del volante de su taxi y llevarlo a una de las gerencias de la seccional del ISS en Pereira.  Este sujeto trató de acariciar contra su voluntad a una doctora liberal, con el argumento de que como ahora mandaban los godos, ella tenía que “aguantarse” si no quería perder el puesto.  El presidente del Seguro prometió que destituiría al delincuente; pero pasaron los meses y no cumplió.  Unos cuatro meses después La Tarde publicó una denuncia mía sobre el caso, previa autorización de la víctima.  Al día siguiente, Jaime Arias destituyó al infame. 

La historia tiene sus efectos colaterales que la comunidad no conoce.  Dos semanas después fui llamado a indagatoria por la Fiscalía, acusado por todos los gerentes seccionales, como cinco, de injuria y calumnia pues, en su cínica opinión, yo no había dado el nombre del agresor y todos se sintieron afectados, a pesar de que todos conocían el asunto.  El bandido se presentó con éxito unos meses después a las elecciones para el Concejo de Dosquebradas.  La Fiscalía archivó el proceso contra él porque la justicia nuestra es ciega, sorda y vive en cruceros por el Caribe.

El objetivo de mi denuncia no era la destitución del acosador; quería mostrar los extremos a que se puede llegar cuando los trabajadores y las trabajadoras no tienen estabilidad laboral que  garantice sus derechos y su dignidad.  Por ese entonces se habían generalizado en el sector asistencial los contratos de prestación de servicios que, como lo ha repetido la Corte Suprema de Justicia, sirven para robarles a los empleados sus prestaciones y de contera –cosa que no ha dicho la Corte- acosar a las damas y mantener una forma de esclavitud o de acoso laboral manejado por los políticos de todos los partidos: “si no me consigues votos, te quito el respaldo y perderás el puesto en el hospital”; “si no vas a mi catre, tu familia morirá de hambre”.

De nada han servido las reiteradas solicitudes de los sindicatos y los movimientos de izquierda para que el Congreso cumpla con el mandato constitucional de expedir un estatuto del trabajo.  Por el contrario, ahora se están inventando mil artificios para eludir la discusión de la reforma a la seguridad social.  Por la presión de las EPS  que no quieren perder su tajada en el negocio, como también por los intereses de los partidos, que no van a sacrificar su oportunidad de ganar votos mediante el acoso sexual y laboral,  la reforma fracasó.

La doctora ultrajada fue citada a una reunión con el agresor y con otros gerentes para tratar de convencerla de que no denunciara el hecho.  En esa reunión uno de los gerentes del ISS dijo que él se acostaba con todas las funcionarias de su oficina y ninguna había dicho nada (existe una grabación de esa reunión).  Si bien algunas empleadas se dejan seducir voluntariamente por su superior, otras aceptan por el temor de ser reubicadas o perder su puesto.

De esta historia debe quedar muy claro que el sistema empleado por los políticos para alimentar la nómina del sector público es una conducta perfectamente bien tipificada como acoso laboral.   Necesitamos ciudadanos y ciudadanas con valor, sometidos a esa forma moderna de esclavitud, que denuncien penalmente  a los políticos que se aprovechan de la miseria y el desempleo para sus fechorías.



No hay comentarios:

Publicar un comentario