sábado, 27 de agosto de 2016

EL NARCISISMO DE LAS MINORÍAS




Por algunos comentarios expresados en la edición virtual de mi nota sobre la educación sexual como algo imposible, conviene retomar la cuestión del narcisismo de las minorías, calificativo que no inventé y que parece poco conocido en nuestro país. 

El narcisismo de las minorías es universal y podemos encontrar sus efectos todos los días.  Piénsese, por ejemplo, en los adjetivos usados por estos movimientos para autocalificarse como orgullo gay, dignidad cafetera, poder negro, etc.; qué tal “el orgullo que siento de haber nacido en mi tierra” de un colombiano maltratado en un país extranjero, o la justificación de un grupo de mineros bolivianos, mimados por Evo, para asesinar a un alto funcionario del Estado; las Madres de la plaza de mayo se creyeron mejores que el resto de los argentinos para saludar con mucha satisfacción el ataque terrorista de 9/11, lo mismo que los sindicatos de ese país cuando realizaron una marcha, pocas semanas después, encabezada con las imágenes del Che Guevara y Osama bin Laden; la chocante reacción paranoica de la Ministra Gina Parody y el discurso agresivo y descalificador de Claudia López, en el debate del Congreso, contra las mayorías que expresaron públicamente su inconformidad contra la cartilla de Colombia Diversa y la ONU.


El maestro Estanislao Zuleta utilizaba un término muy simpático para explicar el narcisismo: somos euyóicos.  Es decir, creemos que nuestra manera de ser o de pensar es la correcta, la adecuada, la buena o el modelo, aunque en realidad esa forma de vernos no es más que una ilusión porque, en sentido estricto, ese yo no es más que una extravagancia o una creación de nuestro cerebro.  Entiendo que todos nos molestamos cuando leemos ese último comentario por primera vez porque nuestra religión, el sentido de pertenencia a una nación y hasta el sentido de la vida se apoyan en la existencia de la subjetividad como lo más real.

Ahora bien, si el narcisismo personal es una ilusión, también lo es el narcisismo de las minorías o de cualquier comunidad, como continuación o proyección de aquel.  Cuando entendemos esto, empezamos a comprender todo el pensamiento moderno; a apreciar la estupidez de toda vanidad; a darnos cuenta de que la discriminación del otro es una tontería y es, entonces, cuando todos estaremos de acuerdo con esta sentencia de Jacques Derrida:

“Por lo tanto, no vacilo en apoyar, por modesta que sea, causas tales como las de las feministas, los homosexuales, los pueblos colonizados, hasta el momento en que desconfío, hasta el momento en que la lógica de la reivindicación me parezca potencialmente perversa o peligrosa.”

La mayoría de los colombianos defendemos nuestra Constitución Nacional porque reconoce y valora los derechos de las minorías; pero no somos conscientes de la forma como esas minorías tienden a abusar de los títulos recibidos o de los beneficios otorgados.  El narcisismo de las minorías indígenas, desplazadas, homosexuales, feministas, políticas y demás le están haciendo daño a la Nación, y no podemos caer en su juego. 

miércoles, 17 de agosto de 2016

OCHO VERSIONES SOBRE SEXUALIDAD



Presento diversas posiciones sobre el debate nacional.

El jurista.  Es indudable que los padres tienen derecho a escoger la educación de sus hijos y que pueden inscribirlos en colegios privados, que gozan de autonomía. Pero el derecho de los padres y la autonomía de los colegios tienen límites pues los derechos de los niños y su autonomía progresiva deben ser respetados. Por eso la Constitución y los pactos de derechos humanos señalan que la educación debe fomentar el pleno y libre desarrollo de los niños y debe respetar sus derechos”: Rodrigo Uprimny.

El izquierdista.  Existen relaciones de poder entre los géneros que deben ser cuestionadas desde la educación. “Las representaciones de género han jugado un papel central en la consolidación del capitalismo”: Arlene B. Tickner en El Espectador. Los heterosexuales han utilizado la religión y otras expresiones de la ideología burguesa para dominar y maltratar otras manifestaciones del erotismo.  Es la hora de la denuncia y de la liberación.

