El nacimiento del sujeto
Iván
Tabares Marín
Los
torpes Reyes Católicos cometieron el mismo error de los comunistas de la
Venezuela de hoy; con una peculiaridad, pues aquellos primero acabaron con la
economía de España y luego se les apareció el dinero a montones
por el saqueo de sus territorios de ultramar descubiertos por Cristóbal Colón. España expulsó a los judíos y musulmanes, los
amos del comercio, de las finanzas y las empresas de entonces. El oro y la plata, como el petróleo de Maduro,
fueron la desgracia para nuestros conquistadores por la enorme inflación que
causaron y porque terminaron
beneficiando a otras naciones.
Pocos
años después del descubrimiento de América, los españoles se alinearon con los perdedores del sur de Europa tras la retrógrada
Iglesia Católica, mientras que el norte tomaba partido por la Reforma, la gran
revolución luterana contra el poder económico de Roma y el primer paso para el
desarrollo de la libertad que inventó la ciencia, la Ilustración y la ética del
capitalismo. Lutero comenzó la época
moderna al descubrir al individuo, al sujeto, el mito de la economía de
mercado.
Si
usted lee el Antiguo Testamento, encontrará que el interlocutor de Yahvé es el
pueblo de Israel porque la cultura tribal de los hebreos no conocía el concepto
de alma. Con el cristianismo, Dios
habla, o mejor, amenaza con el infierno, al individuo. Dios se comunica a través de la poderosa
casta sacerdotal para prometer un mundo trascendente, como forma de superación
artificial del miedo a la muerte.
La
gran novedad de la Reforma radica en que Dios habla al sujeto sin la intermediación
del clero y en que la fe es un regalo personal que Él concede a algunos y niega
a otros. La Biblia se traduce a la
lengua de cada país y todos pueden encontrar el mensaje personal del
Creador. Los más humildes empezaron a
sentirse importantes, descubrieron que eran alguien, que su razón de ser era
Dios. Todos deliraban; pero al menos
eran personas porque la mirada de Dios se posaba amorosa sobre ellos. Nacía el yo.
La democracia y el capitalismo estaban a la vuelta de la esquina.
Por
razones políticas y económicas, más que
religiosas, buena parte de Europa enfrentó al clero católico; las guerras
inundaron de sangre el continente. Los españoles trajeron a América la vieja
cultura tribal sin Reforma, sin Ilustración y sin sujeto. Nos imaginamos que
éramos personas cuando nos rebelamos, guiados por un caraqueño, un 7 de agosto.
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