martes, 31 de enero de 2023

El lenguaje del fanatismo

 


“La razón por la cual muestra sociedad está tan cargada de conflictos es por el ambiente de culto que se ha formado en las redes sociales”

El programa Efecto Naím presentó a la lingüista Amanda Montell, autora de uno de los libros más exitosos publicados en 2021, “Culto: el lenguaje del fanatismo”. Trata uno de los aspectos más interesantes y dañinos de nuestra sociedad y de las redes sociales, en clara relación con emprendimiento, religión, política, capitalismo y el negocio del coaching.

La profesora Montell analiza un rango amplio de cultos o sectas que van desde los grupos religiosos que pueden llevar al suicidio de sus seguidores, pasando por los basados en esquemas piramidales o de marketing multinivel, hasta las comunidades ecológicas, de superación personal o deportivas.

Tres son las tácticas de reclutamiento de estos peligrosos cultos (no todos): Conversión, condicionamiento y coerción. La conversión se presenta súbitamente cuando el aspirante se encuentra en una reunión del grupo y algo extraño le dice que simplemente debe unirse. El ingenuo queda convencido de que su vida ya no puede seguir como antes y de que los otros participantes del ritual lo entienden como nadie más podrá hacerlo.

Otra estrategia de reclutamiento es el condicionamiento. El asimilado por el grupo se acostumbra a responder con un libreto de clichés o frases de cajón: “has que las cosas pasen”, “sé tú mismo”, “descubre lo mejor de ti”, “deja tus miedos”, “tu familia, curas y maestros te han engañado”, “eres víctima de esta sociedad”.

La coerción: mediante amenazas llevan a la víctima a dudar de su memoria o de su identidad y a realizar acciones descabelladas, absurdas o criminales. Hace sentir a sus víctimas parte de algo trascendental y único que les permitirá superar sus miedos y dar sentido a sus vidas.

Si un familiar o amigo ha caído en una secta o culto, estas son recomendaciones de Montell: no lo acuse de haber sufrido un lavado de cerebro porque todos ellos, como los fanáticos de las teorías de la conspiración o de las religiones, piensan que somos los que no pertenecemos al culto quienes hemos sufrido ese lavado.

Utilice el método socrático: hágale preguntas de tal forma que no se sienta juzgado. O exprésale tus comentarios al respecto y luego le dices: “puedes estar molesto conmigo, pero siempre estaré dispuesto a colaborarte en el momento en que quieras salir del grupo”. Es muy difícil ayudarlos y pueden necesitar la asesoría de un experto.

Los líderes de estos cultos saben que las frustraciones y miedos me llevan a renunciar a las identidades (cristiano, demócrata, marxista, uribista) y me convencen de que en su grupo voy a encontrar mi yo ideal o lo mejor de mí mismo, pero “es una trampa”, dice Zizek. Nos fascina vincularnos a comunidades, partidos o cultos virtuales en los que creo ser libre de asumir una nueva identidad sexual, política, espiritual, ecológica, religiosa o empresarial. ¿Es la izquierda un culto?

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