viernes, 8 de mayo de 2015

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Unilibre

Iván Tabares Marín

Las recientes polémicas entre el expresidente Uribe y al menos dos profesores universitarios guardan una estrecha relación con la crisis de la justicia y con la libertad de cátedra.  Mi paso por la  facultad de derecho puede servir a la comunidad para un mejor análisis del problema, no  solo porque allí llegué con dos títulos universitarios sino también porque puedo mostrar la mediocridad académica reinante, como si  los futuros abogados estuviesen preocupados exclusivamente por el título y como si los directivos guardasen intereses distintos al de dar una buena formación.

 En mi opinión, una de las cátedras más importantes, hoy como en ese entonces, ha sido la Metodología de la Investigación Jurídica  porque esa es la base del éxito profesional.  Sin embargo, en mi Facultad era la más mediocre, pues, para que usted se ría, en el examen final los estudiantes debían responder por quince o veinte páginas de teoría.  En otro curso, la Filosofía del Derecho, que diferencia al abogado del tinterillo, el profesor, un magistrado del Tribunal Superior,  desconocía el tema, como le reproché desde las primeras clases.  Solución: me echó del curso y falsificó la nota.

La profesora de Criminología, también magistrada del Tribunal Superior, creó una crisis enorme cuando los alumnos reclamamos por la falta de actualización del programa.  El año siguiente la misma catedrática fue vetada por los estudiantes y debió renunciar.  En el curso de Pruebas, el profesor  copiaba en el tablero un párrafo del texto (sí, era clase de un solo libro) que explicaba en la hora de clase.  Pensamos los estudiantes que ese método era una falta de respeto y dos cursos rechazamos al “escuelero”.  El ultimátum de la universidad liberal y masona, sin diálogo alguno, fue contundente: “o vuelven a la clase con ese maestro o pierden la materia”.  Tal mediocridad se apreciaba en otras áreas como Derecho Tributario, Derecho Internacional y Economía Marxista (dictada por una sicóloga).  Dignas de mención por su altura académica eran las clases de Derecho Civil, Penal, Administrativo, Laboral, entre otras.


Comentarios como el que desencadenó la discusión con el expresidente se escuchaban a veces; con ellos se trataba de ridiculizar a los partidos distintos al que durante un siglo ha servido la Universidad.  Más que manifestaciones de la libertad de cátedra los considerábamos chistes flojos para que los estudiantes no se durmieran.  Libertad de cátedra no es asimilar a los dirigentes de otros partidos con Hitler o Stalin.  Tolerancia y respeto, primero.

1 comentario:

  1. Estando de docente en una universidad de Bogotá, un colega me reprochó el hecho de que dictará clase sin tener un titulo de docencia. Mi respuesta que aunque yo no tenía ese cartón de docencia si tenía conocimientos para transmitir a mis alumnos., caso contrario al docente de marras que sabia enseñar pero no tenía que enseñar (ignoraba completamente la asignatura que impartía).

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