jueves, 25 de octubre de 2018

EL ERROR FUNDAMENTAL DE LA IGLESIA




Hace unos treinta años, uno de esos magos que leen el futuro en una bola de cristal pronosticó que por estos días se acabaría la iglesia católica como consecuencia de las revelaciones de los Rollos del mar Muerto. Aunque fue grande la discusión en torno a esos textos descubiertos a mediados del siglo pasado, no tuvieron ninguna influencia importante en los creyentes ni en la doctrina.

Cualquier persona podría pensar que el error primordial cometido por el catolicismo fue el establecimiento del celibato obligatorio del clero, determinante de la crisis actual y que pone en peligro los cimientos mismos de la religión de Pablo. Otros, como el teólogo Hans Küng, dirían que el error garrafal de Roma fue no haber aceptado la Reforma luterana y no haber dialogado con los protestantes. Para otros eminentes teólogos luteranos las cosas habrían marchado mejor si no se hubiesen fusionado las sencillas y sublimes enseñanzas de Jesús con la filosofía griega o las creencias paganas de los gnósticos.

¿Cuál fue el error fundamental del cristianismo? Una respuesta particular la dio el filósofo y psicoanalista nacido en Constantinopla Cornelius Castoriadis (1922–1997): el error básico de los cristianos es creer que podemos amar a Dios. En íntima relación con este planteamiento se encuentra en todos los monoteísmos (judaísmo, cristianismo e islam) la crítica al antropomorfismo o a la consideración de Dios como persona.  Desde el siglo VI antes de Cristo los filósofos griegos se mofaban de esa forma de ver a los dioses: “si lo caballos creyeran en los dioses, los pintarían como caballos”. 

Tales discusiones llevaron a algunos a optar por el panteísmo o por el escepticismo. Así sucedió entre los judíos después de los siglos XII Y XIII cuando nació en el sur de Francia el movimiento de la cábala. Con esta forma de interpretación se buscaba un sentido oculto de las sagradas escrituras pues Yahvé no habla como los humanos.  En el siglo XVII, también dentro del judaísmo, el filósofo Baruch Spinoza se planteó el mismo asunto y concluyó que Dios es todo, motivo por el cual fue expulsado de su religión por los rabinos. Hasta el mismo Albert Einstein respaldaría esta visión panteísta de Dios en el siglo XX como también lo harían otros científicos.

A finales del siglo XVIII, cuando en Alemania se iniciaba una de las revoluciones culturales más trascendentales de la humanidad, el romanticismo, también se discutió el problema de Dios como persona, pero esta vez en un ambiente protestante. Mientras algunos poetas veían a Dios en cada elemento de la creación, otros iniciaron el movimiento del desencanto o del ateísmo que en algunos países europeos ya comparte el 80 por ciento de la población.

Cada uno de nosotros puede proponer el error fundamental del cristianismo. Lo mismo podemos hacer con otras organizaciones. ¿Cuál fue el error fundamental del marxismo?  En otra nota lo discutiré.

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