miércoles, 8 de febrero de 2023

Petro va a legalizar el incesto

 

Hice la carrera de Derecho en la U. Libre de Pereira en la década de 1980. Tuve la oportunidad de conocer varios textos de Hans Kelsen (1881 – 1973), sin duda el más influyente jurista del siglo XX. De él aprendí que una conducta es punible porque así lo manda el Estado a través del Congreso elegido por el pueblo, y no porque esa conducta vaya contra la moral, aunque con frecuencia lo inmoral coincide con el delito.

Desde finales del siglo XVIII nació la cárcel como castigo de muchos delitos y se ha mantenido hasta hoy a pesar de que no logra los objetivos que busca y de que es infame. En los países subdesarrollados como el nuestro tenemos varias desventajas con relación a los del primer mundo con altos índices de cultura y con al menos veinte siglos de religión que han favorecido el respeto de los ciudadanos por las leyes y un tratamiento más humano para el delincuente.

En la facultad de Derecho conocí un proyecto de la izquierda europea conocido como el Código Penal Alternativo, que buscaba suprimir las cárceles o al menos hacerlas más respetuosas con el delincuente que demuestre su deseo de resocializarse. La teoría marxista que justificaba ese proyecto era lucha de clases que no hoy tiene ningún valor ni siquiera para la misma izquierda, como nos enseñó Ernesto Laclau; pero nuestro Gobierno se fundamenta en una ideología que he llamado un “sancocho” indescifrable e incoherente.

Los párrafos anteriores resumen el contexto en el que se debe analizar el proyecto del dictador para suprimir algunos delitos del Código Penal. En primer lugar, es bueno saber que ese proyecto aparentemente humanista ya se ha intentado con pobres resultados como lo demuestran la reincidencia y los fracasos de la detención domiciliaria. Segundo, es evidente que por ahora no podemos imitar al Japón o a los países del norte de Europa con un grado de moralidad, disciplina y civismo muy superiores al nuestro.

Tercero, muchos de los planes de Petro obedecen a intereses partidistas, ideológicos o electoreros, sin ninguna consideración de los avances de nuestras instituciones democrática y los intentos de otros países subdesarrollados por humanizar el sistema carcelario. Cuarto, así como la mejor herramienta contra la corrupción es el desarrollo económico, la lucha contra el delito debe partir de este, pero el objetivo del dictador es destruir la economía para que los pobres no progresen y sigan votando por él, y así se incrementará la criminalidad. Quinto, la mayoría de los delitos quedan en la impunidad.

Si se aprueba el proyecto de ley del ministerio de Justicia que modifica el Código Penal, los padres podrán tener relaciones sexuales con sus hijos como también los hermanos entre ellos sin ninguna consecuencia penal. El tabú del incesto se fundamenta en una norma no escrita aceptada en todas las culturas. Si no se respeta esa norma, la organización familiar y la convivencia social no son posibles por razones obvias.

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