El psicoanalista.  No hay nada natural en el ser humano.  El proceso de identificación sexual está condicionado por la relación de los niños con sus padres simbólicos.  Negar la diferencia de los sexos o pretender que la sexualidad se puede liberar del tabú del incesto o de la relación edípica o de su relación con el inconsciente es abrir las puertas a todas las formas de perversión.

El anticlerical. Los religiosos “creen que la sociedad, o una ministra perversa, o la clase dirigente, o la civilización judeocristiana, o la escuela inmoral, o la escuela represiva, puede producir (como moldeando piezas a su antojo) hombres o mujeres homosexuales, bisexuales, heterosexuales, transexuales, etc.”: Héctor Abad F.

El médico. El género, o la identidad sexual, está definido principalmente por factores biológicos o genéticos y, menos, por procesos epigenéticos o culturales que la ciencia no ha podido definir. Para la ciencia, el sujeto o yo, soporte de los discursos social y jurídico, no existe, es una creación de la mente.

El etnólogo.  Toda organización social está fundamentada en una prohibición universal, el tabú del incesto, la norma que se encuentra en ese lugar de transición entre lo natural o instintivo y lo cultural o aprendido.  La sociedad se basa en el intercambio de mujeres, palabras, mercancías y dioses (mitos y leyendas).  Cuando una etnia violenta las normas del pacto social, empieza el conflicto.  La cultura religiosa también debe ser respetada para evitar la guerra.

El demagogo. “Aquí lo que hay es una campaña de manipulación masiva de la extrema derecha guerrerista y homofóbica, enemiga de la paz, encabezada por el Procurador General, contra nosotros los buenos que no hacemos más que luchar para que los niños no sean discriminados conforme a un fallo de la Corte Constitucional”.

Un maestro bogotano en 2012. “Niños y niñas, en el taller de sexología de hoy vamos a masturbarnos todos para que empecemos a reconocer nuestro cuerpo, según las orientaciones dadas por la secretaría de educación”. (Véase Séptimo Día de ese año sobre educación sexual)

viernes, 12 de agosto de 2016

EDUCACIÓN SEXUAL PERVERSA



Uno de los aspectos más chocantes del proyecto de educación sexual montado por la izquierda en Bogotá reside en que se hizo a nombre de la ciencia y la democracia, como si la ciencia autorizara desconocer las tradiciones culturales, éticas y religiosas de la familias de los niños.  Cuando los padres protestaron, los imberbes maestros rechazaron sus críticas porque, según ellos, obedecían a la mentalidad adultocentrista.  Como quien dice, “nosotros los maestros de izquierda representamos la visión de los párvulos y les enseñamos lo que nosotros consideramos más adecuado.  No nos importa sus tradiciones, como para Petro nada significa la cultura taurófila de la burguesía”.  Es el mismo argumento de las guerrillas comunistas: “nosotros podemos cometer todo tipo de crímenes porque representamos al proletariado y nos tiene sin cuidado su Derecho y su moral”.

Por otro lado, la intención no disimulada de los maestros de la libertad sexual absoluta era suprimir todo tabú, todo misterio, toda reglamentación de la relación sexual o, lo que es lo mismo, dar rienda suelta a todo tipo de perversiones.  Nunca consultaron a otros expertos o a los padres de familia sobre las consecuencias de su improvisada estrategia.  Nunca se preguntaron los funcionarios de la Secretaría de Educación si esos muchachos tenían la madurez emocional y sexual para dictar el curso.  Nunca se plantearon si el problema de la identidad sexual de los niños era asunto exclusivo del saber o si en ello tenía alguna importancia el proceso de identificación con los padres.  Tampoco se preguntaron sobre las implicaciones del inconsciente de los niños o sobre su futuro emocional y sexual.  Simplemente, despreciaron cualquier otro concepto burgués o adultocentrista porque tales cosas no tienen mayor importancia para la única y verdadera ciencia revolucionaria.

