jueves, 11 de junio de 2015

La filosofía de jesúshttps://www.blogger.com/blogger.g?blogID=982884518468778620&bpli=1&pli=1#editor/target=post;postID=8900954137564253738

La filosofía de Jesús

Iván Tabares Marín

Estudiosos muy serios del evangelio han señalado la influencia de los cínicos en el pensamiento de Jesús.  Esa escuela filosófica nació en el siglo IV antes de Cristo y tuvo notable influencia en la Galilea del siglo I.  Para situarnos en contexto, recordemos que ese movimiento contracultural de los cínicos se parecía mucho a la rebelión hippie de la segunda mitad del siglo pasado: desprecio por los convencionalismos sociales, crítica permanente al desarrollo desaforado, invitación a la vida sencilla, rechazo de la violencia, renuncia a la familia y a las riquezas, etc. (Lea la nueva edición del libro Los siete rostros de Jesús, escrito por Juan Manuel de Castells Tejón)

Otra visión resalta que los principios democráticos de igualdad y dignidad humanas ya estaban presentes en las enseñanzas del Nazareno.  Como los defensores de esta corriente eran europeos protestantes, consideraban que la Iglesia Católica había traicionado el evangelio cuando se convirtió en la religión oficial del Imperio Romano.  El Renacimiento, la Reforma y la Ilustración rescataron el evangelio e inspiraron las revoluciones democráticas de los siglos XVII y XVIII.  Si todos somos hijos de Dios, todos y cada uno merecemos el respeto y la dignidad que intenta garantizar la sociedad democrática.  El reino de Dios está aquí y ahora.  Fue tal el impacto de esta teoría que la líder marxista Rosa de Luxemburgo estaba convencida de que el movimiento socialista había tomado las banderas evangélicas de igualdad y amor al prójimo, como lo enfatizaría la teología de la liberación en el siglo XX.  (Lea El Cristo filósofo, de Frédéric Lenoir, de editorial Ariel)

Una tercera filosofía sobre el evangelio, de mucha influencia en el mundo moderno, fue elaborada por F. Hegel en el siglo XIX.  Propone una correlación entre el desarrollo de la conciencia y la manera como las religiones  vinculaban a Dios con el hombre.  Si en el judaísmo el Espíritu está separado del mundo, con el Cristianismo se juntan: el Verbo se hizo carne.   Pero la verdad del cristianismo es Pentecostés como símbolo de que el Espíritu permanece con nosotros.  En palabras de Hegel, Dios se hace hombre para que el hombre se haga Dios, es decir, con el cristianismo reformado la conciencia humana llega a su plenitud. El hombre se identifica con la cultura (espíritu) de la democracia.  (Por fin llegó a nuestras librerías Introducción a la lectura de Hegel, de Alexandre Kojéve, editorial Trotta.  Bocado de cardenal)



No hay comentarios:

Publicar un comentario