Unilibre
Iván Tabares Marín
Las recientes polémicas entre el expresidente Uribe y al
menos dos profesores universitarios guardan una estrecha relación con la crisis
de la justicia y con la libertad de cátedra.
Mi paso por la facultad de
derecho puede servir a la comunidad para un mejor análisis del problema,
no solo porque allí llegué con dos
títulos universitarios sino también porque puedo mostrar la mediocridad
académica reinante, como si los futuros
abogados estuviesen preocupados exclusivamente por el título y como si los
directivos guardasen intereses distintos al de dar una buena formación.
En mi opinión, una de
las cátedras más importantes, hoy como en ese entonces, ha sido la Metodología
de la Investigación Jurídica porque esa
es la base del éxito profesional. Sin
embargo, en mi Facultad era la más mediocre, pues, para que usted se ría, en el
examen final los estudiantes debían responder por quince o veinte páginas de
teoría. En otro curso, la Filosofía del
Derecho, que diferencia al abogado del tinterillo, el profesor, un magistrado
del Tribunal Superior, desconocía el
tema, como le reproché desde las primeras clases. Solución: me echó del curso y falsificó la
nota.
La profesora de Criminología, también magistrada del Tribunal
Superior, creó una crisis enorme cuando los alumnos reclamamos por la falta de
actualización del programa. El año
siguiente la misma catedrática fue vetada por los estudiantes y debió
renunciar. En el curso de Pruebas, el
profesor copiaba en el tablero un
párrafo del texto (sí, era clase de un solo libro) que explicaba en la hora de
clase. Pensamos los estudiantes que ese
método era una falta de respeto y dos cursos rechazamos al “escuelero”. El ultimátum de la universidad liberal y
masona, sin diálogo alguno, fue contundente: “o vuelven a la clase con ese
maestro o pierden la materia”. Tal
mediocridad se apreciaba en otras áreas como Derecho Tributario, Derecho Internacional
y Economía Marxista (dictada por una sicóloga).
Dignas de mención por su altura académica eran las clases de Derecho
Civil, Penal, Administrativo, Laboral, entre otras.
Comentarios como el que desencadenó la discusión con el
expresidente se escuchaban a veces; con ellos se trataba de ridiculizar a los
partidos distintos al que durante un siglo ha servido la Universidad. Más que manifestaciones de la libertad de
cátedra los considerábamos chistes flojos para que los estudiantes no se
durmieran. Libertad de cátedra no es
asimilar a los dirigentes de otros partidos con Hitler o Stalin. Tolerancia y respeto, primero.
Estando de docente en una universidad de Bogotá, un colega me reprochó el hecho de que dictará clase sin tener un titulo de docencia. Mi respuesta que aunque yo no tenía ese cartón de docencia si tenía conocimientos para transmitir a mis alumnos., caso contrario al docente de marras que sabia enseñar pero no tenía que enseñar (ignoraba completamente la asignatura que impartía).
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