En el año 2012, el programa de Caracol televisión, Séptimo día, denunció el proyecto de educación sexual importado de España sin ningún estudio previo sobre sus eventuales implicaciones en nuestros niños o sobre las opiniones de los padres.  Impresionaba el desprecio por nuestras tradiciones de los responsables de la Secretaría de Educación y de los encargados de proyecto.
Lo grave del asunto es que hoy, en 2015, se sigue utilizando en otras ciudades esa metodología perversa para educar a los muchachos, como si los maestros de Fecode y del marxismo criollo hubiesen descubierto la sexualidad a su manera y no tuviesen que rendir cuentas a nadie, y menos ahora que la ministra de Educación, la mediocre Gina Parody, se ha dedicado a complacer al sindicato de educadores en todas sus exigencias para que no molesten los planes de Juampa, orientados a entregar la presidencia de la República a alias Timochenko.


Más grave aún que los comunistas acaben con la economía de un país como Venezuela es su absoluto desprecio por las tradiciones culturales, morales y religiosas de una comunidad porque siempre las han considerado parte de la superestructura o ideología burguesa que debe desaparecer como su economía de mercado.  Yo no puedo entender que después del fracaso de Maduro, del inepto Petro, del carrusel de la contratación en Bogotá y de la locura de las guerrillas haya todavía colombianos dispuestos a votar por la izquierda. Es mejor pícaro conocido que honrado por conocer.

jueves, 11 de agosto de 2016

LA EDUCACIÓN SEXUAL ES IMPOSIBLE


Se conoce como el “narcisismo de las minorías” esa tendencia derrochada por estos grupos a creerse mejores que el resto de los ciudadanos, sobre todo después de que el avance de la democracia reconoce sus legítimos derechos y de que los “otros” les devuelven su dignidad.  Eso explica, por ejemplo, que algunos grupos indígenas colombianos no reconozcan escrituras de tierras anteriores a 1492 o que ahora los homosexuales nos traten, a quienes cuestionamos las guías del Gina o las perversas cartillas de Petro, como ignorantes o fundamentalistas.
En este contexto conviene recordar que las enseñanzas más importantes las transmitimos a los hijos de forma inconsciente.  Ningún padre prohíbe a sus hijos varones “tocar” o “mirar” a sus hermanas o a su madre, como tampoco enamorarse de ellas, y, al contrario, a las hijas.  El muchacho y la muchacha saben, sin que nadie se los haya dicho, que deben buscar pareja en otra familia, aunque a veces, muy pocas, esa pareja sea del mismo sexo.
En términos de la Etnología, esa tendencia a buscar pareja en otra tribu o en otra familia, con una identidad sexual ya definida generalmente en el seno familiar, se llama el tabú del Incesto, base o fundamento de nuestra organización social.  El psicoanálisis llama al mismo fenómeno Complejo o estructura de Edipo porque en ese encuentro madre-hijo-padre, no solo se define el deseo sexual o la identidad sexual de los hijos, sino que, además, se fija en la mente de estos la norma de normas, la prohibición del incesto.  ¿Por qué esa ley es el fundamento de toda sociedad humana?  Porque el matrimonio entre tribus, o el intercambio de mujeres, inició el proceso de intercambio de palabras, de mercancías y de dioses necesario para que la sociedad se constituyera.  Ese intercambio de mujeres o de machos también pude entenderse como una donación mutua.
De manera, pues, que la educación consciente dada por los mayores en nada incide sobre la tendencia sexual o la identidad de género, aunque sí podría ser dañina en la medida en que tales enseñanzas puedan confundir al muchacho que está elaborando, de manera inconsciente, si le gustan los hombres, las mujeres o ambos grupos.  En este caso el problema no es del chico o la chica sino de las tendencias más o menos perversas del educador.   Es decir, usted no puede, bajo ninguna circunstancia, meterse en la intimidad del niño ni siquiera para mostrarle el catálogo de aberraciones o posibilidades que la sexualidad ofrece en la sociedad actual. Eso no es enseñarle a ser libre; es violar su derecho a la intimidad y a elaborar un proceso que algunas veces termina después de muchos años.

