viernes, 5 de agosto de 2016

CULTURA ALTERNATIVA: DE LOS PROFETAS A LAS ECOALDEAS



La confrontación del orden social se ha presentado durante toda la historia de la humanidad.  En los últimos años hemos visto el desfile de rebeldes deseosos de enfrentar la sociedad en que les ha tocado vivir, desde los jipis de la década de 1960 y los guerrilleros comunistas hasta los movimientos ecológicos o de las ecoaldeas con su permacultura y la ilusión de que salvarán el Planeta.

En la tradición judeocristiana, los profetas son la primera expresión revolucionaria, aunque no sabemos con certeza si eran personajes reales o parte de la mitología inventada por los sacerdotes de Yahvé para ganarse el favor del pueblo y de los reyes.  De lo que sí estamos seguros, porque así nos lo muestran las investigaciones arqueológicas modernas, es que antes del exilio babilónico Israel era politeísta y entre sus dioses figuraba ese tal Yahvé, cuyos sacerdotes querían todo el poder y al cual accedieron después del exilio cuando contaban con el apoyo del imperio persa: remplazaron al rey y anularon los otros dioses con sus sacerdotes.  Moñona.  Si usted revisa la Biblia encontrará que no hay profetas después de que el clero asume el gobierno como lacayo del imperio, recaudador de impuestos y administrador de justicia: ya no eran necesarios en los planes del clero.

También el cristianismo apareció como un movimiento alternativo.  Sus “guerrilleros” eran monjes y sacerdotes dispuestos a asesinar para asumir el control de un imperio pagano o politeísta que estaba en crisis.  Uno de los casos de la violencia cristiana fue el asesinato, en el año 415, de la investigadora y profesora Hipatia de Alejandría, para no contar la bárbara persecución y discriminación de quienes no querían someterse al nuevo sistema totalitario.  Siempre los revolucionarios blancos o rojos terminan convertidos en terroristas para imponer su ideología.  Los miembros del movimiento alternativo que combatía al régimen cristiano se llamaban herejes.  Como siempre ha sucedido en toda sociedad cerrada, los enemigos del sistema fueron masacrados por la Inquisición y las cruzadas.

Con el fracaso del racismo nazi y la sociedad sin clases de los marxistas, el capitalismo ha recibido ataques de muchos frentes que en los últimos años se atrincheran en torno al movimiento ecológico.  Consideran que el desarrollo de la sociedad de consumo, o su fracaso, necesariamente acabará con el planeta o nos conducirá al caos.  Como no sirvió mucho la protesta de los artistas ni el terror de la guerrilla, la moda es huir al campo y crear comunidades vegetariana autosuficientes.



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