Desde hace muchos años se planteó en Europa que Pablo
es el creador del cristianismo en franca oposición a los discípulos y primeros
seguidores judíos de Jesús. Estos últimos pertenecían a una secta
dirigida por Santiago, el hermano de Jesús, en la que también participaba Pedro
y cuya sede era Jerusalén, según se lee en la Biblia.
En la cronología establecida por los expertos, Jesús
murió crucificado en el año 30, Pablo se hizo seguidor de los primeros
cristianos hacia el año 35 y se reunió con Santiago y Pedro en el año 48 a
discutir sobre la compatibilidad de las enseñanzas de Jesús con el
Judaísmo. Pablo consideraba que no era
necesario seguir los mandatos de Israel, en tanto que Pedro y sus aliados sí lo
exigían. En el año 49 aproximadamente
Pablo empieza su labor misionera por los territorios que hoy hacen parte de
Turquía, Grecia, Siria y la isla de
Creta, es decir en territorio de gentiles o no judíos. Jesús nunca predicó a extranjeros no judíos.
La primera laguna en esta historia es de más de diez
años, entre la conversión de Saulo (tal era el nombre original de Pablo) y el
congreso o concilio de Jerusalén en el año 48.
Nadie ha podido establecer las actividades de Pablo en ese tiempo. Simplemente el hombre llegó a Jerusalén
diciendo que el resucitado se le había aparecido y le había dado el mandato de
predicar (por eso se conoce como síndrome de Jerusalén el trastorno
psiquiátrico de aquellos enfermos que dicen haber hablado con Dios).
Entre los años 50 y 60 Pablo predica y escribe sus
cartas. Como los cuatro evangelios se
escribieron después del año 70, Pablo no
los conoció y es curioso que no diga nada en sus cartas de la vida, milagros y
palabras de Jesús; se limita a repetir que él murió en la cruz por nuestros
pecados como garantía de que también resucitaremos. Por su parte, el texto de los Hechos de los
apóstoles se escribió hacia el año 85, pero nada nos dice de la muerte de Pedro
y Pablo.
Muchos críticos creen que la Iglesia Cristiana de
Jerusalén, la original, la de Pedro y Santiago, desapareció después de la
rebelión judía (año 66 al 74) mientras que el cristianismo de Pablo se extendió
por el Imperio romano. Sí, el
cristianismo es un invento de Pablo.
Pablo no ratificó a Jesús; los evangelios ratificaron a Pablo.
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