Así como veganos, animalistas, ecologistas y mamertos quieren imponer sus respectivas ideologías, los homosexuales y similares quieren convertir su problema emocional en un conflicto de cada niño con la ilusión sin fundamento de que la educación sexual es posible. Es el narcisismo de las minorías.

miércoles, 10 de agosto de 2016

LA MINISTRA MINTIÓ OTRA VEZ


Los colombianos nos hemos acostumbrado a los montajes hipócritas del Ministerio de Educación, como en el caso de los contratos para la alimentación de los escolares, adjudicados algunos por el mismo Ministerio; o en aquel otro programa de Ser pilo paga, cuestionado por muchas fallas, pero especialmente por los miles de millones de pesos gastados en una publicidad inútil y que solo sirve a los intereses personales de Gina Parody.  Ahora, esperó dos semanas para montar otro sainete aprovechando algunas cartillas pornográficas que circularon en las redes para salir a denunciar, con todo el cinismo del caso, “una campaña de manipulación masiva” contra el MEN organizada desde la Procuraduría General de la Nación por los homofóbicos llenos de odio, contra otros, como ella, que solo quieren la paz y que no se discrimine a los niños. ¡Qué ternura!
En la entrevista de la W estuvo a punto de salirse con la suya cuando Julio Sánchez retomó una pregunta de Camila Zuluaga que con gran habilidad la Ministra había evadido y la farsa quedó en evidencia.  Se trataba de las mismas “guías” cuestionadas por una diputada santandereana, una asociación de colegios de la misma ciudad y muchos padres de familia.  La salida de la Ministra no pudo ser más olímpica: se trata de unos borradores, dijo, que se filtraron. Cualquier oyente pudo pensar que se habían lanzado las guías por medio de terceros para que la Ministra pudiera lavarse las manos; pero eso sí, quedó claro que el cuento de las cartillas pornográficas era solo una coartada.
Pero profundicemos un poco en los contenidos de las guías. Uno de los puntos más discutibles del documento -así lo haya lanzado la ONU con todas las organizaciones de gustos eróticos exquisitos- es el exabrupto de que los niños aprenden la identidad de género o, lo que es lo mismo, que la biología o la genética nada cuentan.  Nótese que es exactamente lo contrario a lo dicho por Fanny Kertzman en una entrevista para El Tiempo: El homosexual nace; no se hace.  Pues bien, este último criterio era sostenido por la ciencia médica en el pasado.  Ambas posiciones extremas están equivocadas en la medida en que son parcializadas.  El gran problema de las ciencias en esta materia es definir la influencia mutua que ya sabemos que existe entre la biología y la cultura, entre los genes y el medio ambiente, entre lo natural y lo simbólico.  El tabú del incesto, base de nuestra organización social, se encuentra en ese límite entre lo que se hereda y lo que se aprende.

Tampoco se trata, como escribió un bloguero despistado, que no se debe escuchar a los moralistas religiosos porque nuestra Constitución en laica; más que moral el problema es cultural, análogo en este aspecto al generado por las corridas de toros.  El MEN o sus guías deben respetar las diferencias culturales y no caer en los abusos de la administración Petro con sus cartillas de educación sexual francamente perversas.

lunes, 8 de agosto de 2016

ESTÁN COMO LOCOS LOS DEFENSORES DEL SÍ


Es tal la locura o la posición cerrada y terca de los defensores del “sí” que cuando un extraño nos dice que el enfoque general de los diálogos es equivocado, inmediatamente aparecen los insultos y las correcciones sin importar que el entrometido sea profesor de Harvard y especialista en economía latinoamericano.  Me refiero al profesor James A. Robinson, uno de los autores del libro Por qué fracasan los países, quien escribió un artículo en El Espectador el pasado mes de diciembre para sostener que un acuerdo de paz con las guerrillas, basado en una reforma agraria, estaba condenado a fracasar y que debiéramos pensar en la educación como la mejor estrategia para salir del subdesarrollo y dar mejores oportunidades a todos.
Varios columnistas de ese mismo periódico trataron de imbécil y mal informado al profesor de Harvard; la Silla Vacía recopiló alrededor de 21 artículos de diversos medios, casi todos en contra del “metiche”, que no presentaban al menos un argumento serio; aunque algunos expertos ponderaron el aporte de Robinson, las cosas se quedaron así hasta cuando otro “metido”, Andrés Oppenheimer, dijo lo mismo con la elemental metáfora del tinto, ya comentada en mis escritos.

Son muchos los colombianos que no somos uribistas y que tenemos serias reservas con relación a los diálogos de paz; pero la planadora de la Unidad Nacional y del mamertismo fariano ha intentado desprestigiarnos con el sambenito uribista y el insulto.   El simple hecho de que los acuerdos van a ser usados como coartada para dejar en la impunidad más de 40 años de falsos positivos del ejército colombiano me parece razón suficiente para negar el plebiscito. Además, creo que Robinson tiene toda la razón y que, por eso, los acuerdos están creando, con las ZRC, las condiciones para que el conflicto se mantenga.  

viernes, 5 de agosto de 2016

NUESTRO FUTURO ESTÁ EN LA EDUCACIÓN, NO EN EL CAMPO


Andrés Oppenheimer expresa en un ejemplo muy elemental los retos a que debemos responder como Estado y los errores reiterados por nuestros gobernantes, incluidos los acuerdos de La Habana: cuando usted paga un tinto en cualquier sucursal de Starbucks, el 3 por ciento de ese dinero va a manos de caficultor, en tanto que 97 restante va los bolsillos de quienes pusieron la tecnología, la intermediación y los servicios que hicieron posible el negocio; debemos decidir si seguimos compitiendo por el 3 por ciento o si nos metemos en el negocio de la tecnología y los servicios.
Esa misma idea viene siendo repetida en muchos medios nacionales e internacionales para recordarnos que ya no estamos en la primera revolución industrial y que no podemos seguir viviendo de la caficultura o de la exportación del petróleo porque nos va a dejar el tren de la historia otra vez.  El futuro no está en las fábricas tradicionales con patronos y sindicatos que se reúnen para discutir los salarios bajo la inspiración de las mitologías capitalista o marxista, respectivamente.  No, el futuro está en el manejo y control de la información, en internet, en la economía simbólica o de la creatividad, de las nuevas aplicaciones y de los nuevos servicios.  Porque somos un país atrasado y eternamente equivocado nuestros hijos prefieren estudiar Derecho, Medicina o cualquier ingeniería: nada qué ver.
Es la misma situación planteada por el autor del libro Por qué fracasan los países, James A. Robinson.  El profesor de la universidad de Harvard y experto en economía latinoamericana y africana, cuestionó los diálogos de La Habana porque, en su opinión, se basaban en la redistribución de la tierra y en una reforma agraria, lo que no haría más que prolongar el conflicto; “la reforma agraria es de suma cero: o lo tengo yo y tú no, o al contrario”.  En los términos de Oppenheimer, vamos a seguir apostándole al 3 por ciento de la taza de café para dejar a otros países el 97 restante. 

La Silla Vacía reunió más de 20 opiniones expresadas en los diarios colombianos, casi todas en contra de Robinson, en las que no faltaron los insultos, y apenas unas tres ponderaban ese aporte para evitar un desastre en el posconflicto.  Los mamertos y los incondicionales seguidores del Presidente Santos lograron apagar el debate y, en nombre del valor sublime de la paz, Colombia sigue avanzando al despeñadero.  El llamado hacia una reforma educativa radical, en que coinciden Robinson y Oppenheimer, no ha servido para nada porque a la inepta Gina Parody solo le interesa calmar a FECODE para que no bloquee con sus paros los acuerdos con las guerrillas y, por eso, perdimos otra vez la oportunidad de evaluar a los maestros.  El poder sindical, que es el mismo poder de la guerrilla, aprovechó la obsesión de un presidente y la mediocridad de sus asesores para posponer nuestras esperanzas y burlarse de la ignorancia del pueblo.

CULTURA ALTERNATIVA: DE LOS PROFETAS A LAS ECOALDEAS



La confrontación del orden social se ha presentado durante toda la historia de la humanidad.  En los últimos años hemos visto el desfile de rebeldes deseosos de enfrentar la sociedad en que les ha tocado vivir, desde los jipis de la década de 1960 y los guerrilleros comunistas hasta los movimientos ecológicos o de las ecoaldeas con su permacultura y la ilusión de que salvarán el Planeta.

En la tradición judeocristiana, los profetas son la primera expresión revolucionaria, aunque no sabemos con certeza si eran personajes reales o parte de la mitología inventada por los sacerdotes de Yahvé para ganarse el favor del pueblo y de los reyes.  De lo que sí estamos seguros, porque así nos lo muestran las investigaciones arqueológicas modernas, es que antes del exilio babilónico Israel era politeísta y entre sus dioses figuraba ese tal Yahvé, cuyos sacerdotes querían todo el poder y al cual accedieron después del exilio cuando contaban con el apoyo del imperio persa: remplazaron al rey y anularon los otros dioses con sus sacerdotes.  Moñona.  Si usted revisa la Biblia encontrará que no hay profetas después de que el clero asume el gobierno como lacayo del imperio, recaudador de impuestos y administrador de justicia: ya no eran necesarios en los planes del clero.

También el cristianismo apareció como un movimiento alternativo.  Sus “guerrilleros” eran monjes y sacerdotes dispuestos a asesinar para asumir el control de un imperio pagano o politeísta que estaba en crisis.  Uno de los casos de la violencia cristiana fue el asesinato, en el año 415, de la investigadora y profesora Hipatia de Alejandría, para no contar la bárbara persecución y discriminación de quienes no querían someterse al nuevo sistema totalitario.  Siempre los revolucionarios blancos o rojos terminan convertidos en terroristas para imponer su ideología.  Los miembros del movimiento alternativo que combatía al régimen cristiano se llamaban herejes.  Como siempre ha sucedido en toda sociedad cerrada, los enemigos del sistema fueron masacrados por la Inquisición y las cruzadas.

Con el fracaso del racismo nazi y la sociedad sin clases de los marxistas, el capitalismo ha recibido ataques de muchos frentes que en los últimos años se atrincheran en torno al movimiento ecológico.  Consideran que el desarrollo de la sociedad de consumo, o su fracaso, necesariamente acabará con el planeta o nos conducirá al caos.  Como no sirvió mucho la protesta de los artistas ni el terror de la guerrilla, la moda es huir al campo y crear comunidades vegetariana autosuficientes.



miércoles, 3 de agosto de 2016

DE NAVARRO A PETRO


Siempre he considerado ambiguos los calificativos de izquierda y derecha aplicados a los movimientos guerrilleros, en particular al M-19, dados sus claros vínculos con el peronismo y con la ANAPO del General Rojas Pinilla. Significativo es el vínculo del médico Carlos Toledo Plata, uno de los fundadores del M-19, con esos dos movimientos de derecha.  También debemos recordar la importancia del catolicismo y su teología de la liberación en la organización revolucionaria gaucha como la ruptura que se dio entre las FAR, Fuerzas Armadas Revolucionarias, y la izquierda marxista. En Colombia, además, se complica el análisis si algunos líderes del M-19, como Iván Marino Ospina, fueron expulsados de las FARC.
Toda esa confusión obedece, sin duda, a que estos movimientos revolucionarios aparecieron en nuestra América cuando el descrédito del marxismo era un hecho en todo el mundo, aunque su fracaso definitivo no se hizo evidente hasta el año 1989 con la simbólica caída del Muro de Berlín.  Es la misma confusión que apreciamos en todos esos partiditos de la mal llamada izquierda colombiana, en los que cabe toda la gama del espectro político siendo los casos del Polo y de la Alianza Verde los más llamativos.  Por eso, tal vez, presenciamos el desacuerdo entre Navarro Wolff y Gustavo Petro cuando este empezó a incurrir en todo tipo de errores y arbitrariedades en su paso por la alcaldía de la Capital.
Si el enredo es grande entre los líderes de ese sancocho llamado Polo Democrático Alternativo, mayor es entre los ciudadanos mal informados que nada saben de ideologías.  No, para el pueblo todos esos movimientos contestatarios, sean de derecha o izquierda, son la esperanza o la vía adecuada para expresar su impotencia y su protesta contra una casta política tradicional descaradamente corrupta e inepta.  Al menos dos ejemplos confirman el planteamiento anterior.  Uno, cuando Petro se retiró del Polo, organizó su partidito y obtuvo los votos de los inconformes bogotanos, mientras Aurelio Suárez, el candidato oficial del Polo, apenas sí superó el uno por ciento de los votos. Dos, Pasto y Nariño han sido gobernados, con excelentes resultados, por militantes de la izquierda, pero ninguno tiene una clara tradición marxista.  Recordemos los últimos cinco gobernadores de Nariño: Parmenio Cuéllar, Eduardo Zúñiga, Antonio Navarro Wolff, Raúl Delgado y Camilo Romero; todos ellos han realizado una excelente gestión que contrasta con los desaciertos de “Lucho” Garzón, Clara López, el nieto del General Rojas Pinilla y Gustavo Petro en Bogotá.

La conclusión me parece obvia: si las FARC hacen las cosas bien, podemos apostar que sin mucho esfuerzo podrán tomarse indefinidamente las alcaldías de Pasto y Bogotá como la gobernación de Nariño; pero la condición para que eso suceda es elemental: que sus elegidos actúen como Navarro y no como Petro.  Mas si a la Presidencia logran llevar un personaje con el estilo de Petro, el castro-chavismo se tomaría a Colombia, y quienes votaron “sí” en el plebiscito se arrepentirán de haberlo hecho.

lunes, 1 de agosto de 2016

ESO NO PRUEBA NADA O LAS FALACIAS DEL GOBIERNO




El Gobierno nacional intenta a cada rato legitimar los acuerdos de La Habana con el respaldo que han recibido de la ONU, la Unión Europea y el presidente de los Estados Unidos como si se tratara de una especie de apelación a la autoridad, esa falacia que recurre a un personaje importante como soporte de la validez o del éxito de una empresa o una afirmación.  En realidad, ese respaldo no prueba ni garantiza nada como puede constatarlo cualquier ciudadano en los procesos de paz de El Salvador y Nicaragua que también recibieron los mismos apoyos. En el primero, la guerrilla lleva siete años en el poder, el país en manos de las maras o bandas criminales y una crisis económica inmanejable; en el segundo, Ortega va para su cuarto mandato y acaba de inaugurar el régimen de partido único.

Otro artificio frecuente en las polémicas se llama amalgama, usado para desacreditar al adversario porque su opinión coincide en un elemento o un aspecto con alguna ideología obsoleta, repugnante o desacreditada.  Por ejemplo, cualquier colombiano no afiliado al Centro Democrático, que cuestiona alguno de los puntos de los acuerdos con las FARC, es inmediatamente tachado de uribista, “paraco”, guerrerista y enemigo de la paz.  La amalgama ha sido, sin duda, la más efectiva estrategia del establecimiento para inclinar las encuestas en favor del “sí” porque un electorado mal informado se mueve por imaginarios, pasiones bajas y por la vieja costumbre colombiana de votar contra alguien y no por alguien.  Ya muchos gritan en las redes virtuales que votarán por el sí porque odian a Uribe.

Otro de los engaños en los debates es el argumento de Procusto, llamado así porque este señor era un asesino que descuartizaba a sus víctimas y recortaba o alargaba sus partes para acomodarlas en las cajas y desaparecerlas.  El argumento de Procusto consiste en acomodar o distorsionar los datos para ajustarlos a una teoría.  Si usted no está de acuerdo con que los negociadores de La Habana se hayan convertido en constituyentes en remplazo del pueblo, se le responde que eso no es más que otro “sapo” por el bien supremo da paz; si usted critica el “Congreso por cárcel” para los jefes de las FARC, el General Mora le responderá que la impunidad de la guerrilla se está intercambiando con la impunidad del ejército por más de cuarenta años de falsos positivos.  “Procusto, Procusto, no pretendas ocultar tu crimen empacando el cadáver así”.

Una falacia más: aquella de la apelación a las consecuencias.  Se justifica la descarada generosidad del Gobierno con los terroristas por el objetivo supremo de la paz.  La paz todo lo permite, todo lo avala, todo lo soporta, como en el bellísimo discurso paulino sobre el amor del capítulo XIII de la primera carta a los corintios.  Sin embargo, la pugna que se viene por la reforma agraria, el talón de Aquiles del pacto de paz, demuestra que ese argumento tampoco prueba nada.